miércoles, 31 de marzo de 2021


 

 

 

 

                                                        LODAZAL

                JULIO ANTONIO VAQUERO IGLESIAS

 

  Los españoles contemplamos atónitos estos días el espectáculo degradante  y bochornoso en que se ha convertido la actividad política. Cuando más necesitábamos ante la coyuntura endiablada que nos traído la pandemia unas políticas de acuerdos y consenso entre nuestros representantes  con las cesiones que fueran necesarias de unos y otros para tratar de salir lo mejor parados de esta crítica situación por la que atravesamos, lo que vemos asombrados es una lucha sin cuartel entre ellos para hacerse o mantenerse en el poder a costa de lo que sea: el insulto, el transfuguismo a cambio de prebendas, la convocatoria de elecciones para tratar de salvar el pellejo, la degradación personal,  la corrupción descarada… . Esto es, han convertido la vida política en un verdadero lodazal.

 La gran contradicción que supone  este degradado clima político es la de que  en estos momentos cruciales para nuestro país, como para todo el mundo, en los que más necesitados estamos de políticos de altura de miras y capacidad de acción, la mayor parte de los dirigentes de la “clase” política española no está a la altura de las graves circunstancias  por las que estamos atravesando. 

    ¿ Cómo es posible que  un político como  el señor Cantó haya pasado por cuatro partidos diferentes practicando un transfuguismo sistemático criticando acerbamente desde cada uno de ellos a los demás  partidos a los  que  posteriormente se ha incorporado? ¿Cómo es posible que la amenaza de un voto de censura en la autonomía murciana termine originando una convocatoria de elecciones en la Comunidad madrileña con el objeto de evitar el que podría haberse originado en la Asamblea madrileña? ¿Es democrático admitir el transfuguismo que conlleva la compra de los votos de algunos representantes políticos de otras formaciones  para tratar de evitar  el éxito de una moción de censura?

   Y, además, a los ciudadanos   se nos cae la cara de vergüenza ajena estos días ante el  bochornoso espectáculo que están dando los líderes del PP en sus declaraciones en el juicio de Bárcenas sobre la existencia o no de la contabilidad real de su partido para ocultar el pago de sobresueldos de los líderes del partido con ingresos procedentes de corruptos empresarios para lograr concesiones de obras públicas.

Mientras Aznar se reafirma con su habitual  actitud de  soberbia en la enésima negación de su carrera política (como las de la inexistencia de las armas  de destrucción masiva  en Irak  o la de la autoría  de los atentados yihadistas de Atocha) y no admite la existencia de la doble contabilidad del partido creada durante su mandato como ha establecido ya  la Justicia, su  sucesor Rajoy tira balones fuera con su peculiar lenguaje de enhebrar frases que no dicen nada, verdaderas tautologías que son ininteligibles para el común de los mortales.

   Del mismo modo que  sería necesario, entre otras medidas, promulgar una ley que establezca los límites y responsabilidades de la Corona para tratar de evitar  comportamientos inaceptables como los que ha protagonizado el rey emérito, también lo sería exigir  constitucionalmente el funcionamiento democrático de los partidos para tratar de evitar  el cáncer del transfuguismo estableciendo un sistema electoral de  listas abiertas para impedir, o al menos dificultar, situaciones ignominiosas como las que están protagonizando el mencionado señor Cantó y los otros mercaderes  que pululan por nuestra vida política.

        Desde luego, la regeneración democrática de nuestra democracia es una necesidad imperiosa, si no queremos que  sea el populismo derechista antidemocrático que representa VOX el que termine aprovechándose de sus evidentes disfunciones.

(PUBLICADO EN LAS PÁGINAS DE OPINIÓN DE “LANUEVA ESPAÑA”, DE OVIEDO

jueves, 18 de marzo de 2021

  








 Hitler. Solo el mundo bastaba.

 Barcelona, 2021

  

La última gran biografía de Hitler proporciona una visión diferente del dictador y su régimen a contracorriente de la dominante en la historiografía actual

 

 

                 UNA POLÉMICA BIOGRAFÍA DE HITLER

                       JULIO ANTONIO  VAQUERO IGLESIAS

 En la oceánica bibliografía existente sobre  el dictador nazi y el Tercer Reich, la biografía de Iam Kershaw  ( dos volúmenes, 2000 y 2005) marcó un hito y un camino para la mayor parte de los estudios posteriores sobre Hitler y su historia. Kershaw no escribió “una biografía de Hitler sino una historia de Hitler”, como ha escrito otro gran estudioso del Tercer Reich, Richard Evans. Esto es, la explicación de la figura y la obra del dictador  a través del proceso histórico que lo alumbró y con ello la del carácter racista y hegemónico que tuvo y pretendió imponer  su régimen.

   Esta reciente y última biografía de Hitler del catedrático de Historia de la Relaciones Internacionales de la  Universidad de Cambridge, Brendan Simms,  Hitler. Solo el mundo bastaba (2019), se aparta radicalmente  de aquella orientación e interpretación derivadas de la obra de Kershaw  y pretende dar una explicación diferente de la vida y la obra del dictador nazi. Construye así una nueva y polémica interpretación de su  visión del mundo y su  pensamiento político  y desde ella intenta dar una visión  diferente del personaje y sus doce años de dominio sobre Europa y de amenaza sobre el mundo. Hasta tal punto que llega a mantener que si su interpretación  es la acertada debería incluso hacerse una revisión total de las interpretaciones históricas anteriores que se han propuesto sobre Hitler y su Tercer Reich.

   ¿ En qué consiste esa enmienda a la totalidad de la historia del dictador nazi y su obra?

   Simms no acepta la idea dominante de la historiografía anterior de que Hitler y su Tercer Reich fueron predominantemente una reacción contra el bolchevismo y la Revolución rusa, sino realmente  contra el dominio de Angloamérica  ( sobre todo, de los Estados Unidos que a través de la emigración alemana se estaba llevando lo mejor de la población alemana) y el capitalismo global que aquellos países expandían. Y que esa situación crítica de Alemania sólo podría solucionarse convirtiéndose de nuevo en una gran potencia a través de la expansión hacia el Este: el lebesraum o espacio vital que Alemania necesitaba para reconstruirse y sobrevivir ante un país sumergido en una crisis material y existencial por las graves  consecuencias  de su derrota en la Primera Guerra Mundial.

Del mismo modo que su antisemitismo, que culminó en el intento de la eliminación total  de los judíos a través del Holocausto  y llegó a alcanzar en su visión del mundo  las dimensiones de una visión paranoica,  no fue, como se ha escrito, una copia distorsionada  del Gran Terror de Stalin,  sino un ataque preventivo contra la América de Roosvelt  y el capitalismo global que aquélla difundía a través de los judíos.

  Al contrario de lo que se ha venido manteniendo, no existía para Hitler, según Simm, una supremacía racial alemana que él trataba de convertir  en  una realidad política en el mundo en crisis que le tocó vivir, sino que los alemanes eran débiles y estaban demasiado fragmentados para oponerse a  los anglosajones, la verdadera raza superior mundial.

  Según esto, nuestro autor mantiene que no hubo una voluntad inicial del dictador nazi de un intento de dominio imperial mundial, sino que sus últimos proyectos  en esa dirección no fueron sino consecuencia del callejón sin salida que le colocó la alianza angloamericana a partir de 1941 . Hitler lo único que pretendió fue convertir la Alemania deshecha por su derrota en la Gran Guerra en una potencia mundial más, pero los virajes del conflicto le convencieron de que la única posibilidad de supervivencia del Reich alemán estaba en conseguir la hegemonía mundial.

 Está claro que con unas interpretaciones históricas de esta naturaleza, en algunos casos diametralmente diferentes a las que ha venido manteniendo la historiografía ultima sobre Hitler y el Reich nazi, es comprensible la polémica que este libro ha causado entre algunos de los más destacados historiadores especializados en el período nazi y la biografía de Hitler. Los cuales difícilmente pueden aceptar la visión alternativa y suavizada que proporciona Simm de aquel dictador oprobioso y su régimen sin libertades causante de imperdonables delitos de lesa humanidad.
(publicado en CULTURA, suplemento cultural de La Nueva España, de Oviedo)

lunes, 8 de marzo de 2021

 

     







 HOMENAJE A JUAN IGNACIO RUIZ DE LA PEÑA

                   JULIO ANTONIO VAQUERO IGLESIAS

        En mayo de 2016 falleció el catedrático de Historia medieval, historiador e insigne asturianista   JuanIgnacio Ruiz de la Peña y fueron varios  destacados representantes de la cultura asturiana y algunas instituciones culturales los que pidieron al consistorio ovetense que  dedicase en su recuerdo y en reconocimiento de su importante labor por la historia y la cultura asturianas el nombre de una calle, plaza, paseo o elemento urbano.

  Nos sabemos por qué aquella petición que tenía sobrado fundamento para que se aceptase no se atendió por nuestras autoridades y representantes locales, enzarzados en una enconada lucha por el control de la onomástica  del callejero ovetense. Lucha que llega todavía hasta hoy y se dirime en  los tribunales de justicia.

  Y es ahora, cuatro años y pico después de su fallecimiento, cuando están en curso de hacerse realidad  aquellas  peticiones de entonces. Pero no, desde luego, por iniciativa de nuestros representantes municipales, sino por la de varios sectores de la sociedad civil que de nuevo la han propuesto y formalizado consiguiendo su aceptación por nuestro ayuntamiento que ha dispuesto dar su nombre a  un paseo del parque del Campillín, situado en el corazón del Oviedo histórico, esto es, donde,  pienso con cierto atrevimiento, sin duda a él, dado su amor por Oviedo y su sencillez y bonhomía, le habría  gustado.

   Es necesario felicitar a  aquellos  de los que ha surgido esta justa petición, esto es, a  la Asociación Profesional de Arqueólogos de Asturias, a don José Antonio Álvarez Castrillón, cronista de los Oscos y discípulo de nuestro historiador. Petición respaldada por un nutrido grupo de compañeros y discípulos.  

   Quizás, con motivo de este reconocimiento que supone la imposición de su nombre a un elemento urbano de la ciudad o más adelante, en mayo, cuando se cumpla el quinto aniversario de su fallecimiento, debería de organizarse  un homenaje en   recuerdo de su  figura y su obra.

 Una labor que fue más allá de su carrera profesional como catedrático de Historia medieval  e historiador que analizó la historia medieval de la ciudad de Oviedo, el mundo urbano asturiano de aquellos siglos  o los orígenes del Principado de Asturias, amén de otros numerosos y destacados  estudios sobre la historia medieval de Asturias, tras los pasos de su maestro don Juan Uría.

Más allá de esa importante labor, Juan Ignacio  fue un verdadero y entusiasta difusor y divulgador de todo lo que se refería a la cultura asturiana y como tal, además de su importante labor como director del RIDEA, animó y apoyó a todos aquellos que nos dedicábamos a la investigación de la historia y la cultura asturianas desde diversas  maneras formales e informales, desde plataformas oficiales o particulares, como fue, por ejemplo, su intervención en la creación y difusión de la revista Ástura, de gran nivel y en la que encontramos siempre sus páginas abiertas todos los que investigábamos aspectos de la historia y la cultura asturiana.

  Cuando el paseo de su nombre esté activo, me gustará recorrerlo recordándolo y reconociendo todo lo que Nacho hizo de manera voluntaria sin ningún interés mercenario motivado únicamente por  su inmenso amor por Asturias.   

 (PUBLICADO EN LAS PÁGINAS DE OPINIÓN DE LA NUEVA ESPAÑA)      

jueves, 25 de febrero de 2021

    


 

 

      CONCHITA QUIRÓS, UNA LIBRERA MODÉLICA

                                          JULIO ANTONIO VAQUERO

   A todos los que amamos los libros, el fallecimiento de Conchita Quirós nos  ha causado una profunda tristeza porque siempre hemos valorado  a quien como era  su caso ha dedicado su vida a la difusión  de los libros y de la cultura. Más que un negocio de compraventa de libros, su concepción de lo que debía ser una librería iba mucho allá. Consideraba que una librería debía de ser un centro  de difusión de conocimiento, del saber, de toda la riqueza y sensibilidad y humanismo que recogen y guardan las páginas de los libros  de sus estanterías.

      Esa concepción de su misión como librera hizo de su establecimiento una verdadera institución cultural no sólo en Oviedo, sino en toda Asturias y en cierta medida en toda España.

    Uno asistía en su librería a  la presentación   de los últimos libros que se publicaban no sólo en  la región, sino en el resto de España. Y allí podía también conocer a sus autores y conversar r con ellos de todo lo divino y lo humano. Del mismo modo que  también se desarrollaban, sin que hubiera libro de por medio, conversaciones o actos culturales con destacados autores de fama nacional e internacional en los que aquéllos  exponían  el fundamento, planteamientos y contenido de su obra literaria o intelectual. 

  Pero también  su establecimiento  organizó, alentó  y convocó  premios literarios o de contenido humanístico para estimular la producción literaria y cultural de la región. A la vez que siempre su librería  apoyó y  promocionó con generosidad los libros y los autores  que se lo pedían.

  La mayoría de los  que hemos tenido  alguna actividad cultural en nuestra región, fuese ésta importante o  humilde como es mi caso, hemos sido siempre recibidos  con los brazos abiertos y el apoyo sincero por parte  de nuestra librera. En su local, por ejemplo, presenté mi tesis doctoral, se difundieron algunos de los  libros que he publicado y asistí a la presentación de los de otros  colegas y compañeros. Y todos  siempre hemos sentido el calor y el apoyo con que nos trataba Conchita y su librería.

  Desgraciadamente, ahora cuando esa clase librerías y de libreros  están en franca retirada con el apogeo de la distribución de los libros por  los grandes centros de distribución y venta de libros  y los procedimientos telemáticos, muchos añoramos las clásicas librerías en las que los empleados conocen y comentan los libros que venden y son  a la vez establecimientos, como era el caso del que regentaba nuestra  recién fallecida librera, auténticos difusores y creadores  de cultura.   

( PUBLICADO EN LAS PÁGINAS DE OPINIÓN DE LA NUEVA ESPAÑA, DE OVIEDO)   

jueves, 11 de febrero de 2021

 

Azaña. Los que le llamábamos don Manuel

 Josefina Carabias

 Seix  Barral 2021

 

 

            BIOGRAFÍA TESTIMONIAL DE AZAÑA

   Una reivindicación del hombre                      

    JULIO ANTONIO VAQUERO IGLESIAS

 Azaña, los que le llamábamos don Manuel”  de Josefina Carababias  es una reedición de  un libro  publicado en 1980 por una de las pioneras del periodismo  femenino  en España (uno,  que ya peina canas, todavía recuerda con admiración sus crónicas periodísticas en el diario  Ya durante la dictadura) cuya semblanza traza con maestría Elvira Lindo en el prólogo de esta reedición. Carabias no llegó a ver publicada su obra porque falleció ese mismo año antes de que viese la luz.

  No estamos ante una biografía académica más del que fue ministro, jefe de Gobierno y presidente de la II República ( entre las que hay que destacar, sin duda, Vida y tiempo de Manuel Azaña  del fallecido y recordado Santos Juliá)  sino una biografía testimonial que relata con detalle y viveza  la relación y los encuentros de nuestra autora con don Manuel a lo largo de aquellos diez años  en los que se desarrolló su ascenso, caída y resurrección política a los que puso final el trágico desenlace de la guerra civil para los republicanos y con él su muerte en el exilio francés.

   Josefina Carabias  conoció a Azaña en el Ateneo de Madrid donde  con otros jóvenes ateneístas  de su generación promovió su candidatura a la presidencia de  aquella institución cultural en cuyos salones se creó  y actuó  el llamado Comité Revolucionario que trajo la II República y del que fue miembro destacado don Manuel. De esa relación nació entre la periodista y el político republicano   una amistad que se mantuvo a lo largo de aquellos diez años que fueron el tiempo político de la vida de Azaña. Y lo hace, con  el detalle, realismo y brillantez de la excelente periodista que era, poniéndolo no sólo en el contexto de la dura y variada peripecia de la vida política de Azaña, sino también en el marco de la vida cotidiana y la sociedad del Madrid de esos trágicos y decisivos años, de las cuales nos aporta un brillante y significativo espejo

  La finalidad del libro de Carabias es poner de relieve que la teoría de los dos Azañas que defendió Miguel Maura y difundieron sus enemigos políticos que fueron legión no se corresponde con la realidad de la personalidad de nuestro político. No hubo un Azaña estadista, excelente parlamentario e intelectual brillante y un Azaña hosco, duro, intratable, enemigo acérrimo de los periodistas (“yo sólo hablo para la Gaceta” esto es, el Boletín Oficial” llegó a decir), de actitudes autoritarias derivadas de su complejo de superioridad intelectual, de difícil trato con sus colegas políticos,  incluidos muchos de los de su propio partido.

      El Azaña con el que tuvo relación Carabias fue, además del gran político que todos, amigos y enemigos, han reconocido, una persona con sentido del humor, irónico, afable en las distancias cortas y siempre amigo de sus amigos, además de un hombre sensible, como probaba su afición por el arte y la decoración y su  afición  por los paisajes naturales  y el   desmedido amor que demostraba  por su mujer.

 Si hay un episodio por excelencia que contribuyó a difundir esos aspectos negativos de la personalidad de Azaña y que sus enemigos utilizaron a fondo para destacar  su frialdad, su actitud despótica y escasa sensibilidad humanitaria fue, sin duda, el de la represión  contra los campesinos anarquistas de Casas Viejas. La ambigüedad de sus palabras en el Congreso sobre aquel trágico suceso le pasó factura: “En Casas Viejas no ha pasado nada más que lo que tenía que pasar”. Pero la autora le defiende precisando que “lo de los tiros a la barriga” que se le atribuyó no lo dijo nunca Azaña y que por otra parte  mostró respeto y  apoyó a su ministro de la Gobernación y no descargó su responsabilidad en él pidiéndole la dimisión.

   Desde luego, la reedición de este libro nos parece oportuna para ponerlo a la disposición de los lectores que no tuvieron la ocasión  de  leerlo en la edición original, dada la actualidad que hoy sigue teniendo la figura y el pensamiento  de don Manuel.   

  

 

 

viernes, 29 de enero de 2021

 

 

 

                   NI GUIÓN DE BERLANGA NI CHISTE DE EUGENIO

                                                  JULIO ANTONIO VAQUERO  IGLESIAS

“Érase   una vez un general, un obispo, un consejero de Sanidad, una alcaldesa, unos liberados sindicales que saltándose el orden de prelación establecido y aprovechándose de sus cargos privilegiados y sin  un átomo no sólo de ética, sino incluso de estética, se saltaron el orden  establecido  por las autoridades sanitarias con criterios sanitarios  y se vacunaron antes de que les correspondiese…. “.

No,  no es este un argumento de una película  de Berlanga o un chiste de Eugenio, sino un hecho real que demuestra que éste  es un país de pícaros (parece ser que sólo en España e Italia ha ocurrido casos como estos). Y muchos de los que esperamos nuestro turno arriesgándonos en caer en las garras del COVid-19 no dejamos de preguntarnos qué pensaran de ello los miembros de las Fuerzas armadas y Cuerpos de seguridad que colaboran y se arriesgan día a día en la lucha contra la pandemia .Cómo lo tomaran los miembros del estamento sanitario que luchan denodadamente en hospitales y quirófanos para salvar a los que caen en las garras de virus. O los ciudadano de a pie que sufren y viven atemorizados  en sus perimetrados municipios. O los trabajadores de los sindicatos que van a trabajar cada día con la amenaza de contagiarse de la enfermedad y dejar a sus familias en el desamparo. O, por fin,  los fieles de la Iglesia católica que oyen todos los domingos predicar a sus pastores de la práctica de la caridad con sus semejantes y asisten a la misa dominical con la amenaza del contagio.

 Seguro que todos ellos no lo consideran una anécdota y  habrán quedados  asombrados oyendo los argumentos auto exculpatorios  de los autores del abuso.  Lo que cualquier niño con mínima capacidad de reflexión identificaría como un comportamiento al margen de cualquier criterio ético positivo y como  excusas inaceptables  y lloros de caimán algunas de las manifestaciones de disculpa de los egoístas vacunados. Tanto más cuando por sus altos cargos serían ellos los que tendrían que dar ejemplo a todos los demás ciudadanos. Desde luego, no hay ninguna clase de disculpa para tales comportamientos.

 Hay quien, como ha hecho el señor  alcalde de Madrid, el que ya nos tiene acostumbrados a algunas de sus peregrinas declaraciones,  ha pretendido plantearse  la cuestión de la pertinencia o no de que los altos cargos del Estado deberían de tener prelación  en la vacunación por el vacío  de gobernabilidad que pudiera causar su ausencia  por efectos de la enfermedad. Como si el sistema democrático no tuviera los medios establecidos para cubrir por la elección democrática correspondiente o el mecanismo legal establecido para la sustitución de los puestos vacantes.

  ¿Han cometido  los perpetradores del abuso vacunal algún ilícito penal? La fiscalía correspondiente debería de examinar tal posibilidad y actuar en consecuencia.  En la opinión de muchos ciudadanos, entre los que me cuento, al menos debería negárseles la  dispensación de la segunda dosis hasta que les correspondiera por el orden de prelación establecido.   

    Desde luego, sería un error valorar este abuso como una anécdota más, sino tomarlo como un hecho inmoral y punible.

(Publicado en las páginas de opinión de La Nueva España, de Oviedo)

viernes, 22 de enero de 2021

  

 

 

                      ADIÓS   A PILAR ALTAMIRA

                                        JULIO ANTONIO VAQUERO

Leo en las páginas de LA NUEV A ESPAÑA la noticia inesperada del fallecimiento de  Pilar Altamira, la nieta del que fue catedrático de Historia del Derecho de la Universidad de Oviedo y miembro destacado del conocido como Grupo de Oviedo, aquel ramillete de profesores de nuestra Universidad en el periodo de entre siglos ligados a la Institución Libre de Enseñanza que convirtieron a nuestra Universidad, con su pensamiento y su acción educativa volcada hacia la sociedad asturiana en uno de los centros más activos en la  recuperación del prestigio de España ante la profunda crisis política y cultural que experimentó nuestro país  ante la pérdida de los últimos restos de nuestro imperio colonial con el Desastre del 98.

 Rafael Altamira fue con Clarin uno de los catedráticos de ese grupo más activos en ese intento de la recuperación del prestigio español a través de la educación como lo demuestra su activa participación en la Extensión Universitaria y su brillante y exitoso  viaje por  la América hispana tratando de recuperar el prestigio español por aquellas tierras, convirtiéndose en la cabeza del hispanoamericanismo español, aquella corriente intelectual que defendió,  con el estudio de la historia de la obra cultural realizada por la metrópoli, la labor  positiva que realizó España en Iberoamérica.

  Tras la guerra civil Altamira sufrió el exilio en México y nunca volvió a pisar  en vida España, ni su tierra alicantina ni la asturiana de la que fue un profundo enamorado fijando sus estancias estivales en San Esteban de Pravia, donde construyó un chalet para pasar sus descansos veraniegos tras su labor jurídica anual en el Tribunal de La Haya , del que llegó a ser su presidente.

 Como no podía ser de otra manera, el exilio y la dictadura franquista trataron de borrar la memoria y la huella de su brillante obra histórica y cultural y a partir de los años 80 se inició una lenta recuperación de la misma en la que jugó un papel fundamental la labor de su nieta Pilar que heredera de la profunda capacidad de trabajo de su abuelo promovió trabajos, seminarios, congresos y múltiples actividades, escribió y promovió estudios y libros sobre su obra reviviendo la figura y la obra de su antecesor.

 Todavía hace unos diez días me llamó por teléfono para comunicarme que su hijo tenía muy avanzado su proyecto de tesis doctoral en la Universidad de Alicante sobre la ideas y la acción pedagógica de su abuelo ( que fue con el Partido Liberal Director General de Enseñanza Primaria y llevo a cabo una de las grandes transformaciones de nuestra educación primaria al lograr convertir a los maestros españoles en funcionarios estatales) y, como siempre,  la oí vibrar de entusiasmo, vida, ánimo y proyectos en el apoyo a su hijo en su labor académica para avanzar aún más en el conocimiento de la obra de don Rafael. De ahí la triste sorpresa que me ha causado la noticia de su muerte.

   Pilar ha sido, como su abuelo, una luchadora entusiasta en todos los proyectos que acometió y como todas las mujeres ligadas a la Institución Libre de Enseñanza una mujer progresista entusiasta por todo lo que se refería a la cultura y los avances de la sociedad. Además de una buena amiga, de delicada sensibilidad y un fino olfato para distinguir a aquellos que actuaban en política para sus lograr sus deseos personales y no para el bien de la sociedad. En mi caso, como creo que ocurrirá en el caso de todos los que la hemos conocido, me gustaría darle, no como despedida porque siempre estará en nuestro recuerdo, las gracias por su amistad y por todo lo que me aportó.  Que la tierra te sea leve, amiga.

 (PUBLICADO EN LAS PÁGINAS DE OPINIÓN DE LA NUEVA ESPAÑA, DE OVIEDO).

jueves, 21 de enero de 2021

 

 

            LA CANTONALIZACIÓN DE LA PANDEMIA

                  JULIO ANTONIO VAQUERO IGLESIAS

Las respuestas y medidas sanitarias tomadas por las autonomías en España contra los daños en vidas y salud que están  causando las sucesivas oleadas del covid-19 son tan dispares y contradictorias que los ciudadanos asistimos asombrados al bochornoso espectáculo que presenciamos y  somos incapaces de asimilarlas y, por tanto, de cumplirlas, aunque esté en nuestra voluntad el tratar de hacerlo.

Sin duda, tales medidas es necesario adaptarlas a las variopintas situaciones sanitarias  que la pandemia ha producido  en el territorio español. Pero dada la actitud de nuestros políticos de convertir la pandemia en  un instrumento más de la confrontación política el mare magnum  resultante es un pandemónium de condiciones  que es difícil de entender y desde luego de seguir por los ciudadanos llegando situaciones que son casi dignas de suscitar la risa, además del desconcierto entre ellos por su falta de coherencia e inteligibilidad.

Díganme sino quién puede entender las medidas de la Junta de Andalucía de “perimetrar” cada una de sus provincias, pero dejar la posibilidad con la autorización pertinente de permitir a los ciudadanos de cada una de ellas de poder ir de caza o practicar los deportes de invierno en cualquiera de ellas. Habrá, incluso, quien piense, quizás con mala uva, que tales aperturas no son otra cosa que darles a los “señoritos” de la Autonomía  andaluza la posibilidad  de  que no se les impida la práctica de algunas de sus más inveteradas y tradicionales aficiones deportivas.

 Entre la centralización y homogeneidad de las medidas sanitarias y el disparate de la variación extrema de las que cada autonomía impone, lo pertinente  estaría, sin duda, en encontrar  un término medio que debería establecer  y controlar el Gobierno. Al contrario estamos, sin duda, entrando por razones más que prácticas y útiles sino  derivadas del enfrentamiento político interno que ha supuesto la pandemia para nuestro políticos, en una situación casi kafkiana que a algunos nos recuerda en cierto modo, en otras circunstancias y contexto político, a los disparates que se cometieron y en los que terminó aquella malograda experiencia del cantonalismo de la Primera República.   

(PUBLICADO EN LAS PÁGINAS DE OPINIÓN DE LA NUEVA ESPAÑA, DE OVIEDO)     

miércoles, 9 de diciembre de 2020

  

 

   NO EN SU NOMBRE                                                    JULIO ANTONIO VAQUERO IGLESIAS

El esperpento de inauguración del nuevo hospital de Madrid “Isabel Zendal” con el edificio  medio construido, sin quirófanos, sin suficiente personal adscrito y con un abultado sobrecoste sobre el presupuesto inicial, es la expresión más significativa de la deriva trumpiana de la presidenta de la comunidad de Madrid  Isabel Ayuso y de la sombra tras la que se cobija que es su asesor Miguel Ángel Rodríguez, aquel que aconsejó también a Aznar en su mandato. Mandato del que no hay nunca que olvidar que fue en el que se pusieron las bases de la corrupción estructural en que se movió después el Partido Popular.

 No se les ha ocurrido a los inspiradores de la creación de este “nuevo centro” hospitalario otra idea que denominarlo con el nombre de  Isabel Zendal la que fue el alma de aquella expedición apoyada Carlos IV y Godoy y dirigida por el médico valenciano Balmis que llevó la vacuna contra la viruela por toda América hispana y Filipinas vacunando a más de 250.000 personas y  limitando las consecuencias terribles que  aquella pandemia estaba causando entre la población mundial.

 Isabel Zendal, como reconoció el propio Balmis, fue la verdadera alma de aquella expedición y  la expresión más acabada  de la solidaridad y el compromiso con sus semejantes. Campesina gallega, de origen humilde terminó siendo la rectora del Hospicio de La Coruña y formó parte de aquella humanitaria expedición como cuidadora de los veintidós niños, incluido su hijo, que eran los portadores de la linfa que se utilizaba para la vacunación de la viruela. Su decisión, su coraje y su sentido común fueron desde luego decisivos para el éxito de aquella humanitaria expedición. De ahí que la OMS la declarara como la primera enfermera dedicada a misiones internacionales.

   Viendo la utilización como reclamo de propaganda política que se está haciendo de ese “nuevo hospital” a favor de la presidenta Ayuso, algunos pensamos que  en cierta manera y  comparándolo con la brillante y humanitaria actividad que desplegó Isabel Zendal en vida, con la imposición de su nombre al “nuevo hospital”, en cierto modo se está mancillando su nombre.

  Sin saberlo, por su supina ignorancia ( la denominaba hace unos días como Zéndal el segundo de Casado, Teodoro  López Egea) daba en el clavo hace unos días al declarar  que con el tiempo este hospital debería de denominarse “Isabel Ayuso” y no “Isabel Zendal”. Sin duda, pero no por los motivos encomiásticos que latían en  sus palabras, sino por todo lo contrario: no utilizar el nombre de aquella heroica y benefactora  mujer para designar una costosa y faraónica operación de imagen y propaganda política.

(Publicado en las páginas de opinión de La Nueva España, de Oviedo-España

domingo, 1 de noviembre de 2020


 


      UNA VIDA DEDICADA AL ARTE, LA ENSEÑANZA Y LA ACTIVIDAD CÍVICA

                                                JULIO ANTONIO VAQUERO IGLESIAS 

 Las páginas de LA Nueva España nos traen una luctuosa y triste noticia: el fallecimiento de Higinio del Valle Gorgojo. Catedrático de Dibujo de Enseñanza Media en varios institutos asturianos. Los dos últimos  fueron  el de Lugones y, definitivamente, el Alfonso II de Oviedo, donde se jubiló tras ejercer durante muchos años su brillante  magisterio  que todavía recordarán los alumnos que pasaron por sus clases y del que podemos dar fe los que fuimos sus compañeros de claustro y, sobre todo, sus amigos.

Además de la enseñanza, Higinio dedicó otra parte esencial de su vida a su actividad como pintor, en la que alcanzó un gran prestigio dejándonos una obra de gran calidad y variedad. Baste recordar el gran mural que preside la escalinata del vestíbulo del instituto Alfonso II y que durante tantos años sigue siendo testigo mudo, pero bien hablante de la calidad artística de su autor para tantas promociones de alumnos que siguen pasando por sus aulas. O por mencionar otra de sus obras las pinturas que iluminan el balneario de Las Caldas.

   Pero Higinio no agotó con estas dos importantes y esenciales actividades, el taller y la escuela, su valiosa aportación a la sociedad asturiana. Intelectual de izquierdas, aún contra su voluntad por su personalidad poco dada al histrionismo, consideró su deber participar en la política activa en la esfera local. Vinculado al PSOE, fue elegido como concejal del Ayuntamiento ovetense y durante una legislatura aportó todo su compromiso cívico y su saber cultural a tratar de mejorar la vida de sus conciudadanos.

 Leonés nacido en el barrio  de Pinilla, Higinio se formó y maduró intelectualmente entre el grupo de intelectuales y escritores de la que algunos han llamado la  “escuela” de León y del que formaban parte escritores de la talla de Luis Mateo Diez o Agustín Delgado, por citar sólo a dos de ellos. Colaboró incluso en la confección de las ilustraciones gráficas de la revista mítica que fue su medio de expresión: Claraboya.

   Hombre retraído, algunos dirían que tímido en la vida social, en las distancias cortas y entre sus conocidos Higinio era, además de un excelente amigo, un gran conversador y un intelectual con firmes y desarrollados saberes intelectuales con el que era siempre instructivo y fructífero conversar.

    En el plano personal, Higinio tuvo, además, otro faro que dirigió su vida: su familia. Rosa María y sus tres hijos constituyeron siempre el basamento principal que dio sentido a su vivir y a ellos queremos expresarles con esta humilde semblanza nuestro más sentido sentimiento de pérdida

  Descansa en paz amigo. Te lo has merecido.

(PUBLICADO EN “LA NUEVA ESPAÑA” de Oviedo)




lunes, 12 de octubre de 2020

  

 

 

 





 

                  JOSEPH PÉREZ  EN TRIBUNA CIUDADANA

 

                                                     JULIO ANTONIO VAQUERO  IGLESIAS

 

 

En  junio de 2004, diez años antes de que recibiese el Premio Príncipe de As3turias de Ciencias Sociales,  tuve el honor de presentar en Tribuna Ciudadana al  historiador e hispanista Josep Pérez recientemente fallecido que pronunció  una excelente conferencia sobre “La leyenda negra antiespañola” con motivo de la reciente publicación de un libro suyo sobre ese tema. El público llenaba la sala dela aula de La Nueva España y tras su intervención se produjo un animado e interesante coloquio. La presencia de Joseph Pérez en Tribuna Ciudadana había sido el resultado de una gestión de Juan Benito Argüelles, de quien el hispanista francés era un viejo  conocido. Sin duda, aquel acto cultural, como resalté en el preámbulo de  mi intervención, era una prueba más de la importancia de Tribuna como una institución decisiva en la vida cultural de la región, de modo que  cuando se haga el análisis de la vida cultural de Asturias  de este período la referencia a Tribuna será, sin duda, uno de los capítulos imprescindibles. Sólo basta asomarse a su cuarto de siglo de historia y a las mil conferencias que la institución .conmemora este año como prueba de elloo.           Mi intervención en aquella ocasión me parece que puede resumir hoy perfectamente los méritos que acreditan sobradamente el premio concedido a  Joseph Pérez y el significado de una obra que, como demuestra su último libro sobre Cisneros, todavía sigue abierta. Entresaco algunos de los párrafos más significativos de aquella presentación.                               

            Si hubiese que reducir a un solo factor el fundamento que explica la forma de hacer historia y los temas que ha tratado la historiografía de Joseph Pérez, pero también su visión de la historia de España y hasta su propio perfil profesional de historiador creo que habría que referirse no sólo a su condición de hispanista sino concretamente a su condición de hispanista  francés.

            Don  Joseph Pérez es miembro destacado de ese hispanismo científico y académico que se inició a finales del siglo XIX en Francia y que tuvo uno de sus focos más importantes en la Universidad de Burdeos y que creó algunas de las instituciones más importantes del hispanismo francés entre finales del siglo XIX y el primer tercio del tercio del siglo XX como el Boletín Hispánico, la Escuela de Altos Estudios Hispánicos y, sobre todo, el que ha sido y sigue siendo el buque insignia de ese hispanismo en España la Casa de Velázquez en Madrid. En todas ella ha tenido don Joseph una participación destacada. Como catedrático  de la Universidad de Burdeos se ha dedicado durante cuarenta años a formar hispanistas y profesores de español. Y ha sido , además, director de la Casa de Velázquez y fundador de la Casa de los Países Ibéricos, otra más reciente institución hispanista.

            Una de las características de ese hispanismo francés es tratar la historia o la cultura española desde una perspectiva amplia en relación con Europa y con el resto del mundo. Ese tratamiento de la Historia de España (que tan bien supieron hacer  dos grandes hispanistas franceses que Joseph Pérez considera como sus maestros, Pierre Vilar y Marcel Bataillon) ha sido una de las constantes de la historiografía de nuestro hispanista. Sus temas de investigación, dentro del campo de su  especialización que es el modernismo los ha ido seleccionando coherentemente con algunos de los aspectos fundamentales para explicar la evolución histórica de España en relación con Europa: el movimiento comunero, el significado del imperialismo de Carlos I y de Felipe II, la Inquisición, la crisis del siglo XVII. Y otros temas recurrentes del hispanismo francés como el problema del independentismo de las colonias españolas.

            Esa perspectiva amplia y comparatista puede apreciarse además en su historiografía en otros aspectos  como ocurre con sus análisis biográficos de los grandes personajes históricos como Isabel I, Carlos V o Felipe II, biografías que rebasan siempre la mirada historiográfica singular y son verdaderos cuadros históricos de sus correspondientes épocas, o la amplitud de su mirada también puede apreciarse, como ya hemos dicho, en su excelente capacidad para la práctica de la síntesis histórica como demuestras sus manuales de Historia de España, que se han convertido en verdaderos best seller en España y Francia.

            Su visión de la Historia de España se inscribe dentro de ese conjunto interpretativo de nuestra historia que ha surgido con la etapa democrática y nuestra incorporación a Europa, interpretación que defiende la normalidad histórica de España y no su excepcionalidad. La Historia de España no es diferente a la historia de las otras naciones europeas, aunque tenga, claro está, sus propios rasgos específicos.

            Aun corriendo el riesgo de la distorsión y deformación por su falta de matices y por su esquematismo, un resumen de las interpretaciones que Joseph Pérez ha dado de algunas cuestiones fundamentales de nuestra historia, podría ser el siguiente:

1º. Desde finales de la Edad Media con el triunfo de la Reconquista, España se incorpora definitivamente a al evolución europea, sin que, al contrario de las tesis esencialistas de Américo Castro, esos siglos hayan determinado una especial idiosincrasia del pueblo español.

2º. El fracaso del movimiento político de los comuneros de Castilla, movimiento que aspiraba a la limitación del poder real, dejó paso, con la dinastía de los Habsburgo, al imperialismo de Carlos V y Felipe II. La justificación de esa fórmula imperial se basó en la defensa de la  Religión católica, pero la mayoría del pueblo español no era más creyente que los de las otras naciones ni apoyó masivamente la política imperial de los Austrias. La peculiaridad  de la Inquisición y de su represión no está en una especial intransigencia y crueldad que la diferencia de otros Tribunales inquisitoriales y  represiones religiosas europea, sino en constituir un verdadero aparato estatal con gran poder  burocrático, policial y judicial. Con una organización centralizada que permitia el control de todo el Estado

3º. La crisis del XVII  supuso el final del Imperio europeo español y con  ello surge una trayectoria divergente de la Historia de España con la de  Europa que constituye una de sus peculiaridades .La crisis económica del XVII la interpreta Joseph Pérez de una manera muy matizada. La recuperación económica se produce ya en los últimos decenios de la centuria y el Reformismo borbónico no hace sino continuar esa tendencia

4º. Las limitaciones de nuestra Ilustración y del Reformismo borbónico sons para nuestro historiador otra de nuestras peculiaridades históricas. Aunque no se  puede considerar a a las reformas borbónica responsables del independentismo de nuestras colonias americanas.Los factores fundamentales fueron las circunstancias de la Guerra de la Independencia y la revolución política de Cádiz….

     Desde luego, con este, aunque resumido, gran bagaje historiográfico a sus espaldas nos parece que Joseph Pérez bien se merece el premio que ha recibido, del mismo modo que Tribuna Ciudadana nuestro reconocimiento

viernes, 9 de octubre de 2020

 

 


 

     



    OTRA PROBABLE VÍCTIMA DE LA PANDEMIA

                                          Julio Antonio Vaquero Iglesias

No, no me refiero a las verdaderas víctimas del covid-19, esos miles de familiares, amigos, conocidos, compatriotas que fallecieron a causa del virus en unos hospitales colapsados sin los instrumentos sanitarios adecuados para atenderlos o en las residencias de nuestros mayores sin medios y sin capacidad de enviar a sus internos enfermos a los hospitales adecuados para prestarles la atención sanitaria debida. Ni  a  las que se añadirán muchos miles más durante esta segunda oleada del virus que nos atenaza.

  Las víctimas a las que me refiero es en conjunto la clase política de este país que ante la crítica situación sanitaria que vivimos demuestran su incapacidad para dejar a un lado sus pedestres objetivos políticos y atender de verdad a los problemas sanitarios derivados del nuevo ataque del virus. Ya sé, ya sé, que no son todos los miembros de esa clase y que todavía pueden salvarse algunos de ellos tanto de la izquierda como de la derecha que están intentando con  escaso éxito hacerle frente a  la endiablada situación en que nos está poniendo el segundo ataque del virus.

 Pero en conjunto nuestros políticos están actuando atendiendo sobre todo a sus intereses corporativos y en segundo lugar y de modo secundario a la endiablada situación sanitaria en que se encuentra nuestro país. ¿Vale más un voto que una vida? Esa sería la pregunta que deberían responderse la mayor parte de nuestros dirigentes políticos de manera reflexiva y consciente y dado lo que los ciudadanos estamos viendo perplejos es que la mayor parte de ellos parece que ya  la han respondido a favor del interés político  más que al sanitario de procurar dejar a parte los intereses partidarios y tratar por todos los medios de llegar a acuerdos y  aparcar  los enfrentamientos y la lucha partidaria para buscar la unión y tratar de llegar a una acción común que ayude a salir de esta trágica situación con la menor pérdida de vidas humanas.

 Los ciudadanos asistimos perplejos y avergonzados a la batalla política que se está desarrollando en la comunidad de Madrid por el control de las medidas contra la pandemia. Y es necesario que, por todos medios posibles, hacerle llegar a la derecha que tiene el poder político en esa comunidad que no sólo una vida humana vale más que tratar de mantener viva cualquier actividad económica, sino también que no es posible la vida económica sin el respeto y el cuidado por la vida humana. Al contrario de lo que refleja el pensamiento “tan elaborado” que ha expuesto en algunas de sus declaraciones la presidenta de aquella comunidad que se está constituyendo con su actuación en un modelo en negativo de lo que debe de ser un político. Y a la izquierda hay que recordarle que no es el momento de aprovechar la situación de crisis para tratar de llevar a cabo algunos de sus  ideales políticos poniéndolos por delante de la atención prioritaria que hay que dedicarle en este momento a la lucha sin cuartel contra la pandemia.

  De seguir con este espectáculo denigrante que está dando la mayor parte de nuestra clase política otra de las víctimas de la pandemia,  por si no fueran pocas y graves las negativas secuelas  que está causando, va a ser desgraciadamente  la propia clase política y con ella la vida política futura, dado el bochornoso espectáculo que  está protagonizado en esta dramática situación por la que estamos pasando. Desde luego, va ser difícil que recobren en los tiempos duros de pospandemia que nos esperan un mínimo de credibilidad ante la ciudadanía y con ello dejen el campo abonado para otras opciones políticas no democráticas. 

(Este artículo se ha publicado en las páginas de opinión de La Nueva España, de Oviedo)       

viernes, 18 de septiembre de 2020


 

                EN DEFENSA DE UNA HISTORIA MARXISTA RENOVADA

                                JULIO ANTONIO VAQUERO IGLESIAS

  En defensa se la razón. Contribución a la crítica del posmodernismo” del profesor e historiador asturiano Francisco Erice no  sólo es un libro importante por el elevado nivel de su contenido y factura, sino también, y sobre todo, porque incide en un debate intelectual de gran interés y actualidad como es la crisis del posmodernismo y la necesidad de las ciencias sociales y concretamente  de la Historia  de buscar nuevos caminos e impulsos renovados que nos saquen del pozo sin fondo a que nos han conducido las corrientes posmodernas  al negar la posibilidad del conocimiento objetivo del mundo  social y cultural.

 Como se constata otra vez con esta nueva obra (Erice ya lo había hecho   en algunos de sus libros  anteriores: baste recordar su clarificador  libro acerca de un tema tan espinoso como la historia Y la memoria histórica) nos demuestra una vez más que más allá de su  faceta de excelente  historiador profesional es también  ( lo que no es tan habitual en el gremio)  un destacado investigador y un fino analista  de la teoría y la  historia de la historiografía, sobre todo, de la Historia marxista.

  En esa coyuntura de crisis de la Historia y otras ciencias sociales  a la que  ha conducido el posmodernismo, nuestro historiador considera que no sólo es posible, sino también deseable  renovar y actualizar la historiografía marxista limándola de las limitaciones de los textos originales y las desviaciones posteriores, apoyándose para ello en las observaciones y desarrollos que los teóricos marxistas posteriores han realizado de sus contenidos nucleares.

    A partir de ese planeamiento, y desde una perspectiva crítica, materialista y racionalista, el contenido de su libro desarrolla en sus  dos primeras partes un profundo y pormenorizado análisis de las causas de la crisis de la Historia marxista y en conjunto de la Historia social a partir de las últimas décadas del pasado siglo con el despliegue de las corrientes posmodernas. Y después un  significativo y excelente recorrido crítico de las diferentes tendencias historiográficas surgidas de los planteamientos teóricos posmodernos y la  situación de indigencia teórica y crisis del conocimiento histórico a las que han conducido aquellas. Sólo por el análisis de  este último aspecto – el análisis de las corrientes historiográficas posmodernas- este libro ya sería de obligada su lectura para estudiosos y amantes de la Historia, dada su brillantez, claridad y profundidad.

  A partir de esa constatación, nuestro historiador, desde los supuestos de que  la actualización de la Historia marxista no sólo es posible, sino también deseable, desarrolla en su libro las premisas y condiciones en que debe hacerse tal reconstrucción. Esta segunda  parte  de la obra constituye el verdadero núcleo de su libro.

 No se trata tanto de desarrollar un recetario de fórmulas para llevar a cabo esa reconstrucción, sino de sistematizar planteamientos que proceden del debate intelectual sobre las ciencias sociales y el marxismo en concreto  llevado a cabo en las últimas décadas tras la consideración crítica negativa a que los sometió el posmodernismo.

Las propuestas para ese debate se refieren a cuestiones esenciales para la historiografía como así lo fueron  para  la historiografía marxista posterior que el autor analiza con gran conocimiento argumentando con solidez y un profundo conocimiento sus  posiciones. Esa nueva historia marxista debería, según él,  aprovechar las ventajas teóricas  del marxismo al desarrolla una teoría social sistemática  y dotada de  un fuerte sentido de historicidad; defender la inteligibilidad de la historia; recuperar su visión totalizadora; rescatar una concepción sólida de la causalidad que no debe caer en el determinismo como ocurrió con el marxismo fosilizado de la vulgata marxista. Pero también debe de resaltar la acción humana frente a la determinación de las estructuras; desarrollar una teoría de inspiración marxista  de la política y sus formas (rechazando, por cierto, las teorías del populismo de izquierdas que desvincula  política y sociedad); e incorporar la cultura al centro mismo del análisis histórico, sin caer en concepciones idealistas de la misma. Y tratar de que la Historia desarrolle una función social crítica que sea de utilidad social cada vez más necesaria en estos últimos tiempos de profunda crisis sistémica en que vivimos. 

  En definitiva, nuestro historiador, defiende para estos tiempos un marxismo historiográfico que más que ser fiel al original o a algunas tradiciones posteriores, debería ser un marxismo abierto que no sólo sea   compatible con las necesidades y las nuevas cuestiones teóricas surgidas al conocimiento histórico y sea así  útil para fundamentarlo como un saber sólido. Pero  que sea eso sí un marxismo abierto  basado en el compromiso crítico con las cuestiones claves del presente.

       (Publicada en las páginas de opinión de La Nueva España, de Oviedo(Asturias)