domingo, 31 de octubre de 2021

 


 

 


 

 

DE LA MUERTE  DEL NOSOTROS A LA MUERTE DEL OTRO

                                     JULIO ANTONIO VAQUERO IGLESIAS

 La muerte tiene su historia y no hace muchos decenios que se ha elaborado. No hablo de los análisis antropológicos  correspondientes de esa disciplina que suponen una visión más estática y no historicista de ese hecho decisivo para todo humano.

 Como no podía ser de otro modo un hecho tan trascendental supuso  siempre un impacto social que movilizaba todos los aspectos de la sociedad, desde los materiales y sociales a los religiosos y mentales implicando en estos últimos las mentalidades e ideologías de la comunidad en que se producía el óbito  y con ellos los mecanismos de mantenimiento y sacralización de las relaciones  sociales imperantes en ella.

  Fue en los años sesenta y setenta, cuando en el marco de la historia total que propugnaba la historiografía francesa,  comenzó a desarrollarse la investigación de la historia de la mentalidades y en el marco de ella, como no podía ser de otra manera, comenzó el análisis historiográfico de las actitudes ante la muerte. Entre otras razones porque pocos acontecimientos humanos desvelan  casi  toda la realidad social como la muerte.

 De un análisis plano sin profundidad teórica del discurso, rituales e implicaciones de la muerte se pasó a otro más complejo y totalizador que abarcaba la función social e ideológica  que implicaba aquélla. Fue el gran historiador francés Michel Vovelle quien comenzó aquella senda investigadora que seguimos  otros en España( en mi caso para el caso asturiano) (1). Vovelle demostró  que en Francia habían  sido las transformaciones del proceso revolucionario la causa de un profundo cambio en el modelo de actitud ante la muerte. En el país galo se había pasado a lo largo del proceso revolucionario de un modelo de actitudes ante la muerte de Antiguo Régimen a un modelo más secularizado y personalizado como correspondía a una sociedad que entraba en la vía de las transformaciones revolucionarias burguesas. Se pasaba así de un modelo en el que el que el ritual funerario  era comunitario con participación de toda la sociedad, incluidos los pobres como intercesores de gran importancia y en el que la Iglesia tenía una participación esencial que le permitía a través de las misas pedidas por el moribundo unos pingües beneficios materiales y de control social. El testamento era el documento más religioso que secularizado a la vez que servía para establecer tales disposiciones funerarias

  Se fue pasando así de una muerte comunitaria, pública a una muerte personal e individualizada en el que la muerte era escondida y el ritual personalizado y familiar en vez del modelo  anterior caracterizado por estar  abierta a toda la comunidad. El ritual se completó con la generalización progresiva del enterramiento fuera de las iglesias en los cementerios extramuros, práctica sanitaria e higiénica que se fue además haciendo más necesaria como elemento de control de las epidemias. Fue así como la muerte pasó de un modelo comunitario a una muerte personal e individualizada. De una muerte pública en la que participaba toda la comunidad a una muerte personal, individualizada, que poco a poco se fue convirtiendo en una muerte ocultada y menos pública que en el modelo anterior.

  Los historiadores demostramos que ese cambio de modelo de actitud ante la muerte lo fue también del avance de la modernidad de la sociedad burguesa. En el caso de Asturias esos análisis historiográficos demostraron que  fue muy tardíamente (sobre todo, claro está, en el mundo rural)  cuando se fue implantando ese modelo burgués de la muerte y con él todos los cambios del ritual funerario tradicional. Sin duda, ese cambio de la  actitud ante la muerte era un significativo signo del avance de la modernidad con todas las implicaciones de transformación  de la mentalidad social que ello significaba.

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(1) Julio Antonio Vaquero Iglesias  Muerte e ideología en la Asturias del siglo XIX, Siglo Veintiuno de España, Madrid, 1991                              

(Publiciado en las páginas de opinión de La Nueva España, de Oviedo)







DE LA MUERTE  DEL NOSOTROS A LA MUERTE DEL OTRO

                                     JULIO ANTONIO VAQUERO IGLESIAS

 La muerte tiene su historia y no hace muchos decenios que se ha elaborado. No hablo de los análisis antropológicos  correspondientes de esa disciplina que suponen una visión más estática y no historicista de ese hecho decisivo para todo humano.

 Como no podía ser de otro modo un hecho tan trascendental supuso  siempre un impacto social que movilizaba todos los aspectos de la sociedad, desde los materiales y sociales a los religiosos y mentales implicando en estos últimos las mentalidades e ideologías de la comunidad en que se producía el óbito  y con ellos los mecanismos de mantenimiento y sacralización de las relaciones  sociales imperantes en ella.

  Fue en los años sesenta y setenta, cuando en el marco de la historia total que propugnaba la historiografía francesa,  comenzó a desarrollarse la investigación de la historia de la mentalidades y en el marco de ella, como no podía ser de otra manera, comenzó el análisis historiográfico de las actitudes ante la muerte. Entre otras razones porque pocos acontecimientos humanos desvelan  casi  toda la realidad social como la muerte.

 De un análisis plano sin profundidad teórica del discurso, rituales e implicaciones de la muerte se pasó a otro más complejo y totalizador que abarcaba la función social e ideológica  que implicaba aquélla. Fue el gran historiador francés Michel Vovelle quien comenzó aquella senda investigadora que seguimos  otros en España( en mi caso para el caso asturiano) (1). Vovelle demostró  que en Francia habían  sido las transformaciones del proceso revolucionario la causa de un profundo cambio en el modelo de actitud ante la muerte. En el país galo se había pasado a lo largo del proceso revolucionario de un modelo de actitudes ante la muerte de Antiguo Régimen a un modelo más secularizado y personalizado como correspondía a una sociedad que entraba en la vía de las transformaciones revolucionarias burguesas. Se pasaba así de un modelo en el que el que el ritual funerario  era comunitario con participación de toda la sociedad, incluidos los pobres como intercesores de gran importancia y en el que la Iglesia tenía una participación esencial que le permitía a través de las misas pedidas por el moribundo unos pingües beneficios materiales y de control social. El testamento era el documento más religioso que secularizado a la vez que servía para establecer tales disposiciones funerarias

  Se fue pasando así de una muerte comunitaria, pública a una muerte personal e individualizada en el que la muerte era escondida y el ritual personalizado y familiar en vez del modelo  anterior caracterizado por estar  abierta a toda la comunidad. El ritual se completó con la generalización progresiva del enterramiento fuera de las iglesias en los cementerios extramuros, práctica sanitaria e higiénica que se fue además haciendo más necesaria como elemento de control de las epidemias. Fue así como la muerte pasó de un modelo comunitario a una muerte personal e individualizada. De una muerte pública en la que participaba toda la comunidad a una muerte personal, individualizada, que poco a poco se fue convirtiendo en una muerte ocultada y menos pública que en el modelo anterior.

  Los historiadores demostramos que ese cambio de modelo de actitud ante la muerte lo fue también del avance de la modernidad de la sociedad burguesa. En el caso de Asturias esos análisis historiográficos demostraron que  fue muy tardíamente (sobre todo, claro está, en el mundo rural)  cuando se fue implantando ese modelo burgués de la muerte y con él todos los cambios del ritual funerario tradicional. Sin duda, ese cambio de la  actitud ante la muerte era un significativo signo del avance de la modernidad con todas las implicaciones de transformación  de la mentalidad social que ello significaba.

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(1) Julio Antonio Vaquero Iglesias  Muerte e ideología en la Asturias del siglo XIX, Siglo Veintiuno de España, Madrid, 1991  

 (Publicado en las páginas de opinión de La Nueva España, de Oviedo)                            

martes, 26 de octubre de 2021


 

 

 

   



     LA LACRA DE LA POBREZA INFANTIL EN ESPAÑA

                  JULIO ANTONIO VAQUERO IGLESIAS

 Los datos son irrefutables: España es uno de los países de la Unión Europea con los índices de pobreza infantil más elevados de la entidad supranacional. Sólo están detrás de nuestro país  Rumania y Bulgaria. Cómo es posible que un país como España, que es  la cuarta potencia económica entre los países que integran la Comunidad europea, pueda tener un déficit social de tal envergadura en un aspecto que no sólo supone la negación de uno de los derechos sociales y éticos fundamentales que debe satisfacer todo estado, sino también una condición fundamental e inexcusable para su continuidad y futuro.

Alguien podría pensar que esta situación es una consecuencia social más de la pandemia que estamos sufriendo y/o de la Gran Recesión de 2008. Nada más lejos de la realidad. Los valores de la pobreza infantil ya eran muy elevados en nuestro país antes de esos procesos negativos que, en realidad, no han hecho más que agudizarlos. La situación es en ese aspecto de tal gravedad que la propia Unión Europea ha tenido que llamar a capítulo a nuestro país para que tome medidas y trate de remediar esa situación de pobreza estructural de nuestra infancia con valores que rondan el 30% de nuestros menores en esas circunstancias. Lo que vienen a ser en torno a 2 millones de niños que viven bajo el  umbral de pobreza.

 Está claro que esa alarmante situación tiene causas estructurales. Y que en resumidas cuentas están en que nuestro Estado no ha contribuido adecuadamente, como hacen la mayoría de los restantes países europeos, en acabar con ella, dedicando unos porcentajes de ayudas a la infancia inferiores a los que destinan aquéllos. Y que, además,  éstas están mal diseñadas para poner fin o remediar de manera ostensible esa lacra que nos avergüenza como ciudadanos españoles. La mayor cuantía son ayudas indirectas y no dirigidas directamente a las familias con hijos para que puedan paliar las situaciones insuficientes de alimentación, vivienda y educación que tienen esas familias con hijos.

No es que esos niños que se mueven dentro del umbral de la pobreza en nuestro país pasen hambre, pero sí que están infra alimentados. Como tampoco que no accedan a la educación, pero sí que tienen dificultades para cubrir  los gastos que ésta conlleva y que no son gratuitos. Y desde luego son niños que están más propensos a abandonar los estudios y tiene más difícil su acceso a la educación superior. Del mismo modo que si tienen (los que lo tengan) un techo donde guarecerse viven, en cambio, en condiciones de hacinamiento, sin que tengan espacios para el estudio o la intimidad y habitualmente sufran condiciones de frio y  humedad que pueden deteriorar su salud. Tampoco significa que no puedan acceder al médico, pero sí tienen problemas para  pagar sus tratamientos y acceder a las prestaciones no contempladas por la sanidad pública.  

   La localización de esa pobreza infantil ha experimentado también en estas últimas décadas un profundo cambio en nuestro país. Ya no es principalmente en el mundo rural donde se localizan la mayoría de los niños pobres en España, sino en el mundo urbano. Es  en los suburbios de las grandes ciudades españolas donde se hacinan estas bolsas de niños pobres o en riesgo de pobreza y exclusión.

 Esa grave situación de un sensible sector de nuestra infancia ha llevado a que sea la propia Unión Europea la que tome medidas para su remedio o disminución diseñando un plan denominado  Garantía Infantil Europea que coordinado por UNICEF tiene como objetivo luchar contra la exclusión social de nuestros menores. El Gobierno español deberá presentar antes del quince de marzo de 2022 el mencionado Plan  con una veintena de objetivos para alcanzar en 2030 entre los que está el de reducir al menos a la mitad a los niños en riesgo de pobreza y exclusión en nuestro país, destinando para ello 779 millones de euros, de los cuales 527 proceden de fondos europeos  y el resto lo aportarán las Administraciones  españolas.

  Esperemos que tales objetivos se cumplan y se vaya poniendo remedio a una situación inaceptable que nos avergüenza como españoles, europeos y miembros de la humanidad.

(Publicado en las páginas de Opinión de La Nueva España, de Oviedo)

jueves, 21 de octubre de 2021


 











 

            ¿COMO OVEJAS AL MATADERO?

                       JULIO ANTONIO VAQUERO IGLESIAS

En 1961, Raul Hilberg, catedrático de ciencias políticas en la universidad de Vermont, judío  nacido en Viena, de familia de  origen polaco-rumano, publicaba su monumental obra La destrucción de los judíos europeos. Hilberg había vivido en la capital austriaca el Anschluss (la anexión de Austria a la Alemania nazi) y la consiguiente persecución nazi de los judíos austriacos. Él y su familia tuvieron que huir a Estados Unidos. Pero aquella visión vienesa del golpe de mano nazi quedó indeleble en su recuerdo y con él su voluntad de hacerse historiador para poder explicar aquel mundo de violencia y discriminación racial nazi que comenzaba a tomar cuerpo en Europa y que desembocaría en el genocidio judío.

 Su obra presentada como tesis doctoral en la universidad norteamericana de Columbia en 1955 trataba de explicar  cómo se había podido producir aquel intento de exterminio de la comunidad judía,  cuáles habían sido los instrumentos para llevarla a cabo y  la participación del pueblo alemán en aquellos hechos. Pero también cuál había sido la actitud de los propios damnificados ante aquel intento genocida contra ellos. La respuesta a estas preguntas  era para el autor de aquella investigación necesaria dado que en aquellos años de posguerra un espeso manto de silencio  cubría aquel criminal y negro episodio.

  Hilberg llevó a cabo para realizar su investigación pionera el  análisis de la masiva documentación originada por los juicios de Núremberg. Lo que le permitió conocer con detalle la actuación  de la Administración, el Ejército, la Industria y otras instituciones alemanas en el Holocausto.  Y además  la derivada de la actuación de los Consejos judíos en la deportación de su propio pueblo.

 La conclusiones de su estudio confirmaron en realidad  lo que ya estaba en el ambiente de aquel tiempo de posguerra: la sociedad alemana, no únicamente el partido nazi, había sido un  actor decisivo en aquel crimen colectivo. Pero quizás la más relevante  era la de que en gran medida habían sido los propios judíos los que sin oponer resistencia a su intento de destrucción habían sido colaboradores necesarios pasivos para que se llevase a cabo. Su inmemorial mentalidad de gueto habría sido la causa de esa falta de resistencia contra el intento de genocidio nazi.

 Memorias de un historiador del Holocausto es la historia de cómo fue la recepción  entre los lectores e historiadores de aquella obra capital para el conocimiento   del intento de genocidio nazi. Hilberg describe en ésta  con gran detalle y una buena dosis de ironía los avatares de la publicación y difusión de su magna obra.

 Publicada primero en Estados Unidos, su  pionera obra no logró allí una gran difusión del mismo modo que tampoco la tuvo en Israel. Durante  treinta años tuvo que batallar para conseguir que alcanzara finalmente el  éxito en Europa. Sobre todo, en su versión francesa, pero también finalmente  en Alemania, donde una edición de bolsillo alcanzó un gran  éxito editorial. Pero  en el mercado norteamericano nunca llegó a ser una obra de gran difusión. También alcanzó cierto  éxito editorial   en Europa  su segunda obra sobre el tema, Ejecutores, víctimas, testigos, en la que Hilberg lo  abordaba desde una perspectiva diferente.

 A pesar de que las tesis defendidas por el historiador judío fueron siendo poco a poco aceptadas por historiadores, politólogos y sectores amplios  de la opinión pública, en los años sesenta, en el contexto del desarrollo  del  juicio en Israel de Eichmanns, el oficial alemán de las SS que dirigió la sección encargada de los judíos, hubo cierta reacción crítica contra sus interpretaciones. En el  fondo de las cuales siempre estuvo presente para sus oponentes la actitud favorable de nuestro historiador  y su familia hacia las posiciones sionistas que siempre combatieron la mentalidad  pasiva de los judíos ante sus históricas persecuciones.

La protagonizó la filósofa alemana Hanna Arendt que había recogido en su libro, Eichmann en Jerusalén. Un estudio de la banalidad del mal, sus crónicas sobre aquel célebre juicio. Arendt, aunque reconocía los méritos empíricos del libro de Hilberg, criticaba la falta de fundamento teórico de sus  tesis interpretativas. El autor   comenta aquí con una acidez irónica sus juicios y la acusa de ser la inspiradora de sus dificultades para la publicación de su obra en Estados Unidos.

    Aunque se  haya publicado tardíamente a España, alrededor de treinta años después  de su publicación original, estas Memorias de un historiador del Holocausto siguen teniendo, sin duda, gran interés no sólo para conocer el contenido de la magna obra de Hilberg sino también cómo fue la recepción por la opinión pública de uno de los acontecimientos más sobrecogedores de la historia del siglo XX. Y tal interés parece que lo está suscitando como demuestra el que este libro haya alcanzado ya su segunda edición.

     (Publicado en el suplemento cultura, Cultura, de La Nueva España, de Oviedo)

jueves, 7 de octubre de 2021

 












 

 

   NI LATINOAMÉRICA NI HISPANOAMÉRICA: ÑAMÉRICA

                                      JULIO ANTONIO VAQUERO IGLESIAS

 Martín Caparrós, novelista, ensayista y periodista argentino, es sin duda uno de los intelectuales vivos que mejor conoce el continente sudamericano como ha demostrado con sus análisis, a modo de realistas y sugerentes frescos, de sus grandes capitales. Y, como no podía ser de otra manera, después de sus treinta libros de ficción, ensayo y periodismo que han ganado todos los premios habidos y por haber, nos proporciona ahora en su Ñamérica  una visión diferente, personal, de gran riqueza  de interpretaciones, imágenes y sugerencias sobre la realidad sudamericana que surgió de la colonización española.

 Y para ello y, aunque no sea lo habitual, para su estudio, crea primero el concepto para proceder después a su análisis. Ni Latinoamérica, que es un término de procedencia francesa que surge en el siglo XIX, ni Hispanoamérica que conlleva la carga ideológica de un mundo creado por la conquista española cuando en realidad ya existían una realidad y una presencia humana y cultural anteriores, sino Ñamérica. Esto es:  la realidad político-social y cultural nacida de la conquista y el dominio español y que tiene como denominador común hablar español, esto es, el único idioma que utiliza una letra específica, la ñ, para identificar ese sonido.

 Es decir: ese espacio compuesto por veinte estados y cuatrocientos millones de habitantes, del que hay que excluir por diferencias de idioma, cultura e historia a Brasil, el gigante del continente. Su objeto de análisis es esa  realidad de trescientos años surgida  de su inclusión en el Imperio español y de doscientos de desarrollo tras su emancipación e independencia de aquél.

  Lo peculiar de la mirada de Caparrós es, como ocurre en muchas de sus obras, la confluencia de un enfoque múltiple ( que es casi un  género literario específico que algunos denominan como periodismo literario) en el que combina sabiamente tanto el ensayo, como la historia y el periodismo proporcionándonos una visión polifacética y compleja de la realidad que analiza utilizando para ello un estilo genuino, con valor literario, que es otro de los atractivos de su obra.

  Su análisis de la realidad ñamericana abarca hasta el momento actual, de modo que su interpretación rebasa y da explicación de su realidad presente superando y matizando la que nos dio en su momento de ella el uruguayo Eduardo Galeano en  Las venas abiertas de América Latina, obra que se convirtió en la visión canónica que  la izquierda europea tuvo de aquel continente durante varias generaciones. 

  Caparrós lleva a cabo un recorrido histórico de gran riqueza,  con interpretaciones personales y sugerentes,  de las cinco olas migratorias que han formado la Ñamérica actual. Desde la primera que dio lugar por emigración desde el continente asiático  a la mal denominada  población originaria a la que constituye su realidad actual derivada de una emigración masiva de sus  poblaciones hacia las ciudades y los países europeos, pasando por las que aportó la conquista y colonización españolas, la que  se produjo ron con la llegada masiva de esclavos negros hacia su territorio.

 La cuarta ola fue la de  la emigración económico-política de europeos hacia Ñamérica tras la segunda guerra mundial que se concentró, sobre todo, en los países del cono sur, principalmente Argentina. Países  que alcanzaron con ella cierto desarrollo económico que cristalizó en la aparición de  una creciente clase media.

 La quinta  y última ola es en la que inunda todavía  hoy la sociedad ñamericana y se caracteriza por un doble flujo emigratorio.  Una corriente  hacia el exterior, hacia los países europeos y, en el continente americano, hacia Estados Unidos. Y otra interior hacia las ciudades desde el mundo rural y campesino. Esta última es la  que está creando esa peculiar  realidad urbana hipertrofiada y dual (ciudad de ricos/ciudad de pobres) que caracteriza las ciudades ñamericanas. 

 Nuestro autor es demoledor, con razones de peso y justificaciones pertinentes, en su crítica de la conquista y dominación españolas de Ñamérica. Utiliza para ello los testimonios  de la obra del  padre Las Casas y deja  claro que aunque la explotación de aquellos territorios y sus pobladores se realizó con otra fórmula de la empleada por los británicos y franceses,  en último término su finalidad era la misma: la extracción de las riquezas de aquellas territorios a base de la explotación de la población indígena.

  El  tan cacareado mestizaje por parte de los defensores de la colonización hispana  no fue sino una forma de racismo y explotación con la que una minoría sometió a la población indígena de aquellos territorios Aunque Caparros rechaza con plena razón  la imagen de  Arcadia feliz de aquellos imperios indígenas que quieren darnos hoy algunos teóricos  y políticos de aquellos países y critica como puramente ideológica la concepción de poblaciones originarias que tratan de difundir los defensores del indigenismo.   

  Por si todo esto no fuera suficiente el escritor argentino realiza unos agudos   y documentados análisis de las características  específicas que impregnan esa realidad ñamericana como la desigualdad, la violencia, el machismo. Pero también el  significado, para él negativo, que tuvo y tiene la dominancia de su fe católica y la emergencia reciente de las creencias difundidas por las  iglesias evangélicas entre sus habitantes. Pero  no todo son para nuestro autor aspectos negativos. También  valora como positivas las aportaciones culturales  derivadas de su sincretismo cultural que supuso ese oleaje de migraciones.

Y cada una de esas interpretaciones las refrenda con la descripción  de un caso concreto a modo de un reportaje periodístico (generalmente, una gran ciudad ñamericana: México, Bogotá, Caracas, La Habana, Buenos Aires, Miami), género en el que, sin duda, Caparrós demuestra ser un gran maestro.

 Más allá de algunas afirmaciones, opiniones, valoraciones e interpretaciones discutibles, podemos decir que  esta obra es, sin duda, el retrato más fiel, completo   y mejor que se ha escrito en los últimos tiempos  de esa  realidad  que fue y es hoy Ñamérica.  Si tienen interés por el tema,  leanlo. No lo duden. No les defraudará.    

(Publicado en el suplemento cultural “Cultura” de La Nueva España, de Oviedo)

domingo, 3 de octubre de 2021

 

 


 

                      AYUSO  Y LA HISPANIDAD

                               JULIO ANTONIO VAQUERO IGLESIAS

     Otra vez más la presidenta de la Comunidad de Madrid,   Isabel Díaz Ayuso, saca las patas del tiesto y monta su numerito ahora fuera de Madrid y en este caso de España. Nada menos que en Estados Unidos, en Nueva York y Washington, donde, por cierto, no la conoce apenas  nadie.

Con sus declaraciones en el centro de Imperio trata de convertirse en  adalid de la Hispanidad. No sólo  atacando  al presidente mexicano por sus declaraciones contra la colonización española de aquellas tierras con motivo de los actos de celebración del bicentenario de la Independencia mexicana. Sino también  enmendándole  la plana al Papa Francisco por  el contenido de su escrito al representante religioso de aquel país. Escrito en el que el Papa argentino pide perdón en nombre de la Iglesia católica por los abusos derivados de la  participación de ésta  en la conquista y colonización españolas de aquellas tierras.

  En el caso del presidente mexicano, la presidenta de la Comunidad de Madrid argumenta la importancia decisiva que tuvo para la humanidad aquella conquista y colonización que supuso  llevar la civilización cristiana a aquel nuevo mundo. Esto es: la vieja y rancia interpretación que el franquismo hizo de aquel complejo proceso histórico y en la que ni siquiera se dejaba  margen para la duda de que el mismo tuvo sus claroscuros y de que existen testimonios documentados de los abusos que se cometieron con los moradores originarios de aquellas tierras. Proceso  que los ideólogos del régimen dictatorial denominaron con aquella palabra mágica de Hispanidad. Ni siquiera la postura de la presidenta ni sus declaraciones  se acercan a la interpretación liberal de aquel proceso histórico (ella que se reclama de esa filiación ideológica) mucho más matizada y que reconoce  los tonos grises que lo matizaron.

 Para contraatacar al presidente mexicano (y mira que hay argumentos para  hacerlo desde la historia y la inoportunidad política de sus pretensiones) Ayuso vuelve a sus recurrentes y disparatados  argumentos contra  la izquierda. López Obrador, argumenta, con su defensa de los derechos de los pueblos originarios en nombre de los que pide la declaración de perdón del Rey de España y del Papa, no hace sino  asumir las tesis de los perversos comunistas que están detrás de esas reivindicaciones. Ni siquiera ha sido capaz de argumentar  la escasa base histórica que tiene el concepto de pueblos originarios como herederos de aquellas culturas precolombinas que, en realidad, fueron regímenes despóticos con sus súbditos.

 Ayuso ha sobrepasado otro límite en el caso de las declaraciones del Papa Francisco. Ha sido más papista que el Papa. Ha considerado fuera de lugar sus declaraciones y le ha enmendado la plana al Santo Pontífice de Roma. Hay que reconocer que atrevimiento no les falta ni  a ella ni a su consejero áulico Miguel Ángel Rodríguez. Nuestra conquista y colonización de América, argumenta, fue un proceso impoluto, sin mancha ni abusos, que consiguió la conversión religiosa de aquellas primitivas gentes del nuevo continente. No hay nada pues que reprocharle como en sentido contrario  ha reconocido el Papa.         

   Lo que más de uno nos preguntamos es si todo este espectáculo pirotécnico, que casi da vergüenza ajena, no  ha sido montado por nuestra inefable presidenta para el consumo interno. Cuando su partido está realizando su Convención Nacional itinerante y planteando sus  grandes temas y estrategias para el presente y el próximo futuro, Ayuso se va fuera de España, nada menos que a Estados Unidos, uno de los centros del poder político mundial, como si estuviera por encima y al margen de su partido y de sus actuales dirigentes, apareciendo antes sus potenciales votantes como una gran estadista.

 La verdad es que si ese viaje no tuviera una finalidad de esa clase no tendría mucho sentido. Las simplezas y limitaciones de sus declaraciones bien podría haberlas difundido perfectamente desde Madrid.   

/Publicado en las páginas de opinión de La Nueva España, de Oviedo)  

lunes, 20 de septiembre de 2021

 

 










 





                                         OPERACIÓN AYUSO                                         

                                              Julio Antonio Vaquero iglesias

   Ayuso se ha desmelenado en sus últimas  declaraciones y ha dejado entrever  la finalidad estratégica de sus pretensiones. No es que  se acomode ante la necesidad que tiene de los votos de VOX para lograr sus pretensiones políticas madrileñas renunciando a su expresada y manifestada ideología liberal en cuestiones de valores y costumbres expresando lo que ya realmente sabíamos: que su pretendido liberalismo ( como por cierto el de su mentora Esperanza Aguirre) no era sino pura apariencia maquilladora de su verdadera ideología Esto es: pensamiento y valores neoliberales hasta los tuétanos en lo económico y tan  ultraderechista en cuestión de valores sociales como los de VOX, amén de trumpista como éstos en estrategias para hacerse como sea posible con el poder no sólo en el PP, sino también en el Estado  y en este caso bajo la dirección maquiavélica de ese siniestro personaje que es MAR  como se conoce en los medios políticos madrileños a su estratega en la sombra Miguel Ángel Rodríguez

  Ahora resulta que tras las huellas de VOX Ayuso se declara –desdiciéndose- como homófoba y racista con los emigrantes ( por cierto, que en eso parece que no se distingue gran cosa de las últimas posiciones del PP de Casado, dada su actitud en los foros europeos) y que tras las huellas y la dirección del think tank de Aznar ( ¿quién si no?) y los consejos de MAR, está lanzando una verdadera campaña contra Casado con la pretensión de hacerse con la dirección del partido y aspirar finalmente a convertirse en la próxima presidenta de Gobierno.

¿ Tiene Ayuso alguna posibilidad de conseguir esos objetivos?  La verdad es que ante las incoherencias de Casado, las estupideces de su consejero áulico, el señor Egea, que han dejado en el alero los principios del verdadero conservadurismo y se han dedicado a ejercer  una labor destructiva  de oposición a Sánchez (¡a la coalición gobernante ni agua!) incluso en verdaderos y evidentes  temas de Estado como fue el caso de la retirada de Afganistán, la posibilidad de que la operación Ayuso- Aznar tenga éxito, al menos  en la del control del Partido – en el  del desplazamiento de la coalición gobernante del  poder parece mucho más difícil- puede, sin duda, ser factible, dado el enorme influjo de la coalición  Ayuso- Aznar-  MAR y Esperanza Aguirre y los sectores neoliberales que están detrás de ella.

  Pero, incluso, las consecuencias de ese limitado éxito en el asalto al poder de la dirección del PP serían, sin duda, un añadido obstáculo más  para lograr los cambios de gran calado social que necesita nuestro país e, incluso, aún más para mantener y extender  los valores verdaderamente democráticos que debería inspirar siempre nuestra democracia.

(Publicado en las páginas de opinión de La Nueva España, de Oviedo)

domingo, 5 de septiembre de 2021

 

 


                                                La ministra incompetente

 

                                    OLIGOPOLIO ELECTRICO

                            JULIO ANTONIO VAQUERO IGLESIAS

El creciente y constante aumento del precio de la electricidad se está convirtiendo  en uno de los mayores problemas para la recuperación económica de nuestro país. Es el causante de una inflación de 3,3%, la máxima en casi una década y responsable de la crisis de numerosos pequeños negocios y de la situación de pobreza energética de una parte muy numerosa de nuestra población.

  La mayor parte de la población desconoce por su complejidad cómo se establece el precio de la electricidad y no acaba de entender tampoco cómo si es el  mismo sistema que el  establecido en el resto de los países de la Comunidad Europea, en la mayor parte de sus miembros no supone ese sistema la  creciente escalada de precios que estamos sufriendo en nuestro país y que dado el multiplicador efecto que tiene sobre la mayoría de los precios de cualquier clase de mercancía se está convirtiendo en la causa de la tremenda e imparable  alza de precios que estamos sufriendo, amén de las dificultades que supone para una gran mayoría de hogares hacer frente a la factura de la luz.

  Eso sí, nos llegan continúas noticias de los beneficios astronómicos  que están obteniendo las compañías eléctricas y nos quedamos boquiabiertos con las declaraciones de la ministra Ribera, que, sin duda, sabe muchísimo sobre el problema, pero que, ante esta gravísima situación, muestra su impotencia aludiendo a la “escasa empatía social” de las empresas suministradoras de la electricidad, , como si a las mismas les importase lo más mínimo las dificultades económicas y sociales de los consumidores y no sólo la cuenta de resultados de beneficios que obtienen sus empresas  con esos precios desproporcionados. Beneficios que son los que realmente  para ellos cotizan en bolsa. (Por Dios, señora ministra, de donde ha salido usted y nada menos que militando en un partido socialdemócrata).

 No es extraño que ante esta  grave situación y la inacción del ministerio correspondiente el otro partido que forma la coalición de gobierno proponga  expresar la oposición a esta inacción gubernamental con protestas en la calle, sobre todo, cuando los sindicatos que deberían canalizar la protesta de la ciudadanía siguen, como ya nos tienen acostumbrados  en estos tiempos, dando la callada por respuesta. Si el sistema establecido por la Unión Europea para establecer los precios de la electricidad no funciona en España y permite esa situación de oligopolio que estamos padeciendo, habrá que cambiarlo y mientras tanto establecer medidas drásticas  para impedir esa espiral creciente de los precios de la electricidad que está ahogando a miles de hogares y ciudadanos españoles y está causando además la crisis y la ruina de numerosos pequeños negocios en nuestro país.

Hay quien dice también que esta grave situación causada por el incremento acelerado del precio de la energía no es sino además un perversa maniobra de los poderes económicos para poner fin definitivamente al gobierno de izquierda que gobierna el país, ya que los efectos negativos de la pandemia no han logrado ponerlo contra las cuerdas. La verdad es que, de creer esta teoría de la conspiración, la inacción del sector del PSOE en el Gobierno ante este grave problema se lo estaría poniendo en bandeja.  

(Publicado en las páginas de opinión de La Nueva España, de Oviedo) 

domingo, 22 de agosto de 2021


 







 CAMBIO CLIMÁTICO: CODIGO ROJO PARA LA     

                HUMANIDAD

                                                                   JULIO ANTONIO VAQUERO IGLESIAS

   El recientemente publicado sexto informe de la ONU sobre el cambio climático (Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el cambio climático) es demoledor y enfrenta al  mundo al mayor problema global que amenaza su futuro no lejano, sino inmediato, ya presente en nuestra experiencia cotidiana. Los datos y conclusiones obtenidos por los científicos que ha llevado a cabo ese proyecto, suponen un paso decisivo e incontrovertible en el diagnóstico de lo que supone e implica el cambio climático para la humanidad.

 En primer lugar, este Informe es la constatación del aumento de 1,1 grado  medio más de la temperatura del globo en relación con la etapa preindustrial  resultado del influjo de los gases de efecto invernadero de origen humano y cuyos efectos negativos son todos esos desastres  climáticos  que todos los habitantes del planeta estamos sufriendo ya como las extremas olas de calor, inundaciones, deshielo del Ártico aumento del nivel de los mares…. con sus negativas   consecuencias  para la vida y la actividad humanas.

Al contrario que en el informe anterior en el que no había una explícita  constatación de que era el hombre el responsable de esos adversos cambios climáticos, en este sí está presente: es la acción humana derivada de su actividad económica desde la Revolución industrial la verdadera causa responsable de esa situación límite a la que está llegando la humanidad.

Pero, además, el pronóstico es explícitamente negativo: de seguir así se espera que los 1,5 grados se superen ya en los próximos veinte años debido a los gases de invernadero ya emitidos. Pero en la idea de que es la acción humana la responsable de ese calentamiento, algunos de los autores consideran que  ese nivel de calentamiento por encima de los 1,5 grados no tiene por qué ser   irreversible si se producen reducciones profundas en las emisiones de dióxido de carbono y otros gases de invernadero. Si por el contrario no se actúa en ese sentido y las emisiones de gases siguen creciendo al ritmo actual, se llegaría a un incremento de la temperatura global de  unos 4,4 grados en un plazo de unos veinte años, situación que  implicaría la multiplicación y la mayor intensidad de los efectos climáticos negativos para la humanidad

Estamos en una auténtica situación de “código rojo” para la humanidad que exigiría profundos cambios en nuestra economía y en nuestro modo de vida que estarían  en las antípodas de lo que el modelo (económico y de vida) neoliberal globalizador dominante ha implantado y trata de seguir impulsando. Basta analizar la recepción que el informe ha tenido en los medios del capitalismo dominante y de la extrema derecha y también, por qué no, por algunos sectores de la derecha conservadora y liberal (sólo hay que acordarse del primo de Rajoy como símbolo)  para ser conscientes  de que, una cuestión que debería de estar por encima de cualquier planteamiento de  derecha o izquierda,  desgraciadamente no va a ser así.

 Las  barbaridades e incongruencias que están manteniendo, tras las huellas de Trump, los portavoces de nuestro partido de extrema derecha VOX ante el contenido del informe climático de la ONU son, sin duda y desgraciadamente, la constatación más evidente de ello.      

(Publicado en las páginas de opinión de La Nuev a España, de Oviedo)

viernes, 23 de julio de 2021

 

 

                                               SILENCIO CÓMPLICE

                                                JULIO ANTONIO VAQUERO IGLESIAS

 La estrategia electoral del PP de Casado le está haciendo caer en graves contradicciones. Está claro que el actual líder del PP y su formación tratan por todos los medios de impedir que el partido de extrema derecha español, Vox, cuyas expectativas electorales parecen ir viento en popa en unas futuras elecciones, no le arrebate parte de su clientela y le impida agrupar a los votantes de derecha en torno a su partido. Y para evitarlo su líder Casado, proveniente parece ser de una familia republicana, está haciendo graves concesiones ideológicas a los probables votantes de Vox para que no se vayan al redil de la extrema derecha. Pero ello le lleva a entrar, como decíamos, en flagrantes contradicciones que le están poniendo en graves aprietos ideológicos y ha obligado a sus  subordinados y a importantes líderes de su partido a aclarar y dar marcha atrás en las concesiones y silencios cómplices en que el líder popular está incurriendo.

 El último acto de esa contradictoria estrategia ha sido sin duda su silencio en unas jornadas celebradas en Ávila preparatorias para la Convención nacional del PP el próximo octubre en las que, dada la estrategia de unir a la derecha en torno al PP,  fueron invitados varios elementos ligados a los planteamientos de la extrema derecha  como fue la del  exministro de Suárez y uno de los fundadores de Vox, Ignacio Camuñas,  realizó unas controvertidas declaraciones en su intervención sobre la guerra civil española negando el golpe de Estado de Franco contra el régimen democrático republicano y culpando a  éste de ser el responsable de la guerra civil.

 La callada por respuesta que ante esa torticera y ahistórica interpretación  del origen de la guerra civil  dio Casado provocó un aluvión de críticas desde todos ángulos del espectro de la izquierda parlamentaria, obligando a varias intervenciones de parte de los líderes de su partido matizando y negando la interpretación del señor Camuñas. La más clara y rotunda fue la del  líder que le está sacando de todos los atolladeros en que se mete su presidente, el  gallego Feijoo.

Pero, sin duda, ese silencio evocador de una estrategia electoral que trata de unir a la derecha en torno al líder del PP deja claro que el señor Casado mantiene una postura y una idea que está bastante alejada de la que la historia ciencia ha proporcionado de nuestra guerra civil y el golpe de estado que fue el origen del conflicto y la dictadura posterior. Baste recordar  su intervención reciente en el Parlamento donde  dejó aquella perla  que expresa su dudosa interpretación de la guerra civil y la dictadura. Para él, dijo en aquella ocasión, la guerra civil española no fue sino “un enfrentamiento entre quienes querían una democracia sin ley y quienes querían una ley sin democracia”.

  Esa ambigua manera de interpretar el origen de nuestra guerra civil, en consonancia con su estrategia política que trata de evitar que se le vayan los votos para Vox, es la que le lleva a rechazar la ley de la memoria histórica  que ha propuesto la coalición gubernamental y se propone sustituirla por una ambigua “ley de concordia” que incida, sobre todo,  en los valores del acuerdo entre españoles que trató de establecer la transición. Como si ambas posiciones fueran incompatibles entre sí.

( PUBLICADO EN LAS PÁGINAS DE OPINIÓN DE La Nueva España, de Oviedo)

lunes, 19 de julio de 2021

 

 

                                      QUÉ ESTÁ PASANDO EN CUBA

                                                                             JULIO ANTONIO VAQUERO IGLESIAS

Las protestas de una parte de la población cubana por la angustiosa situación a que se ha llegado en la isla  por los problemas derivados del descenso de los ingresos por del bajón turístico y la expansión de la pandemia y que se han traducido en mayores dificultades que las ya eran  habituales para el abastecimiento de alimentos y otros elementos esenciales para la supervivencia de sus ciudadanos, han puesto en dificultades de supervivencia al régimen introducido por Castro desde hace alrededor de sesenta años.

 Esa crítica situación ha originado en Estados Unidos, Europa y en parte de América Latina la denuncia reforzada de un régimen como el cubano al que se le acusa de ser una dictadura a la  que es necesario poner fin de una vez para siempre y esas voces se han elevado, sobre todo, cómo no, en los medios de la derecha y la extrema derecha de esos países que han visto en la actual situación crítica de la isla la gran oportunidad para dar el golpe de gracia a un régimen  que siempre se movió en los valores de la izquierda, y al que muchos de aquellos han visto siempre como una  anomalía con la que había que acabar para que no sirviese de ejemplo a un continente como el americano en el que la pobreza y el dominio imperial norteamericano eran la base de la desigualdad y la explotación de sus habitantes.

 No deja de ser una gran paradoja que se acuse al régimen  cubano de dictadura cuando vemos por todas partes cómo las democracias occidentales suspenden en sus prácticas democráticas y son incapaces de poner fin a las desigualdades sociales y acabar con la pobreza. ¿ Es esa la democracia que quieren imponer en Cuba tras derribar a lo que queda de la evolución del régimen castrista? ¿ Quieren ponerle realmente fin para paliar la angustiosa situación de una población agobiada por la escasez y las privaciones (lo que, sin duda, sería loable por su parte ) o simplemente asfixiarlo definitivamente para que no sea un mal ejemplo para América Latina?

Si fuera realmente lo primero esos denunciantes acudirían cuanto antes en auxilio de esa población desabastecida y empobrecida.  Pero eso no parece que sea la intención de los que lanzan tales acusaciones de dictadura al régimen cubano y deberían de recomendarle la necesidad y las virtudes derivadas de  transformarse políticamente y avanzar hacia un sistema de democracia liberal y apoyar en ese sentido  y con esa finalidad a la población cubana La postura, por ejemplo, del presidente norteamericano Biden es un ejemplo de esas prácticas torticeras. Él, que  haciendo honor a sus políticas progresistas debería apoyar la apertura política de  Cuba, practica, sin embargo, la política del cuanto peor, mejor, manteniendo un embargo que es el residuo más palpable de la habitual política imperialista que el águila norteamericana ha practicado sobre la isla desde su independencia de España. Política que desde el triunfo de la revolución castrista ha sido llevada a cabo por todos los presidentes norteamericanos, comenzando por  la del tan alabado presidente Kennedy y su apoyo al lobby anticastrista de Miami y sus aventuras terroristas. Lobby que, por cierto, siempre recibió el apoyo y el reconocimiento del Partido Popular español, sobre todo, durante el mandato del que parece que ha sido el iniciador de todos los males de nuestro país, el señor Aznar.

   No, no es así como debe apoyarse y auxiliar a la sufrida población cubana, sino  tratando de que salga de esta angustiosa situación crítica por la que está atravesando y apoyándola para que desde dentro haga las reformas políticas que sus ciudadanos deseen. Lo contrario sería que de nuevo cayera en manos de aquellos que la condujeron al negro agujero del que la sacó el castrismo.

(Publicado en las páginas de opinión de La Nueva España, de Oviedo)

martes, 13 de julio de 2021


 

 

                                CHULETÓN AL PUNTO

                             JULIO ANTONIO VAQURO IGLESIAS

    Las polémicas declaraciones del ministro  Garzón sobre la necesaria limitación del consumo de la carne procesada han sacado a la luz múltiples consideraciones de interés político y social.  Que hay que limitar el consumo de la carne procesada por los negativos efectos que origina su producción sobre el cambio climático es una consideración que difícil puede ponerse en duda, siempre teniendo en cuenta que limitar su consumo no es prohibir su producción con los considerables y negativos efectos que ello podría traer para una actividad tan necesaria para la supervivencia de tantas personas como es la economía  ganadera.

 Lo que no es de recibo nos parece a muchos es realizar  tales declaraciones fuera de un contexto político planificado como objetivo de una campaña seria  bien estudiada y meditada por todo el Gobierno y no ir por libre y realizarlo como  unas declaraciones de un solo Ministerio a modo de boutade de un ministro sin competencias que apenas generado iniciativas y campañas que hubieran sido muy necesarias como, por ejemplo, la lucha contra la abusiva subida de la electricidad como consecuencia de la imposición un monopolio de tres empresas ( que como siempre y en tantas aspectos que hoy padecemos nos trajo la política de ultraderecha de señor Aznar) . Que yo recuerde poco o nada hizo nuestro flamante ministerio de consumo contra esa injusticia manifiesta, aunque sólo fuera en el terreno de lo simbólico declarativo. Tal  planteamiento lo que nos lleva es a la constatación de lo que venimos sufriendo  constantemente con este Gobierno de coalición: su falta coordinación y de planteamientos compartidos en cuestiones que, sin duda, son aceptables desde el pensamiento y la necesaria actuación de la izquierda.

 Por si no fueran suficientes la mencionadas declaraciones  de un ministro casi inédito en sus actuaciones como Garzón, la “chulería”- no se expresarlo de otra manera y lo escribo sin  ánimo de ofender- de la respuesta del jefe de Gobierno ante este real problema manifestando que a él lo que le encanta es un chuletón al punto no deja de ser un broma pesada, pero de mal gusto que no puede permitirse el dirigente de un Gobierno ante un problema de gran calado e importancia que, además, está incorporado a los proyectos de futuro de  la famosa Agenda 2050. El señor Sánchez ha perdido la oportunidad de haber apoyado a su ministro, matizando todo lo que hubieran  sido necesarias sus declaraciones ante un serio y real problema ante el que pocas bromas son de recibo.  Esa actitud nos demuestra el mencionado  problema de este Gobierno de coalición. La falta de coordinación entre las dos almas que laten en su seno y cuyas enfrentamientos y contrarias actitudes saltan a la palestra e menudo y con motivo de muchas de sus actuaciones políticas.

  La conclusión es clara  para muchos ciudadanos que lo apoyan. O solucionan ese candente problema o ése va a ser el caballo de Troya por donde se les cuele la derecha y extrema derecha en las próximas elecciones.

/Artículo publicado en las páginas de opinión de  La Nueva España, de Oviedo)

jueves, 10 de junio de 2021


 LA CONSTRUCCIÓN DEL MITO DE LA GESTA DE OVIEDO

            JULIO ANTONIO VAQUERO IGLESIAS

Ocurre con relativa frecuencia. Los científicos sociales o de las denominadas “ciencias duras”  plantean sus investigaciones con un determinado objetivo, pero los hallazgos que extraen de su documentación o de la realidad que analizan les conducen finalmente a otros planteamientos diferentes de los originariamente buscados.

 Este es el caso del excelente trabajo de José García Fernández, catedrático de bachillerato y archivero,” Ruta de la Guerra Civil en Oviedo. La construcción  de la Gesta”, publicado por  Fundación Juan  Muñiz Zapico.

  Su investigación estaba dedicada originalmente a  reconstruir los “lugares de la memoria” de la guerra civil en Oviedo siguiendo una tradición historiográfica iniciada en Francia con brillantes resultados. A ese objetivo está dedicada  la primera parte de su libro. Completa los que ya conocíamos de trabajos anteriores a través de las fuentes documentales existentes y de los vestigios de los aún existentes describiendo y explicando su papel y añadiendo otros menos tratados o desconocidos hasta ahora. Analiza así  los espacios de la sublevación (Gobierno Civil, Militar, cuartel de Santa Clara), los de los  restos militares y huellas de los bombardeos (Las Matas, Cadellada, San Pedro de los Arcos, la la iglesia de San Juan, las casas del Chorín y otros) y los de la represión de los vencidos (la cárcel o el cementerio de El Salvador).  

 Pero como decíamos al principio, el investigador propone y la materia investigada dispone. La documentación hallada le permite al autor desarrollar otro tema de mayor importancia, si cabe, como es el del análisis de la “construcción” ideológico-propagandística de la denominada por los  vencedores la “Gesta” de Oviedo. Asunto al que dedica dada su importancia y el desconocimiento que teníamos de él la segunda y más voluminosa parte de su libro.

 Llama la atención en primer lugar como tal construcción ideológica comenzó ya en plena guerra, una vez finalizados los flecos del conflicto bélico en el frente norte. Planificada con todo detalle  por uno de los ideólogos y dirigente de los sublevados, Luis Bolín, esa campaña fue un verdadero tour turístico en el que no sólo , claro está, se trató del sitio de Oviedo, la “invicta y heroica” ciudad, que en este caso ya no dormía la siesta, como escribió Clarín, sino que luchó triunfalmente contra los enemigos de la civilización cristiana, sino, además, de  todos  aquellos  otros episodios  que los vencedores consideraron sus  “gestas” en la derrota  sobre los republicanos y comunistas como la del  Alcázar de Toledo. Pero que en el caso de la de Oviedo tenía una singular significación por ser  la capital de la sublevada Asturias que en el movimiento revolucionario de Octubre  del 34  había sido el símbolo de los enemigos de la España católica y derechista.

Esa campaña de turismo de guerra consistió en mover por la cornisa Cantábrica  a periodistas, políticos afines y aficionados a esa clase de turismo bélico. Oviedo se convirtió así en un escenario teatralizado de un gran  episodio  de la guerra para aquellos visitantes  que se atrevieron a visitarla en un país inmerso todavía en una guerra civil.

El propio Ayuntamiento ovetense compuesto por “defensores” heroicos y falangistas de la primera hornada promovió múltiples iniciativas en ese sentido, invitando a personalidades intelectuales afines al Nuevo Estado y difundiendo a través de exposiciones fotográficas la “Gesta de Oviedo”. Y con la misma finalidad se constituyó un Patronato de Turismo y hasta se  creó un “Museo de Guerra” y se llevó a cabo una política de “conservación” de los espacios bélicos para su explotación turística.  Con ello se trataba de combatir la imagen negativa que se tenía de los asturianos entre el bando franquista y a la vez se hacían  valer loa propios méritos de la ciudad en competencia con los escenarios de las otras “gestas” de la Cruzada. Así Oviedo obtenía el calificativo de “mártir” y los timbres de “invicta y heroica”.

 Estamos, sin duda, ante un libro necesario, que  cubre un hueco en nuestra historiografía de la guerra civil en Asturias y España. Y que, además, presenta una factura de elevada calidad y profundo rigor histórico.

  (Publicado en el suplemento cultural de La Nuev a España, de Oviedo)