domingo, 5 de febrero de 2017

El siglo XX de España

                                                 El SIGLO XX  DE  ESPAÑA

                                                       JULIO ANTONIO VAQUERO IGLESIAS

               

Portada de "Un siglo de España"
        


 Tres historiadores españoles,  Santos Juliá, Juan Pablo Fusi y José Luis García Delgado(en colaboración con Juan Carlos Jiménez), cuya contribución historiográfica ha sido importante para el conocimiento de nuestro siglo XX,  recrean en sendos libros la trayectoria político-social, cultural y económica del novecientos español. Se inaugura con ellos y otros varios una nueva empresa  editorial, Marcial Pons Historia, dedicada a la publicación de temas históricos en el marco de varias colecciones con diversa orientación: estudios, dentro de la cual aparecen los libros más arriba mencionados, junto con Así terminó la guerra civil de  Angel Bahamonde y Javier Cervera ; biblioteca clásica, con la publicación de España en la política internacional  de José María Jover; y memorias y biografías con Notas de una vida  del conde  de Romanones.
            Bajo el título común de Un siglo de España, cada uno de los tres libros mencionados comprende una síntesis  de las diversas historias sectoriales de nuestro siglo XX: política y sociedad ( Juliá); la cultura ( Fusi) y la economía ( García Delgado y Jiménez) y  responden a una estructura formal similar. Pero el verdadero denominador  común  y lo más significativo  de los tres volúmenes  es, sin duda, su propósito de proporcionarnos, una vez finalizado el siglo, una visión renovada de nuestro novecientos dentro de ese  emergente paradigma interpretativo de la historia de España que podríamos denominar como el de la “normalidad europea” de nuestro proceso histórico. Paradigma que trata de superar, por  caduca, la visión interpretativa de nuestra historia como la de un fracaso recurrente y un caso histórico anómalo, excepcional y singular en relación con la historia  europea. La historia contemporánea de España sería, según este paradigma, la historia del fracaso de la revolución industrial, de la revolución burguesa  y  hasta de la revolución obrera; y el resultado, un país sin verdadera burguesía ni clase media hasta los años sesenta, con un movimiento obrero de escasa fuerza; en suma, sin  sujeto histórico adecuado para realizar la modernización o el cambio social hasta estos últimos tiempos. De ahí que, dentro de este paradigma interpretativo, la guerra civil y la larga dictadura franquista se entiendan como el resultado de ese fracaso histórico.
            En cambio, en esta visión interpretativa que nos proporciona Un siglo de España, en los tres niveles de la realidad histórica que analizan los autores mencionados, tanto la guerra civil como el franquismo, no son resultado consecuente  de un distorsionado proceso económico y social anterior, sino que se entienden como  paréntesis, interrupción de una evolución modernizadora, similar, aunque cierto retraso, a la que siguieron los países europeos del ámbito occidental. Ese proceso habría comenzado en lo económico y social en el segundo decenio del siglo y el despertar cultural de clara raíz europea desde 1900, grosso modo, y ambos  habrían  continuado desarrollándose a lo largo del primer tercio del siglo hasta  su interrupción con guerra civil y la dictadura. Tras la involución que habrían significado en los tres niveles esos dos momentos históricos, la implantación de la democracia traería la reanudación de ese avance modernizador interrumpido. Sería, pues, para  Juliá el tiempo, al fin, del establecimiento de una forma de Estado basada en un amplio consenso social; la reanudación de la normalidad cultural para Fusi; y, en metáfora musical para García Delgado, el cuarto tempo o movimiento finale de la evolución de la economía española a  lo largo de la centuria; tempo en el que, también por fin,  España “ se entrelaza dentro de una misma melodía armónica con el tema europeo: precisamente el deseo insatisfecho de sucesivas generaciones de españoles desde el final del ochocientos (…) “. ( Página 15).
          Los tres autores interpretan, pues, el siglo XX español como un siglo de normalidad histórica en relación con la evolución histórica de Europa en la centuria. Como escribe García Delgado y suscribirían, sin duda, para la cultura Fusi y también, para la sociedad, Juliá (aunque esa “normalidad” le cuadre menos a éste último en el plano de la evolución política), “ con tonalidades propias y acentos peculiares en ocasiones (…), España no es ninguna anomalía en Europa, en lo económico tampoco”. ( Página 25).
            Pero la diferencia entre el paradigma del fracaso y éste de la normalidad de nuestra historia no sólo es de contenido interpretativo, sino también de enfoque teórico-metodológico y, además, uno y otro responden y fundamentan, sin duda, prácticas y proyectos sociales diferentes.
            Desarrollado, sobre todo, en los años sesenta a partir  de una concepción materialista de la historia, el paradigma del fracaso buscaba establecer una explicación del hundimiento de la primera y única etapa democrática de la historia de España y sus negativas secuelas, la guerra civil y  la dictadura, que fundamentase la lucha política y social contra el franquismo. En cambio, este paradigma de la normalidad que inspira  estos libros ya no responde a ese marco teórico ni sus autores utilizan sus categorías. Es más. Esta nueva visión interpretativa ha tenido, en cierto modo, su origen en el revisionismo critico que la escuela de Oxford de Raymond Carr ha realizado del  paradigma interpretativo del fracaso y de la concepción historiográfica que lo inspiraba, sustituyéndose ésta ultima  por cierto individualismo metodológico de base dominantemente empírica. En el caso de los libros que nos ocupan, esto puede apreciarse claramente en la síntesis de Fusi sobre la cultura española de XX concebida  como una lista interminable de obras y autores y  recorrida por la tesis de que los intelectuales que pueblan sus páginas y fueron los creadores de esa brillante cultura del novecientos español, no representan a nadie, sino sólo a sí mismos.
            Por su parte, García Delgado, que fue en otro tiempo, con Santiago Roldán y Juan Muñoz, uno de los más lúcidos historiadores de la evolución del capitalismo español en esa centuria, no  sólo  no  hace referencia para nada en esta obra  a las implicaciones sociales de la quebrada marcha  que siguió la modernización económica  española en el siglo XX, sino que  ni siquiera utiliza ya en su análisis  la categoría de capitalismo. Y  Santos Juliá, que realiza en su libro una síntesis excelente por otros conceptos, parte del supuesto de la autonomía de la política frente a la evolución social y económica. Porque – y éste es, a mi entender, uno de los principales puntos ciegos de este paradigma interpretativo- cómo podría explicar de otro modo en el marco de esa normalidad económica, social y cultural española que se enfatiza, la anormalidad política de nuestro novecientos.  ¿ O no se consideran como tal la incivil guerra civil y la larga noche de piedra de la dictadura?.
            Por otro lado, la función social de esta interpretación está  clara. No sólo somos hoy europeos normales. También lo hemos sido a lo largo de todo el siglo XX. Paréntesis aparte. Pero qué paréntesis, Dios mío.           
            ( PUBLICADO EN EL SUPLEMENTO DE CULTURA DE LA NUEVA ESPAÑA, DE OVIEDO)


   ESCRITOS  MODERNOS YCONTEMPORÁNEOS DE DON JUAN URÍA

                                                                          Julio Antonio Vaquero Iglesias






Don Juan Uría Ríu es considerado, con razón, el padre de la historia asturiana. No sólo porque con él comenzó la revisión crítica de la historia medieval de Asturias, sino  también porque su visión científica de nuestro Medioevo  se amplió a numerosos aspectos de la antropología y la prehistoria de la región poniendo unas sólidas  bases para la investigación posterior en todos esos campos. Pero además porque a partir de la segunda mitad de de la década de los años veinte, recién licenciado por la Universidad Central, don Juan se convirtió en el principal dinamizador de los estudios históricos y culturales sobre Asturias a través del Centro de Estudios Asturianos y del boletín que publicaba esta institución. Labor de institucionalización cultural  que continuó posteriormente como catedrático de Historia de la Universidad de Oviedo (fue el primer catedrático de Historia  General de España del claustro de la Facultad de Letras de nuestra universidad).  Desde su cátedra, alternó el magisterio oral para el cual estaba especialmente dotado con una fecunda labor  investigadora y de publicista  que no abandonó tras su  jubilación en 1962 y continuó hasta su muerte en 1979. De hecho, él ha sido el maestro y padre intelectual de  la destacada  escuela medievalista de de la Facultad de Historia de la Universidad de Oviedo de la que han sobresalido como discípulos y herederos, entre otros, su propio hijo Juan Uría Maqua, Juan Ignacio Ruiz de la Peña, actual director del Real Instituto de Estudios Asturianos y Javier Fernández Conde. 
Entre 1924 y 1979 don Juan publicó unos cien trabajos sobre temas de antropología (entre los que destacan los primeros  estudios de carácter científico  sobre  la minoría vaqueira), etnografía y prehistoria, historia medieval (acerca de las peregrinaciones a Santiago, la etapa de  la Monarquía asturiana y la baja Edad Media). Y un conjunto de estudios sobre asuntos y personajes de la edad moderna y contemporánea. Todos ellos de temática asturiana. La importancia de esa magna obra historiográfica, de especial interés para el conocimiento de la historia regional y el hecho de que la mayor parte de sus trabajos estuviesen dispersos bajo la forma de artículos en revistas académicas asturianas y nacionales, exigía su recopilación. Y así se intentó ya en los años setenta por primera vez a través de la publicación de sus obras completas en la Colección Popular Asturiana a cargo de  José Antonio Castañón y Emilio Marcos Vallaure. Pero el intento quedó interrumpido y limitado a la publicación de sólo dos volúmenes de los seis proyectados: los referidos a sus estudios etnológicos  y antropológicos y a sus trabajos sobre la Baja Edad Media asturiana. Treinta años después de aquel  frustrado intento,  la Universidad de Oviedo y la editorial asturiana KRK han acometido el loable empeño de llevar a cabo la edición de su Obra Completa,  el cual está a punto de culminar como demuestra la publicación este año del  V y  penúltimo volumen de esta edición de su  Obra Completa, de la  que ha sido responsable académico en su conjunto su hijo don Juan Uría Maqua, quien desgraciadamente no podrá ver su culminación por su fallecimiento este  año en curso.
El contenido de este V volumen recoge 16  estudios y trabajos de don Juan que tratan de asuntos y personajes asturianos de las edades moderna y contemporánea. Fueron publicados la mayoría de ellos en diversas  revistas académicas y culturales asturianas como Valdediós o Anales de la Universidad de Oviedo; otro de ellos es el texto de una  conferencia impartida en la Universidad de Oviedo; e, incluso, hay dos  referidos a la participación de los asturianos en las guerras de las Comunidades que son inéditos. La introducción de este volumen ha corrido a cargo de don Gustavo Bueno Martínez.
Entre los dedicados a la Edad Moderna, se encuentran  los cinco trabajos que  tratan  del viaje  de Carlos I, en septiembre de 1517, por Asturias. En ellos  narra  y reconstruye con minuciosidad los diez días que transcurrieron desde su desembarco obligado por las tempestades en Tazones/ Villaviciosa y su recorrido desde ésta hasta Colombres, pasando por Colunga, Ribadesella y Llanes. Además de documentar y argumentar perfectamente  su posición sobre  la polémica de si fue Tazones o Villaviciosa el  lugar del desembarco del rey, don Juan, glosa al cronista flamenco Laurent Vital con extraordinaria  agudeza añadiendo numerosos e interesantes datos sobre la historia de los lugares por los que transcurrió el viaje asturiano del rey.
 Además de ser inéditos, tienen gran interés los estudios referidos a la participación de Asturias y los soldados asturianos en la guerra de las Comunidades. El Principado de Asturias, o más bien sus autoridades (sobre todo, el obispo Diego de Muros) rechazó las peticiones de los comuneros para que  se sumaran a su bando y apoyó la causa del Carlos I,  colaborando  con un fuerte contingente militar (1857 soldados más los aportados por el conde de Luna). La participación y actuación militar de esos soldados asturianos en el conflicto son  analizadas por el historiador asturiano con detalle en estos trabajos. El volumen recoge también otros dos trabajos sobre el origen  de la torre y la casa de Boves y un breve pero excelente cuadro de la Asturias de la segunda mitad del siglo XVIII
También en el marco de la edad moderna, este volumen contiene las semblanzas de dos personajes no muy conocidos entre los asturianos: la de un villano y un héroe. El villano, don Juan Domingo Uriarte Argüelles, procurador general del Principado y agente  general de Felipe V en la corte pontificia de Roma, cargo del que fue depuesto por su irregular actuación y vida inmoral. La del héroe, se trata del del maliayés don José Pérez del Busto, defensor heroico de Manila frente a los ingleses.             
       El conjunto de trabajos sobre temas del siglo XIX está integrado por cuatros estudios excelentes  sobre diversos aspectos biográficos de Álvaro Flórez Estrada y otro  acerca de las impresiones de un viajero francés por Asturias en 1842, en el que se recogen su visión sobre las realidades y posibilidades económicas de Asturias desde la perspectiva de los cambios del nuevo siglo.  
            Todos los estudios recopilados en este volumen expresan claramente las virtualidades del método historiográfico de don Juan. Me refiero a su gran capacidad narrativa y claridad expositiva y su manera de utilizar las fuentes históricas que no se limita a las fuentes documentales y a su aguda manera de interrogarlas, sino también a la utilización de otras variadas como las etnográficas y arqueológicas. Los asuntos tratados no son sólo los acontecimientos políticos, las instituciones y los grandes personajes como hacía  la historia positivista que practicaban los medievalistas de su generación, sino que, además, en sus obras se abordan aquellos que afectan a la vida cotidiana y social de todos los asturianos. Sobre su capacidad narrativa y expositiva, baste constatar  cómo los trabajos   recogidos en este volumen se leen de un tirón con  gran deleite e interés. Y desde luego tras su lectura no queda ninguna duda de que el tópico expresa una realidad: don Juan Uría fue verdaderamente el padre de la historia asturiana.     
(PBULICADO EN SUPLEMENTO CULTURAL DE LA NUEVA ESPAÑA, DE OVIEDO)













lunes, 30 de enero de 2017

      ROOSEVELT PERDIÓ LA BATALLA DEL WOLFRAMIO
                                                                JULIO ANTONIO VAQUERO IGLESIAS










Las relaciones de EEUU con el franquismo durante la Segunda Guerra Mundial  alcanzaron su mayor  tensión con “la batalla del wolframio”

            El historiador catalán Joan Maria Thomàs es uno de los más profundos conocedores de un tema  no excesivamente  estudiado (y por ello no muy conocido) de  la historia  de las relaciones exteriores del franquismo como es el de sus  relaciones  con Estados Unidos. De hecho, Thomàs  ya a nos había ofrecido  una aproximación a esas relaciones en un anterior libro para el período de la guerra civil (1936-1941). Este  libro que publica ahora sobre ese mismo tema, La Batalla del Wolframio. Estados Unidos y España de Pearl Harbor a la Guerra Fría (1941-1947) (Cátedra, 2010), no es, pues, sino una continuación del anterior.
La España franquista fue uno de los más importantes escenarios de la guerra económica que enfrentó a nazis y aliados durante la Segunda Guerra Mundial, y el episodio principal de esa guerra, por sus implicaciones y  consecuencias, fue, sin duda, la llamada “batalla del wolframio”. El wolframio, con importantes yacimientos en Portugal y el noroeste español, es un metal que, por su elevado punto de fusión permite la fabricación de aceros de especial dureza y es por ello  utilizado en múltiples usos por  la industria de armamento: blindajes, endurecimiento de proyectiles como las puntas de las granadas antitanques, motores de aviación, cohetes … De modo que, de no tener prácticamente ningún valor, en vísperas de la guerra, el wolframio se convirtió con el conflicto bélico en un metal de gran valor estratégico (sobre todo, para el régimen nazi, puesto que Alemania carecía de yacimientos) y, consecuentemente, el “oro gris- acero” español  alcanzó un alto precio  ( la tonelada  llegó a venderse a  285. 000 pesetas) dada la elevada demanda tanto de Alemania para su industria militar como por parte de los aliados, en este caso, más por razones preventivas (dificultar su adquisición por los nazis) que por verdadera necesidad, ya que Reino Unido y Estados Unidos tenían en abundancia otro metal sustitutivo como era el molibdeno
Después de una etapa de subordinación a la política exterior del Reino Unido hacia el régimen franquista, dirigida claramente al objetivo de lograr que España no entrase en la guerra mundial al lado de los nazis, Roosevelt, en 1941, meses antes de Pearl Harbor, cambió su estrategia endureciendo su política exterior hacia el régimen franquista. En noviembre de  1943, tras haberse fijado en la Conferencia de Teherán la primera fecha del desembarco de Normandía, la Administración norteamericana, apoyada por una opinión pública decididamente contraria al régimen de Franco, adoptó la medida de cortar el vital aprovisionamiento de petróleo a España hasta que la dictadura franquista no suspendiese  sus ventas de wolframio a la Alemania nazi. Al menos de manera radical en los seis meses siguientes que era el plazo que estimaban necesario para que la privación del wolframio a la industria de guerra alemana podía traducirse en la pérdida de capacidad destructiva del armamento alemán ante el proyectado desembarco aliado.
 El ministro de Asuntos Exteriores español, conde de Jordana, anglófilo convencido, logró con el apoyo del embajador norteamericano Hayes, partidario de una actitud más flexible con el Gobierno español, que se abriesen negociaciones con el objeto de hallar una solución negociada  a esa radical medida norteamericana y en el ínterin se suspendiesen las ventas de wolframio a los nazis. Durante cuatro meses, entre enero y abril de 1944 se desarrollaron esas negociaciones que se conocieron como “la batalla del wolframio“. El autor nos relata esas negociaciones con una profusa documentación y de  manera tan  minuciosa  que, a veces, los detalles impiden ver el conjunto, esto es, aquello de  los árboles que  no dejan ver el bosque.
El asunto era de tal importancia que en esas negociaciones intervinieron directamente Roosevelt, Churchill y Franco, y no sólo estuvieron a punto de causar una división entre norteamericanos e ingleses por la postura más flexible de éstos debido a sus intereses comerciales con España, sino también una profunda divergencia dentro del Gobierno español, entre el conde de Jordana y el ministro de Comercio e Industria, Demetrio Carceller (que tenía intereses privados en ese comercio e, incluso, promocionó el contrabando de wolframio durante las negociaciones ) y el sector falangista, pues éstos no eran partidarios del intento de esa solución negociada. Y pretendían, por razones económicas e ideológicas, continuar con la venta libre del wolframio a Alemania e, incluso, consiguieron que el Consejo de Ministros  aprobase  un importante crédito para que los nazis (que debían pagar el wolframio en pesetas) continuasen comprándolo sin ninguna limitación. Contaban con el apoyo de Franco que adoptó ante el problema un doble juego. No desautorizó de manera tajante la actitud de los oponentes a la negociación, aunque, en definitiva, era partidario de llegar al acuerdo con los anglonorteamericanos. Finalmente la Administración norteamericana cedió para no romper la alianza anglonorteamericana y el 4 de mayo de 1944 se firmó el acuerdo que  aprobó la venta limitada del wolframio español a los nazis. Roosevelt había sido vencido en la “batalla del wolframio”.   

(PUBLICADO EN EL SUPLEMENTO CULTRUA, DE LA NUEVA ESPAÑA, DE OVIEDO)       

lunes, 23 de enero de 2017

EL PAIS SOY TO

El PAÍS  SOY  YO 
                      JULIO  ANTONIO VAQUERO IGLESIAS









 Como primer director del diario  El País, Juan Luis Cebrián fue no solo un testigo privilegiado, sino un actor importante de la etapa de la Transición. La publicación del primer volumen de sus memorias, Primera página, que abarca desde su nacimiento en 1944 hasta su abandono de la dirección de El País trece años después de su nombramiento para pasar a ser consejero delegado del grupo editor, despierta, sin duda, cierto interés por conocer su versión de aquel decisivo periodo de la historia de España cuya significado e interpretación originaria está hoy cuestionado no tanto por razones historiográficas, que también, sino como pasado seminal de nuestro presente actual.
      El núcleo principal del libro lo constituyen, pues, los capítulos que Cebrián dedica a aquellos años de plomo y tensión de la Transición. Por sus páginas pasan sus recuerdos de los acontecimientos terribles de los terrorismos de ultraderecha,  ultraizquierda y Eta: secuestros, atentado contra el periódico, la matanza de los abogados de Atocha o  más tarde el frustrado intento de golpe de Estado del 23 F…. Pero también sus relaciones con los presidentes de la etapa (su estrecha relación y colaboración con Suárez, los desencuentros con Felipe González que terminaron en una sólida amistad, la crítica burlona a Calvo Sotelo por sus aires de superioridad intelectual) y con los más importantes políticos de aquel intenso período. Nos relata también las luchas por el control del periódico dada la importancia política y económica que  éste fue adquiriendo, amén de la estrecha relación profesional y de amistad que alcanzó con el consejero delegado del mismo, Jesús Polanco. Todo ello salpicado de interesantes informaciones y sabrosas anécdotas y chismes de la época.   
 En la primera parte de estas memorias Cebrián nos cuenta su origen familiar y su socialización educativa y política  en la España del nacionalcatolicismo. Y sus primeros  y precoces pasos  en el mundo del periodismo: primero en el diario Pueblo, órgano oficial de los sindicatos verticales, del que llegó a ser subdirector con veinte años y después en el  aperturista Informaciones y director general de informativos de Televisión española. Fue también miembro del consejo de redacción de Cuadernos para el Diálogo.
Nos aporta sin duda esta primera  parte datos muy significativos para entender la ideología y la perspectiva desde las que escribe el autor estas memorias y sus actitudes y posiciones ante la Transición. Hijo de una familia de la burguesía media de los vencedores de la guerra civil (su padre fue redactor jefe del diario  Arriba, órgano oficial de la Falange y procurador de las Cortes franquistas), fue educado en el madrileño colegio de Nuestra Señora del Pilar donde se formó un número significativo de los cuadros políticos de la derecha que ejercieron importantes papeles políticos durante  la Transición.
Cebrián, como  esos mencionados pilaristas, fue un hijo de los   vencedores de la guerra civil que renegó del franquismo de sus  padres, criticó, como expone en estas páginas, con gran crudeza (nos cuenta hasta los abusos sexuales a que fue sometido por un cura. profesor suyo) el ambiente sórdido y sin libertad que tuvo que soportar su generación, y apostó por la transformación de la dictadura en una democracia homologable a  las que existían en Europa, apoyando para ello la vía de la reforma pactada con los hijos de los vencidos, pero sin que esto supusiera una ruptura tajante con lo anterior.             
   Confiesa nuestro autor en las páginas introductorias su escepticismo por el género de las memorias y declara que.  en su caso, su intención no ha sido escribir una obra documentada, que  la suya está escrita a pelo basándose exclusivamente en su memoria y en sus consultas en internet y que sólo ha tratado de relatar y expresar sus reacciones y sentimientos ante los acontecimientos que vivió, sin caer en los defectos habituales del género como las justificaciones de los errores cometidos, los ajustes de cuentas con otros personajes, practicar una memoria selectiva consciente o exponer una visión idealizada de lo que se vivió, en este caso del crucial período  de  la Transición.  
     ¿Ha conseguido Cebrián alcanzar esos  propósitos en este primer volumen de sus memorias? Para este humilde lector rotundamente no, más bien la impresión que nos transmite el libro es la inversa. Nuestro autor, es cierto, reconoce algunos de sus errores periodísticos de alcance, pero el tono general es más bien proclive a tratar sus actuaciones con cierta benevolencia. Y, como él mismo reconoce, también ha caído alguna vez en la práctica de la memoria selectiva consciente al escamotear en estas páginas algún episodio de su actividad periodística, entendemos que por comprometido o escabroso.. Ajustes de cuentas “haberlos haylos” también en estas páginas. O si no que le pregunten, por ejemplo, a Martin Prieto, uno de sus más estrechos colaboradores de El País.
 En cuanto a su pretensión de ofrecernos una visión no edulcorada  de la Transición, podemos estar de acuerdo que la que nos da no lo es, pero sólo en parte. Esto es, en el sentido de que sus recuerdos en estas páginas nos descubren algunas de sus miserias y dejan al aire sólo parte de sus tripas. Pero la opinión que recorre todo el libro de que, al final,  aquel tránsito fue un éxito porque nos trajo la democracia .no es de recibo porque lo que realmente propició aquella reforma pactada fue una democracia demediada que terminó en una partitocracia en cuyos lodos todavía estamos  hoy sumergidos.       
  Por otra parte, la modestia con  que pretende el autor abordar  sus memorias no es sino falsa e impostada, porque lo que en el fondo revelan estas páginas es el enorme ego de su autor. De creerle, casi podríamos aplicarle, remendando la frase tribuida a Luis XIV, aquello de  El País soy yo.
   En el haber de estas memorias hay que apuntar, sin duda, que, además de proporcionarnos interesantes y desconocidos datos sobre la Transición y sus actores, están bien escritas y se leen de un tirón, pero el saldo, para mi manera de leer al menos, es claramente negativo.

(PUBLICADO EN EL SUPLEMENTO CULTURAL DE LA NUEVA ESPAÑA, DE OVIEDO)   

lunes, 16 de enero de 2017

EL COMPROMISO POLÍTICO DE JOHN BERGER
                                                 JULIO ANTONIO VAQUERO IGLESIAS
          









  Los medios de comunicación de esta primera semana del  nuevo año nos han traído la noticia: John Berger, el novelista británico e intelectual de izquierdas ha fallecido a los noventa años en una localidad a las afueras de Paris, después de vivir gran parte de su vida  en un pueblo de la Alta Saboya francesa donde residía desde los años setenta. Berger que comenzó su actividad artística como pintor terminó convirtiéndose en uno de los  novelistas más importantes del siglo XX, convencido de la mayor  capacidad de la literatura para transformar el mundo Como el  mismo escribió:” porque pintar cuadros no era una manera suficientemente directa  de luchar contra las armas nucleares”.
 Ese compromiso lo extendió Berger a los otros muchos  géneros que practicó  magistralmente como el ensayo, el periodismo, la poesía, el teatro, los aspectos teóricos de la visión artística En todos ellos, como en su obra novelística, denunciando y animando a  la lucha contra  el sistema capitalista y sus secuelas nefastas para el hombre del que Berger siempre tuvo una visión positiva, haciendo suya la impronta del humanismo marxiano. Porque el ideario que impregna toda su obra más que marxista es marxiano con claras influencias del pensamiento del teórico marxiano Walter Benjamin y del filósofo neerlandés de origen sefardí Baruch  Spinoza
 Los temas de sus novelas y de sus ensayos  giran siempre en torno a los problemas de clase, de los cambios históricos mediados por el desarrollo del capitalismo…. que son  el contexto en que se mueven, viven, mueren y desde el que se explican sus personajes sin que en ningún caso caiga en cualquier clase de  reduccionismo determinista.
Así, por citar solo algunos de los de asuntos que tratan sus obras, está el tema del compromiso político del artista en su primera novela Un pintor de hoy  (1958); el de la situación de Europa antes de la Gran Guerra como contexto de una potente  reflexión sobre la sexualidad masculina y la moral burguesa en  G ( 1972), novela por la que obtuvo en Inglaterra el prestigioso premio  Book Prizes , la mitad de cuya dotación donó al partido británico de los Panteras Negras con el consiguiente escándalo. En su trilogía De sus fatigas, de la que destaca  una de sus obras más conocidas el libro de cuentos Puerca Tierra (1979),  trata de un tema de claras resonancias en la historiografía marxista británica como es el del fin del modo de vida campesina tradicional y su desaparición definitiva por el traslado de sus habitantes a las ciudades, proceso iniciado con el inicio del capitalismo industrial en Inglaterra y que, tras las dos centurias pasadas, está en peligro de extinción y  cuyas tradiciones y modo de ver el mundo, su concepción del valor de hombre y la vida, Berger reconstruye en  las páginas de esta trilogía. Un séptimo hombre (1975) es un ensayo reportaje  sobre  la vida y la miseria de los inmigrantes en Europa tras la Segunda Guerra  Mundial  cuya explotación no fue si no, la base  de la era del esplendor capitalista.
Sus  últimas obras han seguido analizando los problemas y realidades del mundo de hoy como es el caso de su novela  Hacia la boda (1995)  en la  que analiza las transformaciones de Europa a partir de los años 90 tras la caída del Muro de Berlín y la implosión de la Unión soviética en el contexto de una historia de amor en tiempos del sida O el análisis de  la situación del mundo de hoy con referencia al terrorismo actual derivado de  la situación de desolación y pobreza en que viven un conjunto de  países de África, Oriente Medio y Asia y su propuesta de soluciones en una colección de ensayos titulada Hold Everything Dear ( 2007)....
                Como teórico y crítico de arte Berger alcanzó un gran éxito con aquel mítico libro Modos de ver  (1972) que se convertiría después en una muy difundida serie televisiva de la BBC. En España la publicó la editorial Gustavo Gili  y nos permitió a muchos lectores españoles comprender que más más allá de las funciones ideológicas del arte y la materialidad de su producción siempre quedaba en última instancia la visión artística que no era sino otra forma de aproximarse a la realidad  Y tras ella, Berger publicó un conjunto de obras de esa naturaleza que, aunque con menor difusión, siempre tuvieron una excelente recepción.
Como novelista Berger utiliza un lenguaje sencillo y claro pero la estructura de sus novelas es compleja al utilizar frecuentemente varios narradores, diferentes voces y emplear algunos elementos que no son los de uso tradicional en el género. El mismo ha dicho  que más que un novelista al uso siempre se ha  considerado en realidad un contador de historias.
   Su desaparición es, sin duda, la de uno de los mejores novelistas del pasado siglo, pero su honestidad intelectual y sus valores éticos, su humanismo positivo, su compasión y ternura por los campesinos, los pobres, los emigrantes, en suma, por los perdedores de la sociedad capitalista, siempre podremos seguirlos y apreciarlos  leyendo  la valiosa obra que deja.  

( PUBLICADO EN LAS PÁGINAS DE OPINIÓN DE LA NUEVA ESPAÑA, DE OVIEDO) 

lunes, 9 de enero de 2017

                        POR LA TERCERA REPÚBLICA
                         


                            JULIO ANTONIO VAQUERO IGLESIAS





El diario  digital  Crónica Popular  ha editado  en papel un número monográfico (es el tercero que publica, el primero trató  del Chile de Allende, Chile, cuarenta años después, y el segundo fue un excelente dossier sobre los crímenes del Franquismo) dedicado a analizar  por qué este sí es el momento oportuno para tratar de implantar un régimen republicano frente a quienes desde la izquierda mantienen que no lo  es, ”que ahora no toca”, y cuál debería ser el contenido de esa democracia  republicana.
Está claro que la oportunidad  para mantener esa lucha nace de la necesidad de transformar  la partitocracia en que se ha convertido el régimen del 78 (cuyos efectos más perversos se han  dejado ver en el último decenio con las alternativas que, desde los intereses del capital financiero y contra los de las clases subalternas,  se han  dado para salir de la  Gran Recesión) en  un régimen verdaderamente democrático bajo la forma y el contenido del republicanismo democrático. No sólo se trata, pues, de cambiar la monarquía parlamentaria salida de la Transición por un estado con  una forma de Gobierno republicano, sino de darle a esa República los contenidos de los valores democráticos que han estado siempre presentes desde sus inicios en el sistema republicano adaptándolos, eso sí,  a las nuevas realidades políticas, económicas, sociales y culturales que vivimos en la actualidad.
 Valores republicanos, como decimos,  que estuvieron siempre  presentes y trataron de hacerse realidad en la frustrada experiencia de la II República. Experiencia  frustrada, como sabemos, por la radical oposición a sus reformas de la oligarquía terrateniente, del  capital monopolista español, de la Iglesia y de un importante sector del Ejército, así como de los monárquicos de ambas dinastías y el emergente sector fascista español de la Falange.
    Desde esos planteamiento el contenido de este monográfico consta de dos partes: una más reducida, a modo de preámbulo,  dedicada a analizar, como oportuno precedente de  la lucha por la instauración  de la III República española, varios aspectos concretos  de la etapa de la II República y dos análisis de conjunto de aquella experiencia como es  la aportación del catedrático de la Universidad de Oviedo  David Ruiz, “ Balance de la II República (1931-1936)”, y una excelente entrevista de la historiadora  María Rosa Madariaga a Paul Preston sobre la segunda experiencia republicana en España. Pero el núcleo del número está dedicado a desarrollar las propuestas sobre las líneas maestras de lo que debería ser un nuevo régimen republicano.
Son 20 artículos escritos por autores procedentes de la Academia o del mundo intelectual que tratan de los valores republicanos, la racionalidad del sistema republicano, la democracia económica como requisito indispensable de la igualdad y la solidaridad que deben presidir el Estado republicano, el laicismo republicano, la democracia feminista, el sistema educativo republicano, la cultura y la comunicación, la ciencia y la investigación, la política económica y la reforma del sistema financiero, la posición republicana ante el actual orden internacional y el sustancial debate sobre la organización federal o centralista del Estado republicano.
  Estos variados  análisis trazan una visión común de lo que debería ser ese no sólo el anhelado régimen republicano, sino necesario dada situación de decadencia institucional en que ha caído el régimen del 78, aunque no ocultan también en algunos aspectos las opiniones discrepantes como ocurre, sobre todo, con el crucial tema de la organización territorial del Estado, en que se manifiesta  ha división entre el modelo centralista o federal del Estado. En este aspecto es de destacar, defendiendo el modelo federal, por su concreción y realismo, el artículo del catedrático de Derecho de la Universidad de Oviedo Francisco J. Bastida Freijedo: “Propuesta de un república federal. El pacto federal”.  
 Sin duda, estamos ante un monográfico de lectura obligada para quienes estén interesados o defiendan no sólo la oportunidad sino la necesidad de luchar por implantar en España el modelo de Estado republicano. 

(PUBLICADO EN CULTURA, SUPLEMENTO CULTURAL DE LA NUEVA ESPAÑA)

viernes, 23 de diciembre de 2016

                                  LA PRIMERA OBRA DE CLARÍN
                                                          Julio Antonio Vaquero Iglesias

        




  La catalogación de los “papeles” de Clarín que está realizando su bisnieta, Ana Cristina Tolivar Alas, ha deparado en este año que se celebra el centenario de su muerte un importante hallazgo: la que puede considerarse como la primera obra conservada íntegra del autor de La Regenta. Escrita en 1867 cuando Leopoldo tenía 14 o 15 años, Tres en una es una comedia en un acto que representa muy bien la prolífica y precoz producción teatral que el entonces todavía Leopoldo Alas Ureña a secas produjo desde los 8  hasta los 22 años, y de la que no se  conservaba ninguna obra ni aun se tenía esperanza de hallar alguna. Porque, como confesó, con actitud autocrítica y tono irónico, a Benito Pérez Galdós, siendo ya Clarín, las numerosas obras dramáticas que había escrito hasta esa edad habían sido “todas herméticamente quemadas, como dijo el otro”.
              Editada recientemente por Ana Cristina Tolivar Alas y publicada por la Consejería de Educación y Cultura con una breve introducción de Jean-François Botrel, catedrático de la Universidad de Rennes, uno de los más profundos conocedores de la obra clariniana, y con  unas excelentes Notas Preliminares de su editora y transcriptora, Tres en una es una comedia  cuyo contenido remeda   El sí de las niñas de Moratín y bien podría titularse, como se apunta agudamente  en el estudio preliminar, El sí de los niños. Leopoldo A. U. como firma su obra, pone en solfa en ella los matrimonios impuestos o de conveniencia con el consabido argumento. Todo el enredo se resuelve finalmente a favor  del protagonista porque las tres mujeres con las que tratan de casarlo son la misma, que es, claro está, la elegida por él Y demuestra un precoz y buen manejo de la técnica teatral, en este caso la regla de oro del teatro neoclásico: unidad de tiempo, lugar y acción.
La obra está escrita para ser representada en la cocina o el comedor de la casa para un público de familiares, criados y convecinos por la compañía de teatro casero que dirigía Leopoldo. Como sabemos, el teatro era una de las prácticas habituales de ocupación del ocio y ejercicio de la sociabilidad  entre la burguesía y clase media ovetense de la época y lo que hacen Leopoldo y sus amigos no es sino una reproducción de esa práctica social de los adultos. Conocemos por el manuscrito, incluso, los actores de la obra. Son todos ellos sus amigos y condiscípulos del Instituto de Segunda Enseñanza de Oviedo ( hoy IES “Alfonso II”). Además de autor y director, Alas encarnó al protagonista Tomás y los otros papeles los representan nada menos que Armando Palacio Valdés, Anselmo González del Valle, Adolfo Álvarez- Buylla y  un desconocido Real. Sin duda, un elenco de lujo, todos ellos  con un futuro brillante, pero ninguno en la actividad teatral. Ni siquiera Clarín que, como estamos viendo, inició su vocación literaria con este género y el arte escénico ejerció siempre sobre él, como dice su bisnieta, una atracción fatal que culminó en su fracasada incursión en el teatro profesional con Doña Berta.

  No estamos con Tres en una  ante una obra de adolescencia cuya importancia quede reducida a ser  algo así como un dato erudito  más de la biografía literaria de Clarín. Su importancia  está en que, como suele ocurrir en  todas las primeras obras, presenta un componente autobiográfico muy  significativo e interesante. Esas referencias autobiográficas que aparecen en el texto  prefiguran  en el Leopoldo A. U. que lo firma, algunos de los más importantes  rasgos de la biografía literaria e intelectual del Clarín posterior,  autor ya reconocido en vida y hoy  un clásico moderno de nuestro tiempo.

            Como el propio Leopoldo Alas, quien en su adolescencia, unos años después de escribir Tres en uno, comenzó a traducir las obras completas de Racine y mostró su inclinación por la traducción realizando ya al final de su vida la de la obra de Zola, Trabajo, Tomás, el protagonista, se dedica a traducir obras francesas y demuestra con sus referencias que el autor era ya a esa edad un gran enamorado y buen conocedor de la cultura francesa.
            También su personaje Tomás, como después lo iba a hacer Clarín escribiendo miles de artículos, se dedica al periodismo como gacetillero de El Neutral. Y el autor ya pone en su boca la crítica de la falta de preparación de los periodistas de la época que ocultan su ignorancia escondiéndose bajo seudónimo. Crítica en la que, posteriormente, Clarín insistiría en algunos de sus artículos periodísticos, reclamando un periodismo de calidad, difusor de cultura e instrumento de educación.
            Como arquetipos que son, los trazos con que define a los personajes de Tres en una dejan entrever la propia actitud política del adolescente Leopoldo. Escrita en el contexto de la convulsión revolucionaria de la “Gloriosa”, se burla del criptocarlista capitán don Eleuterio por su inclinación por la fuerza bruta. Y don Claudio, director del periódico en que trabaja el protagonista, El Neutral, que alude a El Imparcial, periódico gubernamental y dinástico,  tampoco sale bien parado. Lo cierto es que el Clarín posterior escribiría en él, pero en honor a sus arraigadas convicciones republicanas y democráticas sólo artículos culturales. Seguidor del partido republicano posibilista de Castelar y furibundo debelador del régimen canovista, ni siquiera imitó a su líder cuando, a partir de 1890, con el sufragio universal y el jurado reconocidos, éste se integró en el sistema político dinástico incorporándose él y su partido en el Partido Liberal.
            
Las referencias religiosas, como bien ha visto la editora y autora del estudio introductorio, son numerosas. Comienzan con el propio título y aparecen a lo largo de toda la obra. Hay en ellas un componente de crítica de la religión tradicional evidente. La parodia del sermón sobre el infierno es, sin duda, la más graciosa y llamativa.  Y ésa es también una tendencia que va a perdurar en el  Clarín maduro. Como buen republicano, Leopoldo Alas va a mantener esa actitud anticlerical a lo largo de su vida. Partidario de la secularización del Estado, pero no de la sociedad, realizó en alguno de sus artículos una crítica profunda al artículo 11º de la Constitución canovista de 1876, que, pretendiendo reconocer la tolerancia religiosa como concesión a los demócratas del sexenio que se integrasen en el régimen, establecía en realidad la confesionalidad del Estado. Lo que no es contradictorio con la asunción de una religión personal, íntima, de raíz eminentemente krausista, que ya en el joven Leopoldo va a adoptar una expresión de profunda espiritualidad, casi mística.

            En fin, parece  claro que en el Leopoldo A. U de Tres en una está ya presente en potencia el Clarín brillante novelista, cuentista, articulista y crítico literario; el escritor ingenioso, culto, mordaz e hipercrítico. Pero, sobre todo, en esta obra de adolescente se vislumbra ya a Leopoldo Alas Ureña, el intelectual de clase media, republicano demócrata y librepensador que fue el autor de La Regenta.
(PUBLICADO EN EL SUPLEMENTO CULTURAL DE "lA NUEVA ESPAÑA"

viernes, 16 de diciembre de 2016

 EN TORNO AL ORIGEN DEL PRINCIPADO DE ASTURIAS


                                                    Julio Antonio Vaquero Iglesias

sALA CAPITULAR DE LA CATEDRAL DE OVIEDO DONDE SE REUNÍA LA JUNTA CENTRAL



Se recogen en este libro, Los orígenes del Principado de Asturias y de la Junta General  (Junta General del Principado, 1998), las actas del congreso que sobre el origen del Principado de Asturias y la Junta General se celebró en 1988  con motivo de la conmemoración del VI centenario de su creación. Diez años de retraso en su publicación son, sin duda, muchos años, pero no parece que en ese lapso la investigación histórica  haya añadido nada sustancial a lo que  aportan las ponencias aquí recogidas, la mayor parte de las cuales permanecían todavía inéditas. 
Precedidas de un prólogo del entonces Presidente de la Junta General del Principado, Ovidio Sánchez, y de la presentación del director del congreso y catedrático de Historia Medieval de la Universidad de Oviedo, Ignacio Ruiz de la Peña, estas comunicaciones no se limitan al estudio del hecho concreto de los orígenes del Principado de Asturias, sino que se tratan éstos en un amplio contexto histórico que va desde el análisis las coordenadas  políticas de la Castilla bajo-medieval hasta el de los otros principados y estados regionales de la baja Edad Media hispánica y europea, pasando por el de las vicisitudes históricas que atravesó la titularidad del Principado durante el siglo XV. De igual modo, la creación y cristalización  de la Junta General del Principado se analiza en el marco de los otros parlamentos, juntas y hermandades bajo-medievales que se desarrollaron en el ámbito hispánico.
            Por incidir de manera directa en la creación de las dos instituciones medievales asturianas, los dos trabajos nucleares  de estas actas son la conferencia que pronunció el medievalista Luis Suárez Fernández  en el acto de apertura del congreso, En torno a los orígenes del Principado de Asturias, y la ponencia de Ignacio Ruiz de la Peña sobre  Aproximación a los orígenes del Principado de Asturias y de la Junta General.
            Estos dos trabajos, matizados y desarrollados en gran medida por  otras de las ponencias recogidas aquí, dan cumplida respuesta a  las  preguntas claves que los historiadores se han venido haciendo sobre estas instituciones: ¿cuál fue  la naturaleza jurídico-pública del Principado? ¿Cuáles fueron las causas que confluyeron para su creación? ¿ Por qué fue Asturias la región elegida? ¿ Qué  vinculación existió  entre el Principado y la Junta?
            El Principado no fue en su origen un mero título de preeminencia con el que nacía el heredero de la Corona de Castilla, sino que  comportaba para éste  la titularidad de un señorío jurisdiccional que comprendía toda la región asturiana y de tal título recibía la investidura en un acto concreto y en un momento determinado de su vida. El Principado era, pues, un señorío perteneciente a las tierras de realengo, que revertía a la Corona y a ella competía su jurisdicción  directa  cuando no existía titular del mismo. Su titularidad sancionaba, pues, de manera firme quién era el heredero de la Corona y permitía a éste practicarse en el arte de gobierno antes de acceder al trono, además  de procurarle las rentas necesarias para mantener su Casa de acuerdo con su condición de cabeza del orden nobiliario.
            Esa configuración institucional del Principado se explica dentro de un proceso histórico más amplio que afecta no sólo al reino castellano sino a los otros reinos hispánicos y, en general, a todo el occidente cristiano medieval: el del enfrentamiento entre la monarquía y nobleza; enfrentamiento  que terminó con el  final aparentemente paradójico  del triunfo de ambas, y del que, para el caso castellano,  realiza una buena síntesis el trabajo que aquí presenta  Emilio Mitre. La victoria final de la monarquía en esa pugna, plasmada en el aumento de su poder político, fue compatible, en efecto, con la continuación del poder económico-social de la nobleza, que se materializó en la acentuación de la señorialización derivada de tal enfrentamiento, y fue sancionado definitivamente con la institución del mayorazgo. Como  se puede comprobar en las correspondientes ponencias, el Principado es el equivalente en la Corona castellana del Delfinado francés, del Principado de Gales, pero también del Ducado y Principado  de Gerona, en la Corona de Aragón. Todos estos señoríos de realengo, vinculados al príncipe heredero, expresan claramente, a través de la configuración institucional mencionada, la decidida finalidad de robustecer el poder de la monarquía.
            Pero esta primera respuesta no responde  a aquella otra pregunta  que ya don  Juan Uría Ríu se hizo al comenzar a bucear en los  orígenes del Principado: ¿ Por qué fue Asturias la tierra escogida  para su creación?                            
            Primero, como se demuestra en la ponencia colectiva presentada por los profesores del Área de Historia Medieval de la Universidad de Oviedo, excelente y completa radiografía sobre la Asturias de 1388, está el hecho de  ser Asturias una región percibida en la época como una región con  una identidad  claramente diferenciada dentro del reino castellano, tanto por su pasado histórico como núcleo seminal de éste, como por su individualización geográfica, cuya expresión formal fue hasta la creación del Principado, su mayor o menor, según los momentos,  individualización dentro del marco político-administrativo de los reinos leonés y castellano. Pero, dadas las causas de fondo que mueven el proceso histórico en el que, como hemos visto, se inserta el origen del Principado, no parece ser ésa la causa fundamental de la elección de Asturias para su creación.   
            La razón principal de esa elección está,  precisamente, como se explica y desarrolla en varias de las ponencias, en el hecho  de ser Asturias uno de los escenarios principales de la lucha entre la nobleza y monarquía a partir del conflicto sucesorio entre Enrique de Trastámara y Pedro I, conflicto cuyo resultado  va a ser la entronización en Castilla de  la dinastía Trastámara. El importante señorío asturiano de  Rodrigo Álvarez de las Asturias, heredado por el bastardo real don Enrique, será desde entonces la plataforma del  enfrentamiento con su hermano como también la del conflicto del hijo bastardo de éste último, el conde don Alfonso, contra su hermano Juan I y su sobrino, el que fue primer Príncipe de Asturias y después reinaría como Enrique III. De esas luchas se derivó la decisiva importancia que alcanzó dentro del Principado la familia de los Quiñones cuyos sucesivos titulares intervinieron como  protagonistas de primer orden en los conflictos entre la nobleza y la monarquía en el reinado  de Enrique IV y en el pleito sucesorio de éste con sus hermanastros Alfonso e Isabel.
             La vinculación del territorio asturiano a la Corona a través del Principado  para anular de ese modo aquel recurrente foco de revueltas nobiliarias fue, pues, una de las motivaciones principales, como así se reconoce incluso en alguno de los textos fundacionales, para que  Juan I eligiese Asturias, en 1388, como base territorial del Principado, y Juan  II lo confirmase en 1444. La hábil política seguida por la que después fue Isabel I como Princesa de Asturias respecto a los Quiñones, según el claro y significativo análisis que  de ello se realiza en la ponencia de María Isabel del Val Valdivielso, va a culminar definitivamente cuando aquélla acceda al trono castellano con la recuperación definitiva para el realengo del territorio asturiano.
            Finalmente, y aunque sea el tema menos desarrollado en el congreso y no se haya aportado nada nuevo en él sobre los oscuros orígenes y  precedentes de  la Junta General, sí parece  claro, según  se desprende de la ponencia de Ignacio Ruiz de la Peña, el avance decisivo que supuso la creación del Principado para el establecimiento definitivo de la Junta General como órgano de representación de la región (más ajustado a la realidad histórica sería decir, de los intereses de determinados sectores sociales) ante la Corona. Se palió, así, en cierto modo,  su  falta de representación en las Cortes. Cortes que durante el siglo XV, en contra de la interpretación historiográfica  tradicional y según la revisión que hace Julio Valdeón en su excelente ponencia, desempeñaron un papel importante en la gobernación del Reino. En definitiva, la creación del Principado fue el factor  impulsor de  la  aparición del modo específico de  articulación política de Asturias dentro de la Corona de Castilla y, posteriormente, en la Monarquía española.
 ( PUBLICADO  EN EL SUPLEMENTO CULTURAL DE LA NUEVA ESPAÑA, DE OVIEDO)

















   

lunes, 12 de diciembre de 2016

Presentacion de El angel caído en Sermana Negra de Gijon

              PRESENTACION DE EL ANGEL CAÍDO EN LA SEMANA NEGRA
                                                        JJULIO ANTONIO VAQUERO






QUIERO COMENZAR ESTA PRESENTAIÓN EXPLICANDO RL ORIGEN DE ESTE LIBRO. ¿ POR QUÉ UN HISTORIADOR ASTURIANO  COMO  ES MI CASO  QUE  SE HA DEDICADO SOBRE TODO A LA INVESTIGACION DE ASPECTOS SOCIALES  E IDEOLÓGICOS DE LA HISTORIA DE HISTORIA DE ASTURIAS CONTEMPORÁNEA, HA ESCRITO ESTE LIBRO SOBRE EL REVOLUCIONARIO CUBANO  JULIO ANTONIO MELLA? LA RESPUESTA A ESA PREGUNTA  EXPLICA  EN GRAN MEDIDA EL CONTENIDO Y LA FORMA DE ESTE LIBRO

  MI NOMBRE DE PILA ES JULIO ANTONIO  EN HONOR DE JULIO ANTONIO MELLA, Mi PADRE, GALLEGO DE ORIGEN FUE EMIGRANTE A CUANDO EN LOS AÑOS VEINTE Y EJERCIÓ DE TRANVIARIO Y ALLI EN EL CONTEXTO DE LAS LUCHAS SINDICALES CONOCIÓ A JULIO ANTONIO MELLA. ESE HECHO YO LO CONOCI AL FINAL DE LA VIDA DE MI PADRE Y ESO DETERMINÓ MI INTERÉS POR EL PERSONAJE. PRONTO FUE CONSICIENTE  LAS BIOGRAFÍAS ESCRITAS EN LA  CUBA CASTRISTA QUE CONVERTIÓ AL REVOLUCIONARIO EN UNA DE SUS FUEENTES IDEDLÓGICAS ERAN PARCIALES O PRESENTABAN UN SESGO HAGIOGRAFICO Y NO TRATABAN LOS PUNTOS OSCUROS DE SU BIOGRAFÍA COMO SU SEPARACIÓN DEL PARTIDO COMUNISTA CUBANO O SU RELACIÓN EN EL FINAL DE SU VIDA CON TINA MODOTTI. ERA NECESARIA UNA BIOGRAFÍA ACADÉMICA BIEN CONTEXTUALIZADA SOBRE JULIO ANTONIO MELLA Y HACIA ESE OBJETIVO DIRIGIÍ MI INVESTIGACIÓN SOBRE MELLA. PERO EN LOS AÑOS NOVENTA UNA HISTORIADORA ALEMANA, CHRISTINA HASTKY PUBLICÓ UNA BIOGRAFIA QUE CUMPLIA ESOS OBJETIVOS. PERO ERA UNA BIOGRAFIA ESCRITA CON REGISTRO ACAD-EMICO Y CON UNA ESTRUCTURA COMPLICADA  Y DE DIFÍCIL LECTURA. SEGUÍA A  TENIENDO SENTIDO REALIZAR UNA BIOGRAFÍA QUE DIESE UNA VISIÓN TOTAL Y ARTICULADA DE SU ACTIVIDAD REVOLUCIONARIA, SU PENSAMIENTO ANTIIMPERIALISTA  Y VIDA PEERSONAL.
ESE OBJETIVO HA SIDO EL QUE HA TRATADO DE CUMPLIR ESTA BIOGRAFÍA PRESENTÁNDOLA COMO UNA AUTOBIOGRAFÍA APÓCRIFA, ESTO ES, ESCRITA EN PRIMERA PERSONA Y ELIMINANDO TODO EL APARATO ERUDITO DE UNA VISIÓN ACADÉMICA. EN NINGÚN MOMENTO HE TRATADO DE ESCRIBIR UNA BIOGRAFIA NOVELADA DE MELLA, SINO BIOGRAFÍA HISTÓRICA Y SÓLO EN DETERMINADAS Y CONCRETAS  OCASIONES  Y PARA DETERMINDAS SITUACIONES OSCURAS ME HE ATREVIDO A PONER EN SU BOCA Y EN  SU PENSAMIENTO REFERIRME A MOTIVACIONES  Y SENTIMIENTOS DE MELLA DE LOS QUE NO TENIAMOS DOCUMENTOS O FUENTES QUE NOS LO PERMITIESEN CONOCERLOS CON CLARIDAD
  DE MELLA   HA  DICHO CON RAZÓN   FIDEL CASTRO QUE POCAS PERSONAJES HISTÓRICOS HAN HECHO TANTO EN TAN POCO TIEMPO. SU INTENSA ACTIVIDAD REVOLUCIONARIA Y SU FECUNDO E IMPORTANTE PENSAMIENTO POLÍTICO SE REALIZA EN SENTIDO ESTRICTO DESDE SU ENTRADA EN LA UNIVERSAD DE LA HABANA CONVIRTIENDOSE EN EL LÍDER DE LA REFORMA UNIVERSITARIA  EN 1921 Y SU ASESINATO EN CIUDAD DE MEÉXICO EN ENERO DE 1929. SON SEIS AÑOS DE ACTIVAD FRENÉTICA Y FRUCTÍFERA QUE LE CONVIRTIERON EN UN LÍDER ANTIMPERIALISTA NO SÓLO RECONOCIDO EN LATINOAMERICA, SINO A NIVEL DEL MOVIMIENTO COMUNISTA INTERNACIONAL ELABORANDO UN PENSAMIENTO ANTIIMPERIALISTA PARA AMÉRICA LATINA QUE ES CON EL DE MARIÁTIGUI  EL MÁS PROFUNDO DE TODOS LOS ELABORADAS EN AMÉRICA LATINA
  HAY TRES ASPECTOS DE LA BIOGRAFIA DE MELLA QUE QUIERO TRATAR BREVEMENTE:
¡º) SU ORIGEN FAMILIAR;2º)  SU CONDICIÓN DE LÍDER DE LA REFORMA UNIVERSITARIA EN LA UNIVERSIDAD DE  LA HABANA Y 3º) SU PENSAMIENTO ANTIIMPERIALISTA 
1º) MELLA ES HIJO ILEGÍTIMO DE NICANOR  UN SASTRE DOMINICANO, CASADO E   INSTALADO EN LA HABANA Y DE CECILIA MACPARTLAND Y DE, UNA JOVEN NEOYORQUINA DE ORIGEN IRLANDÉS QUE CONOCE EN UNO SUS VIAJES A LA CIUDAD NORTEAMERICANA Y  A LA QUE PONE CASA EN LA HABANA Y DE LA QUE VA TENER DOS HIJOS JULIO ANTONIO Y CECILIO. JULIO ANTONIO NO VA ACEPTAR ESA CONDICIÓN SUBORDINADA DE HIJO ILEGITIMO Y VA A SER UN NIÑO REBELDE Y DE FUERTE CARÁCTER, SOBR TODO CUANDO POR LA VUELTA DE SU MADRE A ESTADOS UNIDOS PASA A VIVIR A LA CASA DE SU PADRE Y TIENE QUE ENFRENTARSE A SUS HERMANASTROS  POR OTRA ARTE, JULIO ANTONIO MELLA ES NIETO DE RAMON MELLA, UN GENERAL DOMINACANO QUE DESTACÓ  EN LAS LUCAHS DE INDEPENDENCIA CONTRA ESPAÑA. MELLA ESCUCHA EN LAS TERTULIAS DE LA SASTERIA DE SU PADRE A DESTACADOS LIÍDERES NACIONALSITAS CUBANOS HABLAR CONTRA EL DOMINIO NORTEARMERICANO EN LA NEOCOLONIA Y VA SEDIMENTANDO UN PENSAMIENTO NACIONALISTA REVOLUCIONARIO ANTINORTEARICANO .
2º) MELLA SE CONVIERTE EN EL LÍDER INDISCUTIBLE DE LA REFORMA UNIVERSITARIA CUBANA  LOS OBJETIVOS NO ERAN SOLO ACABAR CON LOS MALOS PROFESORES, LA CORRUPCIÓN EN LA UNIVERSIDAD Y LA PARTICIPACIÓN ACTIVA DE LOS ESTUDIANTES EN LA GESTIÓN DE LA UNIVERISAD, SINO QUE VA MÁS ALLÁ Y DEFIENDE, EN UNIÓN CON EL GRUPO MARXISTA RENOVACIÓN, EL DERECHJO DE TODOS LOS CUBANOS A RECIBIR EDUCACIÓN Y LA RESPONSABILIDAD SOCIAL Y MORAL DE LOS UNIVERSITARIOS  DE TRANMITIR  A LA POBLACIÓN TRABAJADORA SUS CONOCIMIENTOS  CON EL OBJETO DE CONSTRUIR UNA SOCIEDAD SIN EX`PLOTACIÓN LO  QUE SIGNIFICABA ACABAR EON EL DOMINO NORTEAMERICANO NO SÓLO EN CUBA SINO EN TODO EL CONTINENTE.
MELLA NO SOLO PARTICIPA ACTIVAMENTE EN LA CONSTITUCIÓN DE TODOS INSTRUMENTOS PARA LLEVAR A CABO ESA REFORMA; LA FUNDACIÓN DE FEU, EL CONGRESO DE ESTUDIANTES DELA UNIVERSIDAD E INSTITUTOS, LA DECLARACION DE DERECHOS Y DEBERES DE LOS ESTUDIANTES, LA CREACIÓN DE LA UNIVEERSIDAD POPULAR “JOSÉ MARTI” PARA OBREROS  Y ES EL IMPULSOR  DE LAS REVISTAS UNIVERSITARIAS “ALMA MATER” Y “JUVENTUD”. LA REFORMA UNIVESITARIA LE LLEVA A ENTRA EN CONTACTO CON LAS ORGANIZACIONES OBRERAS QUE ESTABAN EN FASE DE CONSITITUCIÓN EN AQUELLOS AÑOS EN LA HABANA Y TERMINA AFILIANDOSE A LA AGRUPACIÓN COMUNISTA DE LA HABANA, A LA VEZ QUE POR SU CONOCMIENTO DEL INGLES LEE A MARX,ENGELS Y LENIN Y TIENE UNA PARTICIPACIÓN DECISIVA EN LA FUNDACION DE PARTIDO COMUNISTA CUBANO AFILIADO A LA INTERANCIONAL COMUNISTA, LA REPRESIÓN DE GERARDO MACHADO LE LLEVA A LA CARCEL Y PROTAGONIZA UNA HUELGA DE HAMBRE DE 18 DÍAS QUE ES LA CAUSA DE SU EXPULSIÓN TEMPORAL DEL PCC. MELLA Y DE SU HUÍDA POSTERIOR A MÉXICO.
3º) LAS DOS FUENTES DEL PENSAMIENTO ANTIMPERIALSISTA DE MELLA SON EL NACIONALISMO REVOLUCIONARIO DE JOSÉ MARTI Y EL PENSAMIENTO ANTIMPERIASLISTA DE LENÍN. CONCRETAMENTE, EL IMPERIALISMO COMO FASE SUPERIOR DEL CAPITALISMO. PARA MELLA, SIGUIENDO A LENIN, EN LA NUEVA FASE  IMPERIALISTA DEL CAPITALISMO EN AMÉRICA LATINA EL CAPITAL YA NO TRATA DE OCUPAR LOS TERRITORIOS, SINO DE EXPLOTARLOS ECONOMICAMENTE CON EL CONTROL DE LA BURGUESIA NACIONAL  QUE ÚGESTIONA LOS INTERESES DE LOS NORTEAMERICANOS Y QUE DEFOEMDE UN ANACIONALISMO CONSERVADOR COMO OCURRE EN EL CASO DE CUBA.
. MELLA, EN CAMBIO, EN LA TRADICIÓN DE MARTI, CONSIDERA QUE EL NACIONALISMO DEBEÍA DE SER REVOLUCIONARIO Y ANTIIMPERIALISTA Y  QUE SU OBJETIVO SEGÚN EL MARXISMO LENININISMO DEBÍA DE SER NO SOLO PONER FIN AL DOMINO DEL AGUILA CON GARRAS SOBRE CUBA , SINO TAMBIEN LLEVAR A A CABO Y ESTABLECER UNA SOCIEDAD SOCIALISTA. Y QUE ESA LUCHA ANTIMPERILISTA DEBÍA DE LLEVARSE A CABO EN TODA AMÉRICA LATINA. LA ESTRATEGIA  PARA LLEVAR A CABO ESOS OJETETIVOS DEBÍA ADAPTARSE A LAS CONDICIONES ESPECIFÍCAS DEL CONTINENTE AMERICANO. HABÍA QUE ESTABLECER UN FRENTE ÚNICO  CON LOS TRABAJADORES, CAMPESINOS, ESTUDIANTES Y BURGUESÍA PROGRESISTA, PDFO SIN PERMITIR QUE EL PARTIDO COUMINSTA PERDIESE SU IDENTIDAD Y CONTROL DE LA LUCHA. ESE PLANTEAMIENTO PERSONAL LE CAUSÓ ENORMES PROBLEMAS DENTRO DEL PCM  Y CON EL STALINISMO CUANDO EN EL VI CONGRESO SE ESTABLECIÓ LA TACETICA DE “CLASE CONTRA CLASE” QUE IMPEDÍA ESA ALIANZA DE CLASE. PERO MELLA LO MANTJUVO SU CRITERIO CON SU INTENTO FRACASADO DE INVADIR CUBA CON LA ANERC. DEL MISMO MODO QUE SU POSTURA DE NO ACEPTAR LA BUROCRATIZACIÓN Y EL CENTRALISMO RÍGIDO DE LA INTERNACIONAL STALINISTA LE CAUSÓ MUCHOS PROBLEMAS DENTRO DEL PCM, QUE SIGINIFICÓ SU RUPTURA  TEMPORAL CON EL PARTIDO COMUNISTA MEXICANO.

 TODA SU IMPORTATE  LABOR ANTIIMPERISTA EN MÉXICO,DENTRO DEL PCM- FUE COHERENTE CON ESE PENSAMIENTO IMPERIALISTA: SU INTENTOS DE ACABAR CON GERARDO MACHADO, SU LUCHA CONTRA EL PANAMERICANISMO, SU PARTICIPACION EN LA COHFERRENCIA ANTIMPELISTA DE BRUSELAS, SU APOYO A LOS MOVMIENTOS ANTINORTEARICANOS EN AMÉRICA LATINA CON FUE SU APOYO A SANDINO Y SU LUCHA CONTRA EL ANTIMPERRIALISMO REFORMISTA DE HAYA DE LA TORRE EN PERÚ
( Texto de la presentación de El ángel caído. Autobiografía apócrifa de Julio Antonio Mella) en la SEMANA NEGRA DE GIJÓN de 2015)

lunes, 5 de diciembre de 2016

       FIDEL CASTRO, LÍDER  ANTIAMPERIALISTA MUNDIAL
    



                                     JULIO ANTONIO VAQUERO IGLESIAS









  En el verano del 1992 asistí en La Habana a un macro congreso sobre Educación denominado PEDAGOGÍA 92. Éramos más  de 2000  profesores   precedentes de casi todos los países latinoamericanos  y de España. En la sesión inaugural, celebrada en el Teatro  Karl Marx en el centro de La Habana,  se presentó de improviso Fidel Castro a  presidir  la apertura de las sesiones de trabajo. Sólo su presencia, pero también el contenido de su  discurso sobre la decisiva importancia que tenía para el continente el desarrollo de una educación progresista produjo, antes y después, una de las aclamaciones más intensa y entusiasta que yo he presenciado jamás. Para mí aquel acto fue más revelador  sobre lo que simbolizaba Castro y la Revolución Cubana para  amplias capas  de las clases populares y medias de las poblaciones de las naciones latinoamericanas, que todas mis lecturas sobre la Revolución Cubana.
 Fidel representaba para esos sectores  el líder que había introducido  la educación y la sanidad  universales en su país, que trataba de convertir Cuba  frente al águila imperial norteamericana en una  verdadera nación autónoma e independiente, tras haber puesto fin  al régimen neocolonial que había impuesto Estados Unidos sobre la isla,  venciendo para ello a Batista, el  dictador de paja que representaba los intereses del gobierno norteamericano y los del  sector vicario  de las clases medias urbanas que se beneficiaban de esa dependencia. Y  había conseguido, además, resistir numantinamente  el asedio económico y la guerra sucia  que organizaba, dirigía y pagaba la CIA contra Cuba.   Pero  Fidel y la Revolución Cubana no  eran sólo un símbolo en esos sentidos para importantes sectores de las clases medias y populares de muchos países latinoamericanos, sino también porque  la Cuba castrista se había convertido además en un animador y en un  apoyo directo para aquellos movimientos que en muchos países latinoamericanos querían acabar con la dependencia económica y subordinación política  del Imperio norteamericano que padecían. Porque éste no  sólo consideraba Centroamérica y el Caribe como su “patrio trasero”, sino también el resto del continente latinoamericano.
     La fuente de esa visión antiimperialista  que fue el rasgo dominante de  la concepción y práctica políticas de Fidel no sólo fueron los movimientos antiimperialistas latinoamericanos de los años 30 y 40 en México, Argentina o Brasil y otros países de la región, sino  también, y sobre todo,  ese antiimperialismo  hundía  su raíces  en el propio origen de  la nación cubana. La dependencia de Estados Unidos, cuyo peligro ya vio en el horizonte el propio Martí, provocó desde los inicios  en importantes sectores de las clases medias y populares cubanas una reacción nacionalista y antiimperialista que, sobre todo, tomó cuerpo y pensamiento  en un sector del  movimiento estudiantil cubano de los años 20 liderado por el que fue, además de un activo revolucionario comunista, el más importante teórico del antiimperialismo en América Latina, Julio Antonio Mella, para el que, como siempre defendió Castro después, Cuba no podría ser una nación verdaderamente libre sí no acababa con el neocolonialismo que sufría la emergente nación cubana y para ello era también  condición necesaria  luchar para poner fin al domino imperial que ejercían los norteamericanos sobre  el continente. Sin duda, a través de la influencia del pensamiento de Mella y de aquel sector izquierdista  del movimiento estudiantil cubano, el antimperialismo formó parte de los  genes político-ideológicos de  Castro: un verdadero nacionalismo debería de ser por necesidad  antiimperialista y debería ser sujeto activo en la promoción de  la solidaridad internacional.
   Para Castro, pues, ese antimperialismo tenía también una dimensión mundial y fueron sus proyectos y actividades internacionales  en ese campo  los  que le convirtieron en un verdadero estadista a nivel mundial. A la vez que aumentaron su popularidad entre el pueblo cubano Dado el alto prestigio que el líder cubano había alcanzado con su participación en el Movimiento de los  Países No Alineados, La Habana  fie elegida  en 1979, como sede de ese Movimiento y Castro nombrado presidente del mismo por un  período de cuatro años, manteniendo una política  de ayuda, militar, cultural y sanitaria a las rebeliones nacionalistas anticoloniales del Tercer Mundo y a los nuevos países que surgían de ellas como fue el caso del apoyo prestado a las tres naciones que surgieron de  la descomposición del imperio colonial portugués tras el golpe militar de 1974 o el que dio a las  revoluciones  en marcha en América Latina como lo hizo  con la revolución nicaragüense.   
Sin duda, sin tener en cuenta esa dimensión antiimperialista de la ideología y la práctica política de Fidel Castro, como ocurre en la mayoría  de  los balances de corto vuelo sobre su figura  que se están publicando con motivo de su fallecimiento, no es posible comprender el verdadero significado de  la obra del que fue una de los grandes líderes políticos del siglo XX.

( PUBLICADO EN LAS PÁGTNAS DEOPINIÓN DE LA NUEVA ESPAÑA, DE OVIEDO)