lunes, 6 de marzo de 2017

JOSEPH PÉREZ EN TRIBUNA CIUDADANA

                                     JOSEPH LÓPEZ EN TRIBUNA CIUDADANA

                                                                  JULIO ANTONIO VAQUERO IGLESIAS
        

                                     
             QUIERO COMENZAR DANDO LAS GRACIAS A TRIBUNA CIUDANA POR HABER CONFIADO EN MI PARA PRESENTAR A UN HISTORIADOR Y UN INTELECTUAL DE LA TALLA DEL CONFERENCIANTE QUE VA A INTERVENIR HOY, DON JOSEPH LÓPEZ. ASIMISMO TAMBIEN QUIERO APROVECHAR LA OCASIÓN PARA RATIFICAR OTRA VEZ MI HUMILDE AGRADECIMIENTO A ESTA INSTITUCIÓN POR EL EXCELENTE TRABAJO QUE VIENE REALIZANDO DESDE HACE TANTOS AÑOS  EN LA LABOR DE LA DIFUSIÓN DE LA CULTURA, MÁS QUE EN OVIEDO, TENEMOS DECIR QUE EN ASTURIAS DADO EL IMPORTANTE ALCANCE QUE TIENEN SUS INICIATIVAS. SIN DUDA, CUANDO SE HAGA EL ANÁLISIS  DE LA VIDA CULTURAL EN ESTA REGIÓN EN ESTA ETAPA LA REFERENCIA A TRIBUNA CIUDADANA SERÁ UNO DE LOS CAPÍTULOS IMPRENCISDIBLES.
                                               REFERENCIA PERSONAL
            COMO ME IMAGINO QUE HABRÁ OCURRIDO CON LA MAYOR PARTE DE  LOS PROFESIONALES DE LA HISTORIA DE MI GENERACIÓN, PARA MI QUE REALICÉ MI LICENCIATURA DE HISTORIA A FINALES DE LOS SESENTA Y PRINCIPIOS DE LOS SETENTA EN LA UNIVERSIDAD DE VALLADOLID-LA OBRA DE DON JOSEPH PÉREZ, ME HA ACOMPAÑADO A LO LARGO DE TODA MI CARRERA COMO PROFESOR DE HISTORIA Y COMO HISTORIADOR.
 DESDE AQUELLA OBRA QUE SE PUBLICÓ EN ESPAÑA EN LOS SETENTA SOBRE LAS COMUNIDADES HASTA SUS DIFUNDIDAS SÍNTESIS INTERPRETATIVAS DE LA HISTORIA DE ESPAÑA EN LA ACTUALIDAD, PASANDO POR SUS ANÁLISIS DE CARLOS I, FELIPE II, ISABEL I O LA INQUISICIÓN. POR ESO NO NOS HA EXTRAÑADO, SINO QUE LO HEMOS VISTO COMO CONFIRMACIÓN DE ALGO QUE YA SABIAMOS, EL ÉXITO QUE HAN TENIDO Y ESTÁN TENIENDO ENTRE  EL GRAN PÚBLICO SUS ÚLTIMAS OBRAS DE SÍNTESIS DE HISTORIA DE ESPAÑA.  TANTO EN FRANCIA COMO EN ESPAÑA SU HISTORIA DE ESPAÑA ( PUBLICADA AQUÍ POR CRÍTICA); Y EN ESPAÑA, LA HISTORIA DE ESPAÑA DE ESPASA CALPE EN REALIZADO EN COLABORACIÓN CON JULIO VALDEÓN Y CON SANTOS JULIÁ. SÍNTESIS QUE SE HAN CONVERTIDO EN VERDADEROS BEST- SÉLLER.
               EL FUNDAMENTO DE SU HISTORIOGRAFÍA: SU  HISPANISMO
            SI HUBIESE QUE REDUCIR A UN SOLO FACTOR EL FUNDAMENTO QUE  EXPLICA LA FORMA DE HACER HISTORIA Y  LOS TEMAS DE QUE HA TRATADO LA HISTORIOGRAFÍA DE NUESTRO CONFERENCIANTE. PERO TAMBIEN SU VISIÓN DE LA HISTORIA DE ESPAÑA Y HASTA SU PROPIO PERFIL PROFESIONAL DE HISTORIADOR, CREO QUE HABRÍA QUE REFERIRSE  NO SÓLO A  SU CONDICIÓN  DE HISPANISTA SINO CONCRETAMENTE A LA  DE HISPANISTA FRANCÉS.
            DON JOSEPH PÉREZ ES  MIEMBRO DESTACADO DE ESE HISPANISMO CIENTÍFICO Y ACADÉMICO QUE SE INICIÓ A FINALES DEL SIGLO XIX  EN FRANCIA Y QUE TUVO UNO DE SUS FOCOS MÁS IMPORTANTES  EN LA UNIVERSIDAD DE BURDEOS Y QUE CREÓ ALGUNAS DE LAS INSTITUCIONES MÁS IMPORTANTES DEL HISPANISMO FRANCES ENTRE FINALES Y EL PRIMER TERCIO DEL SIGLO XX: COMO EL BOLETIN HISPANICO, LA ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS HISPÁNICOS Y SOBRE TODO, EL QUE HA SIDO Y SIGUE SIENDO EL BUQUE INSIGNIA DE ESE HISPANISMO EN ESPAÑA  LA CASA DE VÉLAZQUEZ. EN MADRID. EN TODAS ELLAS HA TENIDO DON JOSEPH PÉREZ  UNA PARTICIPACIÓN DESTACADA: COMO CATEDRÁTICO DE LA UNIVERSIDAD DE BURDEOS DURANTE CUARENTA AÑOS SE HA DEDICADO A FORMAR HISPANISTAS O PROFESORES DE ESPAÑOL. HA SIDO, ADEMAS, DIRECTOR DE LA CASA VELAZQUEZ  Y FUNDADOR DE LA CASA DE LOS PAISES IBÉRICOS, OTRA MÁS RECIENTE INSTITUCIÓN HISPANISTA.
            UNA DE LAS CARACTERÍSTICAS DEL HISPANISMO FRANCÉS ES TRATAR LA HISTORIA O LA CULTURA ESPAÑOLA DESDE UNA PERSPECTIVA AMPLIA EN RELACIÓN CON EUROPA Y CON EL RESTO DEL MUNDO. ESE TRATAMIENTO DE LA HISTORIA DE ESPAÑA ( QUE TAN BIEN SUPIERON HACER DOS GRANDES HISPANISTAS FRANCESES QUE JOSEP PÉREZ CONSIDERA COMO SUS MAESTROS, PIERRE VILAR Y BATAILLON) HA SIDO UNA DE LAS CONSTANTES DE LA HISTORIOGRAFÍA DE NUESTRO CONFERENCIANTE. SUS TEMAS DE INVESTIGACIÓN, DENTRO DEL CAMPO DE SU ESPECIALICIÓN QUE ES EL MODERNISMO, LOS HA IDO SELECCIONADO COHERENTEMENTE  CON ALGUNOS DE LOS  ASPECTOS FUNDAMENTALES PARA EXPLICAR LA EVOLUCIÓN HISTORICA DE ESPAÑA EN RELACIÓN CON EUROPA: LAS COMUNIDADES, EL SIGNIFICADO DEL IMPERIALISMO DE CARLOS I Y DE FELIPE II, LA INQUISICIÓN, LA CRISIS DEL SIGLO XVII. Y OTRO DE LOS TEMAS RECURRENTES DEL HISPANISMO FRANCES COMO ES EL DE IBEROAMERICA. DENTRO DEL CUAL DON JOSEPH PÉREZ HA DEDICADO ESPECIAL ATENCIÓN AL PROBLEMA DE INDEPENDENTISMO DE LAS COLONIAS ESPAÑOLAS.
            ESA PERSPECTIVA AMPLIA Y COMPARATISTA PUEDE APRECIARSE, ADEMAS, EN SU HISTORIOGRAFIA EN OTROS ASPECTOS. COMO OCURRE CON  SUS ANALISIS DE LOS GRANDES PERSONAJES HISTÓRICOS COMO ISABEL I, CARLOS V O FELIPE II, QUE REBASAN SIEMPRE LA MIRADA HISTORIOGRÁFICA SINGULAR Y SON VERDADEROS CUADROS HISTÓRICOS DE SUS CORRESPONDIENTES ÉPOCAS. O TAMBIÉN PUEDE APRECIARSE, COMO YA HEMOS DICHO, EN SU EXCELENTE CAPACIDAD PARA LA PRÁCTICA DE LA SÍNTESIS HISTÓRICA COMO DEMUESTRAN LA DOS QUE YA HEMOS MENCIONADO.
                                  SU VISIÓN DE LA HISTORIA DE ESPAÑA
            SU VISIÓN DE ESPAÑA SE INSCRIBE DENTRO DE ESE CONJUNTO INTERPRETATIVO DE NUESTRA  HISTORIA QUE HA SURGIDO CON LA ETAPA DEMOCRÁTICA  Y LA INCORPORACIÓN A EUROPA QUE DEFIENDE LA NORMALIDAD HISTÓRICA DE ESPAÑA Y NO LA EXCEPCIONALIDAD. LA HISTORIA DE ESPAÑA NO ES DIFERENTE A LA HISTORIA DE LAS OTRAS NACIONES EUROPEAS. AUNQUE TENGA SUS PROPIOS RASGOS ESPECÍFICOS.
AUN CORRIENDO EL RIESGO DE DISTORSIÓN Y DEFORMACIÓN POR SU FALTA DE MATICES Y ESQUEMATIMO, UN  RESUMEN DE LAS INTEPRETACIONES QUE DON JOSEPH PÉREZ DA A ALGUNAS DE LAS CUESTIONES FUNDAMENTALES DE NUESTRA HISTORIA, PODRÍA SER EL SIGUIENTE:
1.      DESDE FINALES DE LA EDAD MEDIA, CON EL TRIUNFO DE LA RECONQUSITA, ESPAÑA SE INCORPORA DEFINTIVAMENTE A LA EVOLUCIÓN EUROPEA, SIN QUE, AL CONTRARIO DE LAS TESIS ESENCIALISTAS DE AMÉRICO CASTRO, ESOS SIGLOS HAYAN DETERMINADO UN ESPECIAL IDIOSINCRASIA DEL PUEBLO ESPAÑOL.
2.      EL FRACASO DEL  MOVIMIENTO POLÍTICO DE LOS COMUNEROS DE CASTILLA, MOVIMIENTO QUE ASPIRABA A LA LIMITACIÓN DEL PODER REAL, DEJÓ PASO,. CON  LA DINASTÍA DE LOS  HAUSBURGOS, AL IMPERIALISMO DE CARLOS I Y DE FELIPE II. LA JUSTIFICACIÓN DE ESA FÓRMULA IMPERIAL SE BASÓ EN LA DEFENSA DE LA RELIGIÓN CATÓLICA. PERO LA MAYORIA DEL PUEBLO ESPAÑOL NO ERA MÁS CREYENTE QUE LOS DE LAS OTRAS NACIONES EUROPEAS NI APOYÓ MASIVAMENTE LA POLÍTICA IMPERIAL DE LOS AUSTRIAS. LA  PECULIARIADAD DE LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA Y DE SU REPRESIÓN NO ESTÁ EN UNA ESPECIAL INTRANSIGENCIA Y CRUELDAD QUE LA DIFERENCIE DE OTROS TRIBUNALES Y REPRESIONES RELIGIOSAS EUROPEAS, SINO EN CONSTITUIR UN VERDADERO APARATO ESTATAL CON UN GRAN PODER BUROCRÁTICO, POLICIAL Y JUDICIAL, CON UNA ORGANIZACIÓN CENTRALIZADA QUE PERMITIA UN EFICAZ CONTROL DE TODO EL ESTADO.

3.       LA CRISIS DEL XVII QUE SUPUSO EL FINAL DEL IMPERIO EUROPEO Y CON TODO ELLO SURGE UNA TRAYECTORIA  DIVERGENTE DE LA HISTORIA DE ESPAÑA CON EUROPA QUE CONSTITUYE UNA DE SUS PECULIARIDADES. LA CRISIS DEL XVII  LA INTEPRETA JOSEPH PERÉZ DE UNA MANERA MUY MATIZADA. LA RECUPERACIÓN ECONÓMICA SE PRODUCE YA EN LOS ÚLTIMOS DECENIOS DEL ESA CENTURA Y EL REFORMISMO BORBÓNICO NO HACE SINO CONTINUAR ESA TENDENCIA
4.      LAS LIMITACIONES DE NUESTRA ILUSTRACIÓN Y DEL REFORMISMO BORBÓNICO SON, SEGÚN NUESTRO HISTORIADOR, OTRA DE NUESTRAS PECULIARIADADES HISTÓRICAS.
5.       SU TESIS SOBRE LA INDEPENDENCIA DE NUESTRAS COLONIAS ES HOY PLENAMENTE ACEPTADA, CON MATICES, POR LA MAYOR DE LOS HISTORIADORES. LAS CIRCUNSTANCIAS DE LA GUERRA DE INDEPENDENCIA Y LA REVOLUCIIÓN POLITICA DE CÁDIZ  REVOLUCIÓN POLÍTICA SON LOS FACTORES FUNDAMENTALES PARA EL PROCESO EMANCIAPADOR Y NO LA POLÍTICA BORBÓNICA EN AMÉRICA NI LA IDEOLOGÍA DE LOS CRIOLLOS.   .     
            ESA PERSPECTIVA HISTÓRICA AMPLIA SE TRADUCE, PUES, EN UNA VISIÓN DE LA HISTORIA DE ESPAÑA QUE ESTÁ TAN ALEJADA DE LA LEYENDA NEGRA, DE LA QUE NOS VA HABLAR HOY, COMO DE LA LEYENDA ROSA. Y RESPONDE AL INTENTO DE DAR UNA EXPLICACIÓN CIENTIFÍCA. CON TODA LA MAYOR OBJETIVIDAD QUE PUEDE HACERLO UN HISTORIADOR DE NUESTRA EVOLUCIÓN HISTÓRICA. 
(  PRESENTACIÓN EN TRIBUNA CIUDADANA DE JOSEPH PÉREZ, PREMIO PRINCIPE DE ASTURIAS)


lunes, 27 de febrero de 2017

iMPERIO DEPREDADOR

                                                      IMPERIO DEPREDADOR
    
                                                           Julio Antonio Vaquero Iglesias

        




   El capitalismo globalizado neoliberal, surgido como respuesta a la crisis económica que arrastra el sistema capitalista desde los años setenta, ha colocado en el puesto de mando de la economía globalizada al capital  financiero que domina la economía de EE UU frente a los intereses del capital transnacional productivo. Sin embargo, las propias contradicciones inherentes a ese forma de desarrollo del capital, han terminado engendrando, a su vez, en estos últimos años una aguda crisis del   denominado Régimen  Dólar- Wall Street  de la que el actual gobierno de Bush hijo está tratando de salir con una huída hacia delante por medio de una estrategia militarista de “control del planeta” que impone como prioridad de la agenda estadounidense la guerra permanente.
            Las bases de esa hegemonía de EE UU, dentro del modelo de capitalismo financiero global, están, sin duda, en el doble control que ha venido ejerciendo  sobre los medios de pago universalmente aceptados- el dólar-, y el ejercicio del dominio militar a escala global. Pero, en estos últimos años, se está produciendo el resquebrajamiento del primer control mencionado. La combinación de un enorme déficit comercial y unas bajas tasas de ahorro estadounidense  hacen cada vez más difícil  que el flujo de capitales globales siga compensando ese gran déficit y, con ello, más palpable la amenaza de que la economía norteamericana  pueda seguir sosteniendo la estabilidad del dólar y el capitalismo de casino de los mercados financieros de Wall Street. “Europa”  frente a EE UU y el euro frente al dólar aparecen, además, en el horizonte como una posible alternativa ante ese Imperio depredador, uno de cuyos fundamentos de su poder- el control monetario- comienza a tambalearse.
            No es extraño, pues, que, como una huída hacia delante, la clase dirigente americana ligada a los intereses de ese capitalismo financiero global , a través del apoyo del gobierno de Bush junior y la camarilla de “halcones” neoconservadores que le rodea, haya optado por el camino más fácil: poner el énfasis en el otro control en el que se basa su poder imperial, a saber, acentuar el despliegue de una estrategia estrictamente militar de dominio del planeta, basada en la ideología de la guerra inevitable y  permanente, como vía para apuntalar el dólar como medio de pago universal y para tratar de impedir que se volatilice el “valor- dinero” originado por la especulación en los mercados financieros. La necesidad de subordinar el euro y  “Europa” a ese poder imperial impidiendo que emerjan como moneda y centro financiero alternativos, parece ser también una condición necesaria para poder conseguir su verdadero objetivo esa estrategia imperial. Y esa situación explica en gran medida la insubordinación y la negativa a seguirla por el sector de países de la Unión Europea más ligados al modelo del capitalismo transnacional productivo.
            El discurso producido por los laboratorios de ideas de los “halcones” legitima la deriva del capitalismo norteamericano hacia  esa vía de militarismo agresivo con categorías como la de  países del “eje del mal” y la legalidad de la guerra preventiva contra ellos o cualesquiera que se opongan al imperio estadounidense.( Guerra preventiva, por cierto, de la que  el  propio presidente Eisenhower llegó a decir en 1953 que fue   un invento de Adolfo Hitler, añadiendo que “ francamente yo no tomaría en serio a nadie que me viniera a proponer una cosa semejante”). A la vez  que ese discurso justifica la práctica del unilateralismo  que exige esa opción militarista y deslegitima o trata de subordinar a ella a  los organismos multilaterales como las Naciones Unidas o expresa explícitamente el fundamentalismo liberal democrático de la nación estadounidense que identifica el interés de su expansionismo con el de la Humanidad.
            En dos recientes  libros aparecidos al calor de la “inevitable” y “preventiva”  invasión de Iraq  podemos encontrar una interpretación del Imperio estadounidense desde la orientación que hemos expuesto más arriba, aunque, a mi entender, el fundamento teórico de los análisis de uno y otro sea realmente muy  diferente y de ello se derive unas propuestas de praxis antimperial también diferentes por parte de sus dos  autores: Emmanuel Todd, Después del Imperio (Foca, 2003), y Ramón Fernández Durán, Capitalismo financiero global y guerra permanente ( Virus Editorial, 2003). Por su parte, el libro de Robert Kagan,  Poder y debilidad ( Tauros 2003), cuya presentación  en Madrid por su autor ha causado días atrás una airada protesta por parte de los opositores al ataque angloamericano contra Iraq, es una clara muestra de ese discurso legitimador de la nueva política imperial estadounidense, más que una descripción objetiva del actual escenario internacional como quieren hacernos creer algunos analistas del Real Instituto Elcano de Estudios Internacionales y Estratégicos, ese laboratorio de ideas creado recientemente en nuestro país y que viene dando cobertura ideológica a las posiciones internacionales del gobierno Aznar.
          La tesis central del libro de Emmanuel Todd es la de que EE UU se ha convertido en un imperio depredador, porque, en realidad, es ya un imperio en declive y sin futuro. Esta fase agresiva  y belicosa en la que ha entrado no es sino el canto del  cisne del Imperio, el estertor que anuncia su agonía. Las verdaderas formaciones imperiales  siempre han ofrecido dos características que ya no se cumplen en el actual imperio norteamericano. Los recursos imperiales estadounidenses son ya insuficientes en este momento  para mantenerlas . El Imperio estadounidense no tiene ya la  capacidad de coacción militar y económica suficiente para  permitir la exacción de un tributo que nutre el centro a costa la explotación de todo el planeta. Y el universalismo ideológico, el otro atributo que acompaña a todo verdadero imperio  y  permite la expansión continua de su sistema de poder con la integración en el núcleo central de los pueblos y los individuos conquistados, ha entrado en un claro retroceso en esta agresiva fase imperial. “ A la vista  de estos criterios- concluye Todd- los Estados Unidos presentan insuficiencias notables cuyo examen permite predecir con seguridad que, hacia el año 2050, no existirá un imperio norteamericano”.
            Aunque la demostración que hace Tood del carácter parasitario del Imperio estadounidense en la actualidad se corresponde, a nuestro entender, con la realidad, los principios en que basa su análisis- la educación y la demografía como motores últimos de la historia y su argumentación comparatista para predecir  su ineluctable fin a fecha fija- nos parecen tan poco aceptables como la incapacidad militar que le supone para controlar el mundo. Y lo que es peor es  una tesis que, al obviar el factor de resistencia de la opinión pública mundial que está surgiendo contra esa belicosa fórmula imperial, favorece la desmovilización de la lucha contra ella.
            En cambio, el análisis de Ramón Fernández Durán, se realiza desde un planteamiento teórico diferente del que se deriva una explicación y la proposición de una praxis antimperial  muy distintas. Coincide Fernández Durán con el  autor francés en la condición depredadora y disfuncional del actual Imperio norteamericano y en el carácter militarista y agresivo de la “solución” que han adoptado  los neoconservadores americanos que controlan el gobierno estadounidense, para salir de la crisis de la globalización neoliberal financiera con su estrategia de la guerra permanente. Pero la tesis central del ecologista español tiene un claro fundamento anticapitalista: se enmarca en el contexto de la dinámica de un capitalismo que cada vez más se revela como un sistema obsoleto para dar satisfacción a las necesidades de los hombres. Lo cual puede constatarse, según el autor, en esta última crisis del capitalismo financiero global. La única  salida dentro del sistema es  reorientarlo hacia una fase militarista y agresiva que plantea la guerra  permanente como algo inevitable y necesario. Por eso tampoco para Fernández Durán el Imperio estadounidense tiene futuro, pero por otras razones diferentes de  las apunta Tood: por su propia incapacidad económica para mantener la asimetría depredadora en que se fundamenta, pero también por la ausencia de legitimidad para mantener esa situación ante una oposición cada vez más creciente de la opinión mundial  y, además, por su incompatibilidad con la nueva organización productiva del capitalismo global posfordista que exige una flexibilidad que dificulta en gran medida el carácter controlador y agresivo que ha adoptado el imperialismo estadounidense.
            El discurso justificador de Robert Kagan acerca de esa acentuación de la política internacional estadounidense unilateralista y militarista plantea la oposición de “Europa”- es decir, de un sector de Europa, como han demostrado los hechos- a esa clase de política. Esa política internacional hobbesiana que practica EE UU se basa en una concepción distinta del poder de la que defienden los estados europeos desde el fin de la segunda guerra mundial. Desde entonces Europa se ha inclinado más bien por un orden internacional fundamentado en los principios kantianos de la paz perpetua y del respeto al derecho internacional y el multilateralismo. Pero esto lo ha podido hacer, sigue argumentando Kagan, gracias al paraguas de EE UU que  secundó una política de esa naturaleza por la amenaza del bloque soviético. Finalizada la guerra fría, esa condición del vínculo trasatlántico ya no es oportuna y EE UU debe volver- reconoce explícitamente el ideólogo neoconservador- a su política tradicional hobbesiana que entiende como un realista y necesario recurso unilateral defensivo en un planeta lleno de peligros para los estadounidenses.
                        

                                         LAS RAZONES DE AZNAR
                                                                       J. A. V. I.
            Ramón Fernández Durán identifica las razones del alineamiento de Aznar con la política militarista del gobierno Bush en el marco  de la respuesta que los neoconservadores estadounidenses, defendiendo los intereses  del capitalismo financiero global, han dado a la crisis del Régimen Dólar- Wall Street. Ese planteamiento rebasa con mucho, por tanto, la idea de que lo que  haya buscado Aznar como razón prioritaria sean los beneficios económicos y políticos que le han atribuido los análisis que consideran la agresión a Irak estrictamente como una “guerra por el petróleo” o, incluso, por el control estratégico de Oriente Próximo. “ Por lo que se refiere a las razones del apoyo tan incondicional de Aznar- escribe Fernández Durán-, éstas son difíciles de comprender , pues no se pueden explicar sólo en base a los compromisos militares  suscritos con EEUU, al rédito político que el PP obtiene en la lucha contra el terrorismo, al autoritatismo del inquilino de la Moncloa o al protagonismo mundial que el jefe de Gobierno consigue al respecto(...). Quizás cabría hacer una posible interpretación al respecto. En la economía española, al igual que EE UU y Reino Unido (...), en los últimos tiempos, la balanza por cuenta corriente se ha vuelto negativa (...). Pero se ha logrado el equilibrio exterior porque ha habido una ingente inversión extranjera que ha acudido al sector inmobiliario(..) Si este flujo de capitales desapareciera, los desequilibrios de la economía española se manifestarían en toda su crudeza(..).¿ Intenta, pues, Aznar mantener la ficción de la fortaleza de la situación española, sumándose al carro de los posibles “vencedores” y dar de esta forma  apariencia de  seguridad a los inversores que acuden a especular aquí? (...)”.

        

               LA JUSTIFICACIÓN DEL IMPERIO

                                                           J. A.V. I.
            La legitimación que Robert Kagan realiza de esta nueva fase de imperialismo estadounidense agresivo impulsada por los neoconservadores americanos, le lleva a reconocer explícitamente que la tendencia dominante de la  política tradicional exterior de EE UU, desde su independencia inclusive, no ha sido el aislacionismo, sino el expansionismo y  que, en consecuencia, la fase imperialista estrictamente  agresiva que comienza ahora no es una excepción sino una continuación de la tradición expansionista norteamericana. Aunque, según el vocero neoconservador, en la mentalidad estadounidense ese expansionismo siempre se entendió como la identificación de los intereses de la nación norteamericana con los intereses de la Humanidad.”Esta persistente visión estadounidense- escribe Kagan  en ese sentido- de la posición excepcional de su nación en la historia y la convicción de que sus intereses y los del mundo se identifican, puede ser bienvenida, ridiculizada o lamentada(...).(Pero así seguirá siendo y)  salvo una catástrofe imprevista es razonable presumir que no hemos hecho más que entrar en una larga era de la hegemonía de Estados Unidos”. Es difícil con tales planteamientos que Marte pueda aparearse por voluntad con Venus y engendrar ninguna Armonía.

(PUBLICADO EN EL SUPLEMENTO CULTURAL DE LA NUEVA ESPAÑA, DE OVIEDO)

martes, 21 de febrero de 2017

       EL SIGLO XX Y LA REVOLUCIÓN SOVIÉTICA
                                                        JULIO ANTONIO VAQUERO IGLESIAS





  Josep Fontana es, como sabemos, uno de más destacados historiadores españoles y europeos del pasado siglo y sigue siéndolo todavía, como demuestra fehacientemente  este su último  libro, El siglo de la revolución,  en este siglo XXI a pesar de su provecta edad. Escrito desde los planteamientos teóricos que han fundamentado toda su extensa obra historiográfica (historia económica y crisis del antiguo  régimen en España, historia del franquismo, teoría de la historia, grandes obras de síntesis sobre historia europea y mundial, director, coordinador y participante  de los más importantes  manuales de  historia de España, difusor en español  de  la bibliografía histórica  más reciente e importante  publicada fuera de España….), este libro es, sin duda, uno de los más ambiciosos, junto con  el de su historia del mundo  desde 1945, Por el bien del Imperio (2011) ,de los más   de treinta  que nuestro historiador lleva publicados.
       Desde el punto de vista teórico, la historia escrita por Fontana  ha estado fundamentada en la tradición del materialismo histórico.  Como  puede apreciarse en este libro, para nuestro historiador  la función del conocimiento histórico, al contrario que la historia escrita para legitimar el presente,  debe de ser una explicación del presente, una genealogía del presente, para comprender las cotas de libertad e igualdad a que  ha llegado la humanidad e inspirar un proyecto social para construir una sociedad donde  la libertad y la igualdad sean lo más plenas posibles. El análisis del historiador –mantiene- no debe de examinar aisladamente los niveles económico, político y cultural sino que tiene que ser un análisis de conjunto a pesar de la dificultad que esto conlleva y teniendo en cuenta siempre que  el factor explicativo prioritario del proceso histórico es el político.          
 Desde esos supuestos, el historiador catalán lleva a cabo en sus páginas un análisis riguroso y, como es habitual en sus libros, abrumadoramente documentado, utilizando para ello la más reciente bibliografía sobre los diferentes asuntos que trata, de la evolución histórica del mundo en el siglo XX. Esto es, de los  cien años que van desde 1917, el inicio de la revolución bolchevique hasta 2017, en que se cumple el aniversario del centenario aniversario de aquella revolución, con el objeto de tratar de explicar la generalizada situación de pobreza y desigualdad que vive hoy el mundo. Frente a quienes mantienes que tal situación es el resultado inevitable de  la evolución autónoma de esas las fuerzas económicas, su objetivo en este libro  es explicar, en cambio,  las causas  políticas que nos han llevado a tal estado de degradación actual para proponer un proyecto social que lo remedie.
 La tesis  de Fontana, a la que llega a través de  un brillante y detallado  análisis de todas las etapas de ese proceso histórico secular, es   que aquel proyecto de transformación social que se inició en la Rusia de los zares  en octubre de 11917 y  dio origen a la Unión Soviética, la patria del socialismo, a pesar de que entró en decadencia a partir de los años setenta y terminó desapareciendo en los noventa, fue el hecho histórico que ha marcado la evolución de todo el siglo XX. La amenaza de subversión, real o supuesta, que supuso el modelo bolchevique para el orden establecido determinó en gran medida no sólo la evolución política mundial a lo largo de la centuria sino también la económica y social. Se trató de combatirlo por la fuerza militar como pretendieron hacerlo frustradamente el nazismo y el fascismo, regímenes que se convirtieron en una amenaza mayor que el sistema que querían destruir y fueron la causa de la segunda guerra mundial. Pero también  se  intentó  impedir que su ejemplo se extendiera por el resto del mundo con lo que se  ha llamado el “reformismo del miedo”, esto es, cediendo a la presión de  los movimientos sindicales y la socialdemocracia para  poner en pie en Europa el estado de bienestar, cuyo impulso  dio lugar, tras el fin de la segunda guerra mundial, a los 30 años de mayor prosperidad, estabilidad e igualdad en el llamado “mundo occidental”.
 Pero a la vez que  ese reformismo forzado se implantaba en Europa, Estados Unidos llevaba a la práctica una campaña  contra el comunismo soviético con el supuesto doble objetivo de defender a “Occidente” de  una más que probable agresión  de la Unión Soviética, originando la ficción de la “guerra fría”, cuya verdadera finalidad  no era sino la de subordinar a  sus aliados occidentales a sus intereses imperiales. Y, por otra parte, con ese combate decían defender la democracia liberal frente al totalitarismo soviético con la finalidad real en este caso de anular  cualquier idea o proyecto que se opusiese al desarrollo de capitalismo. Lo que llevó al sinnúmero de guerras, intervenciones militares, operaciones encubiertas dirigidas por la CIA y los otros servicios de inteligencia norteamericanos y europeos, que se promovieron en esos años a lo largo de todo el  mundo  defendiendo dictaduras, golpes de estado y atentados sin respetar  ni la democracia ni  los derechos humanos que su Gobierno decía defender.
La implosión de la Unión Soviética en los noventa fue el fin de la etapa del   “reformismo del miedo” y con ello la del inicio del desarrollo de un capitalismo salvaje bajo su forma globalizada y financiera que nos traído a esta situación mundial de pobreza y desigualdad que han terminado originando esos brotes de populismo de extrema derecha, xenófobo y racista, tanto en la Europa continental como en el Reino Unido con el “Brexit” y en Estados Unidos con la elección de Trump, cuya política en opinión de Fontana no es sino más de lo mismo, pero “… en una versión más retrógrada y brutal que asegurará que el imperio de la desigualdad alcance su apogeo”.
  Ante esa situación, ¿qué  “proyecto social”  propone Fontana? A partir de  las opiniones de algunos ensayistas que avizoran un período de entropía social y desórdenes,  sólo podría salvarnos un movimiento  transnacional  iniciado desde abajo, esto es, popular, al margen de los partidos de élites que nos han gobernado hasta ahora, que surja de las luchas cotidianas de los hombres y las mujeres contra esta situación de pobreza y desigualdad galopantes que se extiende por el mundo . Que así sea. Nos va mucho en ello. A nosotros y a nuestros descendientes.
    (PUBLICADO EN EL SUPLEMENTO CULTURAL DE “LA NUEVA ESPAÑA, DE OVIEDO.
  

                      

lunes, 13 de febrero de 2017

POSVERDAD

                                   
                             
                                    POSVERDAD
                              JULIO ANTONIO VAQUERO IGLESIAS



Un neologismo está recorriendo el mundo: la posverdad. El diccionario de Oxford lo ha declarado como la palabra de 2016, sobre todo después del triunfo del Brexit y del éxito de Donald Trump en las elecciones presidenciales norteamericanas, aunque sociólogos, politólogos, ensayistas y periodistas ya comenzaron a utilizarla años antes.
Por posverdad entiende el diccionario inglés  la actitud favorable de la opinión pública a usar como criterio de “verdad” no los datos objetivos y contrastados, sino las emociones y los sentimientos, de tal manera que los bulos, patrañas y distorsiones de la realidad que se ajustan a los sentimientos y creencias de los electores se convierten  en los criterios que guían el voto de una gran parte de los ciudadanos. Como , por ejemplo, las insidias lanzadas por Trump en las pasadas elecciones sobre el origen no norteamericano del presidente Obama, valedor de la Clinton; o  la idea que alimentaron los promotores del Brexit de que eran los inmigrantes los que ponían en peligro el trabajo de los ciudadanos del Reino Unido. Ni la demostración inapelable de la falsedad sobre el origen del anterior presidente norteamericano o el hecho contrastado estadísticamente de la evolución favorable del empleo en Inglaterra anularon la influencia de estos dos infundios, como de tantos otros, en el voto a favor de Trump como presidente y de la salida del Reino Unido de la Unión Europea.
 Alguien podría pensar que  esto de la posverdad no es nada nuevo y que en política siempre han existido los bulos intencionados y las intoxicaciones calculadas, sobre todo en las guerras de las que se dice que la verdad es su primera víctima. Basta acordarse de que Hitler y el nazismo apuntalaron su obsesión por la conspiración judía y justificaron con ella la persecución antisemita  con la patraña, surgida en la Rusia de los zares, de Los  Protocolos de los  Sabios  de Sión. O que todos nos creímos la escena de los cormoranes embetunados de petróleo de la primera guerra del Golfo (aunque, es cierto, no todos nos tragamos lo de las armas de destrucción masiva como motivo de la guerra contra Saddan Hussein, a pesar de las rotundas declaraciones televisivas  del señor del bigotillo, de cuyo nombre muchos españoles, entre los que me encuentro, no queremos acordarnos).
 Pero lo cierto es que la dimensión de eso que se denomina como posverdad significa ahora, por sus dimensiones y su naturaleza, algo distinto. Ya no supone un fenómeno ideológico—propagandístico iniciado desde arriba, por las élites dirigentes, sino que lo peculiar, lo distinto, es la importancia de la aceptación por una gran masa de ciudadanos, a pesar de que tienen a su alcance la información contrastada sobre la falsedad de lo que se difunde. El caldo de cultivo para ello  es esa  disposición emocional para aceptarlas por una gran masa de la ciudadanía, a pesar de las demostraciones objetivas en sentido  contrario  y los dictámenes de los expertos.
    Sin duda, dar una explicación coherente y perfilada  de este fenómeno sociológico no es fácil. Es un proceso que está en sus inicios y que presenta, sin duda, gran complejidad. Pero todo parece indicar que tiene una gran relación con las consecuencias sociales  y políticas de la Gran Recesión y  del impacto y desarrollo del uso masivo de las redes sociales, así como de  la crisis de la intermediación de los medios de comunicación tradicionales. El aumento de la desigualdad social y el paro que han traído la salida neoliberal de la crisis a favor de quienes la gestaron ha tenido como consecuencia una profunda crisis de confianza entre amplios sectores de las clases medias y populares en la democracia liberal y sus instituciones que no sólo son vistas faltas de capacidad para cambiar la situación, sino como correas de transmisión de los intereses de las élites económicas que promovieron  y se beneficiaron del  “el gran casino”  que condujo a esa situación de crisis generalizada. La desconfianza ha llevado a esos sectores a rechazar todo lo que provenga del sistema y  a aceptar, en cambio, cualquier alternativa o propuesta que esté contra él a pesar de todos los prejuicios, inexactitudes y mentiras con que las  argumenten.
 Alternativas y propuestas que tienen como medios  masivos de difusión las redes sociales que se escapan al control de la ideología dominante. Y hacen ya en gran  medida poco eficaz la intermediación de los medios de comunicación tradicionales en la constitución de esas subjetividades, que, en cierta medida, ya venían trabajadas por la ola posmodernista que  inundaba el escenario intelectual desde fines del siglo pasado y que ahora parece que ha llegado definitivamente a la política.

 (PUBLICADO EN LAS PÁGINAS DE OPINIÓN DE  “LA NUEVA ESPAÑA”. DE OVIEDO)   

domingo, 5 de febrero de 2017

El siglo XX de España

                                                 El SIGLO XX  DE  ESPAÑA

                                                       JULIO ANTONIO VAQUERO IGLESIAS

               

Portada de "Un siglo de España"
        


 Tres historiadores españoles,  Santos Juliá, Juan Pablo Fusi y José Luis García Delgado(en colaboración con Juan Carlos Jiménez), cuya contribución historiográfica ha sido importante para el conocimiento de nuestro siglo XX,  recrean en sendos libros la trayectoria político-social, cultural y económica del novecientos español. Se inaugura con ellos y otros varios una nueva empresa  editorial, Marcial Pons Historia, dedicada a la publicación de temas históricos en el marco de varias colecciones con diversa orientación: estudios, dentro de la cual aparecen los libros más arriba mencionados, junto con Así terminó la guerra civil de  Angel Bahamonde y Javier Cervera ; biblioteca clásica, con la publicación de España en la política internacional  de José María Jover; y memorias y biografías con Notas de una vida  del conde  de Romanones.
            Bajo el título común de Un siglo de España, cada uno de los tres libros mencionados comprende una síntesis  de las diversas historias sectoriales de nuestro siglo XX: política y sociedad ( Juliá); la cultura ( Fusi) y la economía ( García Delgado y Jiménez) y  responden a una estructura formal similar. Pero el verdadero denominador  común  y lo más significativo  de los tres volúmenes  es, sin duda, su propósito de proporcionarnos, una vez finalizado el siglo, una visión renovada de nuestro novecientos dentro de ese  emergente paradigma interpretativo de la historia de España que podríamos denominar como el de la “normalidad europea” de nuestro proceso histórico. Paradigma que trata de superar, por  caduca, la visión interpretativa de nuestra historia como la de un fracaso recurrente y un caso histórico anómalo, excepcional y singular en relación con la historia  europea. La historia contemporánea de España sería, según este paradigma, la historia del fracaso de la revolución industrial, de la revolución burguesa  y  hasta de la revolución obrera; y el resultado, un país sin verdadera burguesía ni clase media hasta los años sesenta, con un movimiento obrero de escasa fuerza; en suma, sin  sujeto histórico adecuado para realizar la modernización o el cambio social hasta estos últimos tiempos. De ahí que, dentro de este paradigma interpretativo, la guerra civil y la larga dictadura franquista se entiendan como el resultado de ese fracaso histórico.
            En cambio, en esta visión interpretativa que nos proporciona Un siglo de España, en los tres niveles de la realidad histórica que analizan los autores mencionados, tanto la guerra civil como el franquismo, no son resultado consecuente  de un distorsionado proceso económico y social anterior, sino que se entienden como  paréntesis, interrupción de una evolución modernizadora, similar, aunque cierto retraso, a la que siguieron los países europeos del ámbito occidental. Ese proceso habría comenzado en lo económico y social en el segundo decenio del siglo y el despertar cultural de clara raíz europea desde 1900, grosso modo, y ambos  habrían  continuado desarrollándose a lo largo del primer tercio del siglo hasta  su interrupción con guerra civil y la dictadura. Tras la involución que habrían significado en los tres niveles esos dos momentos históricos, la implantación de la democracia traería la reanudación de ese avance modernizador interrumpido. Sería, pues, para  Juliá el tiempo, al fin, del establecimiento de una forma de Estado basada en un amplio consenso social; la reanudación de la normalidad cultural para Fusi; y, en metáfora musical para García Delgado, el cuarto tempo o movimiento finale de la evolución de la economía española a  lo largo de la centuria; tempo en el que, también por fin,  España “ se entrelaza dentro de una misma melodía armónica con el tema europeo: precisamente el deseo insatisfecho de sucesivas generaciones de españoles desde el final del ochocientos (…) “. ( Página 15).
          Los tres autores interpretan, pues, el siglo XX español como un siglo de normalidad histórica en relación con la evolución histórica de Europa en la centuria. Como escribe García Delgado y suscribirían, sin duda, para la cultura Fusi y también, para la sociedad, Juliá (aunque esa “normalidad” le cuadre menos a éste último en el plano de la evolución política), “ con tonalidades propias y acentos peculiares en ocasiones (…), España no es ninguna anomalía en Europa, en lo económico tampoco”. ( Página 25).
            Pero la diferencia entre el paradigma del fracaso y éste de la normalidad de nuestra historia no sólo es de contenido interpretativo, sino también de enfoque teórico-metodológico y, además, uno y otro responden y fundamentan, sin duda, prácticas y proyectos sociales diferentes.
            Desarrollado, sobre todo, en los años sesenta a partir  de una concepción materialista de la historia, el paradigma del fracaso buscaba establecer una explicación del hundimiento de la primera y única etapa democrática de la historia de España y sus negativas secuelas, la guerra civil y  la dictadura, que fundamentase la lucha política y social contra el franquismo. En cambio, este paradigma de la normalidad que inspira  estos libros ya no responde a ese marco teórico ni sus autores utilizan sus categorías. Es más. Esta nueva visión interpretativa ha tenido, en cierto modo, su origen en el revisionismo critico que la escuela de Oxford de Raymond Carr ha realizado del  paradigma interpretativo del fracaso y de la concepción historiográfica que lo inspiraba, sustituyéndose ésta ultima  por cierto individualismo metodológico de base dominantemente empírica. En el caso de los libros que nos ocupan, esto puede apreciarse claramente en la síntesis de Fusi sobre la cultura española de XX concebida  como una lista interminable de obras y autores y  recorrida por la tesis de que los intelectuales que pueblan sus páginas y fueron los creadores de esa brillante cultura del novecientos español, no representan a nadie, sino sólo a sí mismos.
            Por su parte, García Delgado, que fue en otro tiempo, con Santiago Roldán y Juan Muñoz, uno de los más lúcidos historiadores de la evolución del capitalismo español en esa centuria, no  sólo  no  hace referencia para nada en esta obra  a las implicaciones sociales de la quebrada marcha  que siguió la modernización económica  española en el siglo XX, sino que  ni siquiera utiliza ya en su análisis  la categoría de capitalismo. Y  Santos Juliá, que realiza en su libro una síntesis excelente por otros conceptos, parte del supuesto de la autonomía de la política frente a la evolución social y económica. Porque – y éste es, a mi entender, uno de los principales puntos ciegos de este paradigma interpretativo- cómo podría explicar de otro modo en el marco de esa normalidad económica, social y cultural española que se enfatiza, la anormalidad política de nuestro novecientos.  ¿ O no se consideran como tal la incivil guerra civil y la larga noche de piedra de la dictadura?.
            Por otro lado, la función social de esta interpretación está  clara. No sólo somos hoy europeos normales. También lo hemos sido a lo largo de todo el siglo XX. Paréntesis aparte. Pero qué paréntesis, Dios mío.           
            ( PUBLICADO EN EL SUPLEMENTO DE CULTURA DE LA NUEVA ESPAÑA, DE OVIEDO)


   ESCRITOS  MODERNOS YCONTEMPORÁNEOS DE DON JUAN URÍA

                                                                          Julio Antonio Vaquero Iglesias






Don Juan Uría Ríu es considerado, con razón, el padre de la historia asturiana. No sólo porque con él comenzó la revisión crítica de la historia medieval de Asturias, sino  también porque su visión científica de nuestro Medioevo  se amplió a numerosos aspectos de la antropología y la prehistoria de la región poniendo unas sólidas  bases para la investigación posterior en todos esos campos. Pero además porque a partir de la segunda mitad de de la década de los años veinte, recién licenciado por la Universidad Central, don Juan se convirtió en el principal dinamizador de los estudios históricos y culturales sobre Asturias a través del Centro de Estudios Asturianos y del boletín que publicaba esta institución. Labor de institucionalización cultural  que continuó posteriormente como catedrático de Historia de la Universidad de Oviedo (fue el primer catedrático de Historia  General de España del claustro de la Facultad de Letras de nuestra universidad).  Desde su cátedra, alternó el magisterio oral para el cual estaba especialmente dotado con una fecunda labor  investigadora y de publicista  que no abandonó tras su  jubilación en 1962 y continuó hasta su muerte en 1979. De hecho, él ha sido el maestro y padre intelectual de  la destacada  escuela medievalista de de la Facultad de Historia de la Universidad de Oviedo de la que han sobresalido como discípulos y herederos, entre otros, su propio hijo Juan Uría Maqua, Juan Ignacio Ruiz de la Peña, actual director del Real Instituto de Estudios Asturianos y Javier Fernández Conde. 
Entre 1924 y 1979 don Juan publicó unos cien trabajos sobre temas de antropología (entre los que destacan los primeros  estudios de carácter científico  sobre  la minoría vaqueira), etnografía y prehistoria, historia medieval (acerca de las peregrinaciones a Santiago, la etapa de  la Monarquía asturiana y la baja Edad Media). Y un conjunto de estudios sobre asuntos y personajes de la edad moderna y contemporánea. Todos ellos de temática asturiana. La importancia de esa magna obra historiográfica, de especial interés para el conocimiento de la historia regional y el hecho de que la mayor parte de sus trabajos estuviesen dispersos bajo la forma de artículos en revistas académicas asturianas y nacionales, exigía su recopilación. Y así se intentó ya en los años setenta por primera vez a través de la publicación de sus obras completas en la Colección Popular Asturiana a cargo de  José Antonio Castañón y Emilio Marcos Vallaure. Pero el intento quedó interrumpido y limitado a la publicación de sólo dos volúmenes de los seis proyectados: los referidos a sus estudios etnológicos  y antropológicos y a sus trabajos sobre la Baja Edad Media asturiana. Treinta años después de aquel  frustrado intento,  la Universidad de Oviedo y la editorial asturiana KRK han acometido el loable empeño de llevar a cabo la edición de su Obra Completa,  el cual está a punto de culminar como demuestra la publicación este año del  V y  penúltimo volumen de esta edición de su  Obra Completa, de la  que ha sido responsable académico en su conjunto su hijo don Juan Uría Maqua, quien desgraciadamente no podrá ver su culminación por su fallecimiento este  año en curso.
El contenido de este V volumen recoge 16  estudios y trabajos de don Juan que tratan de asuntos y personajes asturianos de las edades moderna y contemporánea. Fueron publicados la mayoría de ellos en diversas  revistas académicas y culturales asturianas como Valdediós o Anales de la Universidad de Oviedo; otro de ellos es el texto de una  conferencia impartida en la Universidad de Oviedo; e, incluso, hay dos  referidos a la participación de los asturianos en las guerras de las Comunidades que son inéditos. La introducción de este volumen ha corrido a cargo de don Gustavo Bueno Martínez.
Entre los dedicados a la Edad Moderna, se encuentran  los cinco trabajos que  tratan  del viaje  de Carlos I, en septiembre de 1517, por Asturias. En ellos  narra  y reconstruye con minuciosidad los diez días que transcurrieron desde su desembarco obligado por las tempestades en Tazones/ Villaviciosa y su recorrido desde ésta hasta Colombres, pasando por Colunga, Ribadesella y Llanes. Además de documentar y argumentar perfectamente  su posición sobre  la polémica de si fue Tazones o Villaviciosa el  lugar del desembarco del rey, don Juan, glosa al cronista flamenco Laurent Vital con extraordinaria  agudeza añadiendo numerosos e interesantes datos sobre la historia de los lugares por los que transcurrió el viaje asturiano del rey.
 Además de ser inéditos, tienen gran interés los estudios referidos a la participación de Asturias y los soldados asturianos en la guerra de las Comunidades. El Principado de Asturias, o más bien sus autoridades (sobre todo, el obispo Diego de Muros) rechazó las peticiones de los comuneros para que  se sumaran a su bando y apoyó la causa del Carlos I,  colaborando  con un fuerte contingente militar (1857 soldados más los aportados por el conde de Luna). La participación y actuación militar de esos soldados asturianos en el conflicto son  analizadas por el historiador asturiano con detalle en estos trabajos. El volumen recoge también otros dos trabajos sobre el origen  de la torre y la casa de Boves y un breve pero excelente cuadro de la Asturias de la segunda mitad del siglo XVIII
También en el marco de la edad moderna, este volumen contiene las semblanzas de dos personajes no muy conocidos entre los asturianos: la de un villano y un héroe. El villano, don Juan Domingo Uriarte Argüelles, procurador general del Principado y agente  general de Felipe V en la corte pontificia de Roma, cargo del que fue depuesto por su irregular actuación y vida inmoral. La del héroe, se trata del del maliayés don José Pérez del Busto, defensor heroico de Manila frente a los ingleses.             
       El conjunto de trabajos sobre temas del siglo XIX está integrado por cuatros estudios excelentes  sobre diversos aspectos biográficos de Álvaro Flórez Estrada y otro  acerca de las impresiones de un viajero francés por Asturias en 1842, en el que se recogen su visión sobre las realidades y posibilidades económicas de Asturias desde la perspectiva de los cambios del nuevo siglo.  
            Todos los estudios recopilados en este volumen expresan claramente las virtualidades del método historiográfico de don Juan. Me refiero a su gran capacidad narrativa y claridad expositiva y su manera de utilizar las fuentes históricas que no se limita a las fuentes documentales y a su aguda manera de interrogarlas, sino también a la utilización de otras variadas como las etnográficas y arqueológicas. Los asuntos tratados no son sólo los acontecimientos políticos, las instituciones y los grandes personajes como hacía  la historia positivista que practicaban los medievalistas de su generación, sino que, además, en sus obras se abordan aquellos que afectan a la vida cotidiana y social de todos los asturianos. Sobre su capacidad narrativa y expositiva, baste constatar  cómo los trabajos   recogidos en este volumen se leen de un tirón con  gran deleite e interés. Y desde luego tras su lectura no queda ninguna duda de que el tópico expresa una realidad: don Juan Uría fue verdaderamente el padre de la historia asturiana.     
(PBULICADO EN SUPLEMENTO CULTURAL DE LA NUEVA ESPAÑA, DE OVIEDO)













lunes, 30 de enero de 2017

      ROOSEVELT PERDIÓ LA BATALLA DEL WOLFRAMIO
                                                                JULIO ANTONIO VAQUERO IGLESIAS










Las relaciones de EEUU con el franquismo durante la Segunda Guerra Mundial  alcanzaron su mayor  tensión con “la batalla del wolframio”

            El historiador catalán Joan Maria Thomàs es uno de los más profundos conocedores de un tema  no excesivamente  estudiado (y por ello no muy conocido) de  la historia  de las relaciones exteriores del franquismo como es el de sus  relaciones  con Estados Unidos. De hecho, Thomàs  ya a nos había ofrecido  una aproximación a esas relaciones en un anterior libro para el período de la guerra civil (1936-1941). Este  libro que publica ahora sobre ese mismo tema, La Batalla del Wolframio. Estados Unidos y España de Pearl Harbor a la Guerra Fría (1941-1947) (Cátedra, 2010), no es, pues, sino una continuación del anterior.
La España franquista fue uno de los más importantes escenarios de la guerra económica que enfrentó a nazis y aliados durante la Segunda Guerra Mundial, y el episodio principal de esa guerra, por sus implicaciones y  consecuencias, fue, sin duda, la llamada “batalla del wolframio”. El wolframio, con importantes yacimientos en Portugal y el noroeste español, es un metal que, por su elevado punto de fusión permite la fabricación de aceros de especial dureza y es por ello  utilizado en múltiples usos por  la industria de armamento: blindajes, endurecimiento de proyectiles como las puntas de las granadas antitanques, motores de aviación, cohetes … De modo que, de no tener prácticamente ningún valor, en vísperas de la guerra, el wolframio se convirtió con el conflicto bélico en un metal de gran valor estratégico (sobre todo, para el régimen nazi, puesto que Alemania carecía de yacimientos) y, consecuentemente, el “oro gris- acero” español  alcanzó un alto precio  ( la tonelada  llegó a venderse a  285. 000 pesetas) dada la elevada demanda tanto de Alemania para su industria militar como por parte de los aliados, en este caso, más por razones preventivas (dificultar su adquisición por los nazis) que por verdadera necesidad, ya que Reino Unido y Estados Unidos tenían en abundancia otro metal sustitutivo como era el molibdeno
Después de una etapa de subordinación a la política exterior del Reino Unido hacia el régimen franquista, dirigida claramente al objetivo de lograr que España no entrase en la guerra mundial al lado de los nazis, Roosevelt, en 1941, meses antes de Pearl Harbor, cambió su estrategia endureciendo su política exterior hacia el régimen franquista. En noviembre de  1943, tras haberse fijado en la Conferencia de Teherán la primera fecha del desembarco de Normandía, la Administración norteamericana, apoyada por una opinión pública decididamente contraria al régimen de Franco, adoptó la medida de cortar el vital aprovisionamiento de petróleo a España hasta que la dictadura franquista no suspendiese  sus ventas de wolframio a la Alemania nazi. Al menos de manera radical en los seis meses siguientes que era el plazo que estimaban necesario para que la privación del wolframio a la industria de guerra alemana podía traducirse en la pérdida de capacidad destructiva del armamento alemán ante el proyectado desembarco aliado.
 El ministro de Asuntos Exteriores español, conde de Jordana, anglófilo convencido, logró con el apoyo del embajador norteamericano Hayes, partidario de una actitud más flexible con el Gobierno español, que se abriesen negociaciones con el objeto de hallar una solución negociada  a esa radical medida norteamericana y en el ínterin se suspendiesen las ventas de wolframio a los nazis. Durante cuatro meses, entre enero y abril de 1944 se desarrollaron esas negociaciones que se conocieron como “la batalla del wolframio“. El autor nos relata esas negociaciones con una profusa documentación y de  manera tan  minuciosa  que, a veces, los detalles impiden ver el conjunto, esto es, aquello de  los árboles que  no dejan ver el bosque.
El asunto era de tal importancia que en esas negociaciones intervinieron directamente Roosevelt, Churchill y Franco, y no sólo estuvieron a punto de causar una división entre norteamericanos e ingleses por la postura más flexible de éstos debido a sus intereses comerciales con España, sino también una profunda divergencia dentro del Gobierno español, entre el conde de Jordana y el ministro de Comercio e Industria, Demetrio Carceller (que tenía intereses privados en ese comercio e, incluso, promocionó el contrabando de wolframio durante las negociaciones ) y el sector falangista, pues éstos no eran partidarios del intento de esa solución negociada. Y pretendían, por razones económicas e ideológicas, continuar con la venta libre del wolframio a Alemania e, incluso, consiguieron que el Consejo de Ministros  aprobase  un importante crédito para que los nazis (que debían pagar el wolframio en pesetas) continuasen comprándolo sin ninguna limitación. Contaban con el apoyo de Franco que adoptó ante el problema un doble juego. No desautorizó de manera tajante la actitud de los oponentes a la negociación, aunque, en definitiva, era partidario de llegar al acuerdo con los anglonorteamericanos. Finalmente la Administración norteamericana cedió para no romper la alianza anglonorteamericana y el 4 de mayo de 1944 se firmó el acuerdo que  aprobó la venta limitada del wolframio español a los nazis. Roosevelt había sido vencido en la “batalla del wolframio”.   

(PUBLICADO EN EL SUPLEMENTO CULTRUA, DE LA NUEVA ESPAÑA, DE OVIEDO)       

lunes, 23 de enero de 2017

EL PAIS SOY TO

El PAÍS  SOY  YO 
                      JULIO  ANTONIO VAQUERO IGLESIAS









 Como primer director del diario  El País, Juan Luis Cebrián fue no solo un testigo privilegiado, sino un actor importante de la etapa de la Transición. La publicación del primer volumen de sus memorias, Primera página, que abarca desde su nacimiento en 1944 hasta su abandono de la dirección de El País trece años después de su nombramiento para pasar a ser consejero delegado del grupo editor, despierta, sin duda, cierto interés por conocer su versión de aquel decisivo periodo de la historia de España cuya significado e interpretación originaria está hoy cuestionado no tanto por razones historiográficas, que también, sino como pasado seminal de nuestro presente actual.
      El núcleo principal del libro lo constituyen, pues, los capítulos que Cebrián dedica a aquellos años de plomo y tensión de la Transición. Por sus páginas pasan sus recuerdos de los acontecimientos terribles de los terrorismos de ultraderecha,  ultraizquierda y Eta: secuestros, atentado contra el periódico, la matanza de los abogados de Atocha o  más tarde el frustrado intento de golpe de Estado del 23 F…. Pero también sus relaciones con los presidentes de la etapa (su estrecha relación y colaboración con Suárez, los desencuentros con Felipe González que terminaron en una sólida amistad, la crítica burlona a Calvo Sotelo por sus aires de superioridad intelectual) y con los más importantes políticos de aquel intenso período. Nos relata también las luchas por el control del periódico dada la importancia política y económica que  éste fue adquiriendo, amén de la estrecha relación profesional y de amistad que alcanzó con el consejero delegado del mismo, Jesús Polanco. Todo ello salpicado de interesantes informaciones y sabrosas anécdotas y chismes de la época.   
 En la primera parte de estas memorias Cebrián nos cuenta su origen familiar y su socialización educativa y política  en la España del nacionalcatolicismo. Y sus primeros  y precoces pasos  en el mundo del periodismo: primero en el diario Pueblo, órgano oficial de los sindicatos verticales, del que llegó a ser subdirector con veinte años y después en el  aperturista Informaciones y director general de informativos de Televisión española. Fue también miembro del consejo de redacción de Cuadernos para el Diálogo.
Nos aporta sin duda esta primera  parte datos muy significativos para entender la ideología y la perspectiva desde las que escribe el autor estas memorias y sus actitudes y posiciones ante la Transición. Hijo de una familia de la burguesía media de los vencedores de la guerra civil (su padre fue redactor jefe del diario  Arriba, órgano oficial de la Falange y procurador de las Cortes franquistas), fue educado en el madrileño colegio de Nuestra Señora del Pilar donde se formó un número significativo de los cuadros políticos de la derecha que ejercieron importantes papeles políticos durante  la Transición.
Cebrián, como  esos mencionados pilaristas, fue un hijo de los   vencedores de la guerra civil que renegó del franquismo de sus  padres, criticó, como expone en estas páginas, con gran crudeza (nos cuenta hasta los abusos sexuales a que fue sometido por un cura. profesor suyo) el ambiente sórdido y sin libertad que tuvo que soportar su generación, y apostó por la transformación de la dictadura en una democracia homologable a  las que existían en Europa, apoyando para ello la vía de la reforma pactada con los hijos de los vencidos, pero sin que esto supusiera una ruptura tajante con lo anterior.             
   Confiesa nuestro autor en las páginas introductorias su escepticismo por el género de las memorias y declara que.  en su caso, su intención no ha sido escribir una obra documentada, que  la suya está escrita a pelo basándose exclusivamente en su memoria y en sus consultas en internet y que sólo ha tratado de relatar y expresar sus reacciones y sentimientos ante los acontecimientos que vivió, sin caer en los defectos habituales del género como las justificaciones de los errores cometidos, los ajustes de cuentas con otros personajes, practicar una memoria selectiva consciente o exponer una visión idealizada de lo que se vivió, en este caso del crucial período  de  la Transición.  
     ¿Ha conseguido Cebrián alcanzar esos  propósitos en este primer volumen de sus memorias? Para este humilde lector rotundamente no, más bien la impresión que nos transmite el libro es la inversa. Nuestro autor, es cierto, reconoce algunos de sus errores periodísticos de alcance, pero el tono general es más bien proclive a tratar sus actuaciones con cierta benevolencia. Y, como él mismo reconoce, también ha caído alguna vez en la práctica de la memoria selectiva consciente al escamotear en estas páginas algún episodio de su actividad periodística, entendemos que por comprometido o escabroso.. Ajustes de cuentas “haberlos haylos” también en estas páginas. O si no que le pregunten, por ejemplo, a Martin Prieto, uno de sus más estrechos colaboradores de El País.
 En cuanto a su pretensión de ofrecernos una visión no edulcorada  de la Transición, podemos estar de acuerdo que la que nos da no lo es, pero sólo en parte. Esto es, en el sentido de que sus recuerdos en estas páginas nos descubren algunas de sus miserias y dejan al aire sólo parte de sus tripas. Pero la opinión que recorre todo el libro de que, al final,  aquel tránsito fue un éxito porque nos trajo la democracia .no es de recibo porque lo que realmente propició aquella reforma pactada fue una democracia demediada que terminó en una partitocracia en cuyos lodos todavía estamos  hoy sumergidos.       
  Por otra parte, la modestia con  que pretende el autor abordar  sus memorias no es sino falsa e impostada, porque lo que en el fondo revelan estas páginas es el enorme ego de su autor. De creerle, casi podríamos aplicarle, remendando la frase tribuida a Luis XIV, aquello de  El País soy yo.
   En el haber de estas memorias hay que apuntar, sin duda, que, además de proporcionarnos interesantes y desconocidos datos sobre la Transición y sus actores, están bien escritas y se leen de un tirón, pero el saldo, para mi manera de leer al menos, es claramente negativo.

(PUBLICADO EN EL SUPLEMENTO CULTURAL DE LA NUEVA ESPAÑA, DE OVIEDO)   

lunes, 16 de enero de 2017

EL COMPROMISO POLÍTICO DE JOHN BERGER
                                                 JULIO ANTONIO VAQUERO IGLESIAS
          









  Los medios de comunicación de esta primera semana del  nuevo año nos han traído la noticia: John Berger, el novelista británico e intelectual de izquierdas ha fallecido a los noventa años en una localidad a las afueras de Paris, después de vivir gran parte de su vida  en un pueblo de la Alta Saboya francesa donde residía desde los años setenta. Berger que comenzó su actividad artística como pintor terminó convirtiéndose en uno de los  novelistas más importantes del siglo XX, convencido de la mayor  capacidad de la literatura para transformar el mundo Como el  mismo escribió:” porque pintar cuadros no era una manera suficientemente directa  de luchar contra las armas nucleares”.
 Ese compromiso lo extendió Berger a los otros muchos  géneros que practicó  magistralmente como el ensayo, el periodismo, la poesía, el teatro, los aspectos teóricos de la visión artística En todos ellos, como en su obra novelística, denunciando y animando a  la lucha contra  el sistema capitalista y sus secuelas nefastas para el hombre del que Berger siempre tuvo una visión positiva, haciendo suya la impronta del humanismo marxiano. Porque el ideario que impregna toda su obra más que marxista es marxiano con claras influencias del pensamiento del teórico marxiano Walter Benjamin y del filósofo neerlandés de origen sefardí Baruch  Spinoza
 Los temas de sus novelas y de sus ensayos  giran siempre en torno a los problemas de clase, de los cambios históricos mediados por el desarrollo del capitalismo…. que son  el contexto en que se mueven, viven, mueren y desde el que se explican sus personajes sin que en ningún caso caiga en cualquier clase de  reduccionismo determinista.
Así, por citar solo algunos de los de asuntos que tratan sus obras, está el tema del compromiso político del artista en su primera novela Un pintor de hoy  (1958); el de la situación de Europa antes de la Gran Guerra como contexto de una potente  reflexión sobre la sexualidad masculina y la moral burguesa en  G ( 1972), novela por la que obtuvo en Inglaterra el prestigioso premio  Book Prizes , la mitad de cuya dotación donó al partido británico de los Panteras Negras con el consiguiente escándalo. En su trilogía De sus fatigas, de la que destaca  una de sus obras más conocidas el libro de cuentos Puerca Tierra (1979),  trata de un tema de claras resonancias en la historiografía marxista británica como es el del fin del modo de vida campesina tradicional y su desaparición definitiva por el traslado de sus habitantes a las ciudades, proceso iniciado con el inicio del capitalismo industrial en Inglaterra y que, tras las dos centurias pasadas, está en peligro de extinción y  cuyas tradiciones y modo de ver el mundo, su concepción del valor de hombre y la vida, Berger reconstruye en  las páginas de esta trilogía. Un séptimo hombre (1975) es un ensayo reportaje  sobre  la vida y la miseria de los inmigrantes en Europa tras la Segunda Guerra  Mundial  cuya explotación no fue si no, la base  de la era del esplendor capitalista.
Sus  últimas obras han seguido analizando los problemas y realidades del mundo de hoy como es el caso de su novela  Hacia la boda (1995)  en la  que analiza las transformaciones de Europa a partir de los años 90 tras la caída del Muro de Berlín y la implosión de la Unión soviética en el contexto de una historia de amor en tiempos del sida O el análisis de  la situación del mundo de hoy con referencia al terrorismo actual derivado de  la situación de desolación y pobreza en que viven un conjunto de  países de África, Oriente Medio y Asia y su propuesta de soluciones en una colección de ensayos titulada Hold Everything Dear ( 2007)....
                Como teórico y crítico de arte Berger alcanzó un gran éxito con aquel mítico libro Modos de ver  (1972) que se convertiría después en una muy difundida serie televisiva de la BBC. En España la publicó la editorial Gustavo Gili  y nos permitió a muchos lectores españoles comprender que más más allá de las funciones ideológicas del arte y la materialidad de su producción siempre quedaba en última instancia la visión artística que no era sino otra forma de aproximarse a la realidad  Y tras ella, Berger publicó un conjunto de obras de esa naturaleza que, aunque con menor difusión, siempre tuvieron una excelente recepción.
Como novelista Berger utiliza un lenguaje sencillo y claro pero la estructura de sus novelas es compleja al utilizar frecuentemente varios narradores, diferentes voces y emplear algunos elementos que no son los de uso tradicional en el género. El mismo ha dicho  que más que un novelista al uso siempre se ha  considerado en realidad un contador de historias.
   Su desaparición es, sin duda, la de uno de los mejores novelistas del pasado siglo, pero su honestidad intelectual y sus valores éticos, su humanismo positivo, su compasión y ternura por los campesinos, los pobres, los emigrantes, en suma, por los perdedores de la sociedad capitalista, siempre podremos seguirlos y apreciarlos  leyendo  la valiosa obra que deja.  

( PUBLICADO EN LAS PÁGINAS DE OPINIÓN DE LA NUEVA ESPAÑA, DE OVIEDO) 

lunes, 9 de enero de 2017

                        POR LA TERCERA REPÚBLICA
                         


                            JULIO ANTONIO VAQUERO IGLESIAS





El diario  digital  Crónica Popular  ha editado  en papel un número monográfico (es el tercero que publica, el primero trató  del Chile de Allende, Chile, cuarenta años después, y el segundo fue un excelente dossier sobre los crímenes del Franquismo) dedicado a analizar  por qué este sí es el momento oportuno para tratar de implantar un régimen republicano frente a quienes desde la izquierda mantienen que no lo  es, ”que ahora no toca”, y cuál debería ser el contenido de esa democracia  republicana.
Está claro que la oportunidad  para mantener esa lucha nace de la necesidad de transformar  la partitocracia en que se ha convertido el régimen del 78 (cuyos efectos más perversos se han  dejado ver en el último decenio con las alternativas que, desde los intereses del capital financiero y contra los de las clases subalternas,  se han  dado para salir de la  Gran Recesión) en  un régimen verdaderamente democrático bajo la forma y el contenido del republicanismo democrático. No sólo se trata, pues, de cambiar la monarquía parlamentaria salida de la Transición por un estado con  una forma de Gobierno republicano, sino de darle a esa República los contenidos de los valores democráticos que han estado siempre presentes desde sus inicios en el sistema republicano adaptándolos, eso sí,  a las nuevas realidades políticas, económicas, sociales y culturales que vivimos en la actualidad.
 Valores republicanos, como decimos,  que estuvieron siempre  presentes y trataron de hacerse realidad en la frustrada experiencia de la II República. Experiencia  frustrada, como sabemos, por la radical oposición a sus reformas de la oligarquía terrateniente, del  capital monopolista español, de la Iglesia y de un importante sector del Ejército, así como de los monárquicos de ambas dinastías y el emergente sector fascista español de la Falange.
    Desde esos planteamiento el contenido de este monográfico consta de dos partes: una más reducida, a modo de preámbulo,  dedicada a analizar, como oportuno precedente de  la lucha por la instauración  de la III República española, varios aspectos concretos  de la etapa de la II República y dos análisis de conjunto de aquella experiencia como es  la aportación del catedrático de la Universidad de Oviedo  David Ruiz, “ Balance de la II República (1931-1936)”, y una excelente entrevista de la historiadora  María Rosa Madariaga a Paul Preston sobre la segunda experiencia republicana en España. Pero el núcleo del número está dedicado a desarrollar las propuestas sobre las líneas maestras de lo que debería ser un nuevo régimen republicano.
Son 20 artículos escritos por autores procedentes de la Academia o del mundo intelectual que tratan de los valores republicanos, la racionalidad del sistema republicano, la democracia económica como requisito indispensable de la igualdad y la solidaridad que deben presidir el Estado republicano, el laicismo republicano, la democracia feminista, el sistema educativo republicano, la cultura y la comunicación, la ciencia y la investigación, la política económica y la reforma del sistema financiero, la posición republicana ante el actual orden internacional y el sustancial debate sobre la organización federal o centralista del Estado republicano.
  Estos variados  análisis trazan una visión común de lo que debería ser ese no sólo el anhelado régimen republicano, sino necesario dada situación de decadencia institucional en que ha caído el régimen del 78, aunque no ocultan también en algunos aspectos las opiniones discrepantes como ocurre, sobre todo, con el crucial tema de la organización territorial del Estado, en que se manifiesta  ha división entre el modelo centralista o federal del Estado. En este aspecto es de destacar, defendiendo el modelo federal, por su concreción y realismo, el artículo del catedrático de Derecho de la Universidad de Oviedo Francisco J. Bastida Freijedo: “Propuesta de un república federal. El pacto federal”.  
 Sin duda, estamos ante un monográfico de lectura obligada para quienes estén interesados o defiendan no sólo la oportunidad sino la necesidad de luchar por implantar en España el modelo de Estado republicano. 

(PUBLICADO EN CULTURA, SUPLEMENTO CULTURAL DE LA NUEVA ESPAÑA)