lunes, 29 de abril de 2019


                         DAVID CONTRA GOLIAT
                                Julio Antonio Vaquero Iglesias







  David Jiménez  ex director de El Mundo, ha escrito un libro, El Director, que ha causado un gran revuelo entre políticos, empresarios y periodistas y en menor medida sobre la opinión pública española a la que todo parece indicar que se le está queriendo escamotear su contenido, de gran importancia para entender los déficits y deformaciones de nuestra democracia.
No es que en sus páginas se digan cosas que no supiéramos ya  o que,  al menos, las intuyésemos, pero, sin duda, el análisis que realiza del año en que ejerció como director del citado diario nos cuenta  con pelos y señales  las presiones que recibió de los poderes políticos, empresariales y de los dirigentes de su propio periódico y que terminaron  con su destitución. Denuncias y confesiones  que no son tan habituales por  esos pagos, donde lo que domina en muchos casos, pero no siempre, es la ley del silencio, y han provocado una reacción en cadena de los aludidos que puede sin duda terminar en los tribunales y, todo parece indicarlo, ciertas maniobras de descalificación de su autor y hasta de  ocultamiento del contenido de su libro.
 Jiménez llegó a la dirección de El Mundo  desde el ejercicio brillante de una corresponsalía de su periódico para el Extremo Oriente y su proyecto para resolver la grave crisis que atravesaba su empresa periodística, como ocurría en el caso  de casi  todos las  del ramo como consecuencia, por una parte, de la Gran Recesión, y, por otra, de la crisis de la prensa de papel por la competencia del despegue imparable de la digital.
Su frustrado proyecto consistió en tratar de defender la independencia de su periódico frente a los poderes políticos y empresariales ( Jiménez insinúa más que cuenta como el propio Pedro J. Ramírez fue destituido como director de El Mundo  por las presiones de Rajoy ante su actitud de insistir  en la publicación del escándalo político causado por las revelaciones de Bárcenas). Y, por otra parte,  aumentar la importancia de la versión digital del periódico, medida que  fue bloqueada  por parte de lo más granado de su redacción, aquellos que el autor nombra con el pseudónimo de Los Nobles, capitaneados por El Cardenal (se refiere al editor representante de la empresa cuyo pseudónimo hace alusión, claro está, al cardenal Mazarino, el maestro de la intriga de la Corte de Luis XIII).
 Pero lo que más llama la atención de las denuncias de  El Director  son, sin duda, sus referencias a Los Acuerdos  (así con mayúscula), esto es, un pacto tácito entre los poderes políticos y empresariales con los grandes periódicos nacionales  para controlar las noticias negativas para sus intereses políticos y económicos. Todo ello a cambio del apoyo económico de los segundos a través de la inyección de dinero  que supone la contratación de los anuncios en sus páginas y de la concesión por parte de los primeros de una variada serie de favores y beneficios a algunos de esos medios y periodistas.
 Que hay mucho de ajuste de cuentas en las páginas de  El Director parece indudable, sobre todo, en relación con algunos de los miembros de aquella redacción de El Mundo y, más con el mencionado Cardenal. Pero también se desarrollan en  ellas  lúcidas y graves realidades que sacan a la luz algunos de los pecados capitales de nuestra demediada democracia. Democracia que necesita cada vez más para poder sobrevivir en estos tiempos tan turbulentos unos medios  de comunicación independientes y críticos con el poder sea éste de la clase que sea.   
  Todo parece indicar que  en este caso David no cortará la cabeza de Goliat, porque el gigante se está protegiendo con las impenetrables corazas que le proporciona su poder. Pero sin duda, David ha dado un pequeño paso más en la demostración de la imperiosa necesidad que tenemos de hacerlo.

( publicado en las páginas de opinión de La Nueva España, de Oviedo)

viernes, 19 de abril de 2019


      UN ESCRITOR CUBANO QUE ESCRIBE Y VIVE EN CUBA                         
                        

JULIO ANTONIO VAQUERO IGLESIAS




         Leonardo Padura publica en  su último libro un conjunto de ensayos escritos en los últimos catorce años con el título tomado  del verso de Virgilio Piñera(“la maldita circunstancia del agua por todas las partes”) Rodeados de agua por todas las partes, en los que trata esencialmente de su condición de “escritor cubano que vive en Cuba” y de lo que esto supone para comprender su manera de entender la literatura y concretamente el género novelístico en el que se mueven sus once libros publicados hasta ahora.
 Ese conjunto de ensayos los divide en tres partes precedidas cada una de una breve introducción y en las que trata respectivamente de la importancia radical  que supone su condición de “escritor que escribe y vive en Cuba” para poder comprender y valorar su obra novelística; su concepción de la novela y el análisis de su propias obras y su temática, incluido  el “maquing of” ( cómo se hizo) de cada una de ellas. Y la tercera parte agrupa los ensayos que dedica a su especial manera de entender algunas de las grandes obras de los más importantes novelistas cubanos.   
 Padura sigue viviendo en un barrio extramuros de La Habana, Mantilla, en la casa que construyo y en la que vivió  su abuelo, su padre y él continúa  habitando  ahora. Y padece, a pesar de su éxito literario expresado en los numerosos premios que ha obtenido dentro y fuera de la isla, las mismas carencias y dificultades que sufren todos los  cubanos. Dificultades de supervivencia diaria que él mismo como el resto de sus compatriotas cubanos define con  la expresión  cubana de “inventar y resolver” los problemas de la cotidianidad  que en muchos casos se hace al borde de la legalidad.
En los ensayos de la primera parte del libro resalta  la radical esencialidad que para todos los escritores cubanos ha tenido escribir desde una isla, aunque  fuera desde el exilio como fue el caso de muchos de ellos, al que les condujo su nacionalismo en oposición a la potencia colonizadora correspondiente, bien el Imperio español bien la potencia yanqui que con la Enmienda Platt que hizo de Cuba una potencia intervenida ya que el nuevo estado surgido tras la guerra contra los españoles y los norteamericanos, tenía que recibir  la aprobación de sus leyes del Congreso norteamericano. O desde fuera de Cuba desde 1959 por su oposición al castrismo y el aislamiento que introdujo  la revolución cubana y forzó el cerco norteamericano.  Ese aislamiento secular surgido de su insularidad: el agua por todas la partes del mencionado verso de Virgilio Piñera constituye para Padura paradójicamente el factor decisivo que ha marcado la tendencia hacia la universalidad a los grandes autores de la a literatura cubana. Tendencia que Padura constata en la tercera parte de sus ensayos  con el análisis de  algunos de los grandes  novelistas y poetas cubanos.
   Esa inclinación hacia la universalidad conjugada con un profundo sentido de la pertenencia que simboliza en su barrio Mantilla y en el Malecón está también presente en la novelística de Padura, como demuestran los ensayos que contiene la segunda parte del libro al referirse al contenido y finalidad de sus novelas: como el asunto de la perversión de la utopía igualitaria del siglo XX en su novela El hombre que amaba a los perros sobre Ramón Mercader, el asesino de Trotsky. O el derecho del hombre a ejercer su libre albedrío en Herejes  o la búsqueda de las fuentes originales de su identidad  cubana   en La novela de su vida acerca de la vida de José María Heredia, el gran poeta cubano del siglo XIX….
 Pero “un escritor cubano que escribe y vive en Cuba” y, sobre todo, un escritor valiente y con una concepción de la literatura y la novela  desde una perspectiva ética y crítica, esto es, considerando  que ambas van allá del goce cultural y el entretenimiento del lector, no podía dejar de referirse en sus novelas a las consecuencias y límites de la implantación del castrismo en Cuba en  sus obras de la serie del policía y después vendedor de libros Mario Conde.
 Conde se convierte así en un auténtico testigo crítico del desarrollo y la implantación de la revolución cubana. Es algo así como su “alter ego” o un testigo privilegiado de su generación con una mirada crítica y lúcida del desarrollo de la revolución cubana y sus efectos sobre la población. Mirada en la que  expone la gran ilusión que despertó en aquella generación que nació con ella y la desilusión que, según el novelista, les terminó causando  por  sus efectos negativos y magros resultados, sobre todo, a partir de los años  noventa con la caída de la Unión Soviética y la gran crisis que tal caída supuso para la Cuba castrista.
  Quizás de este conjunto de ensayos uno de los más interesantes  sea aquel en que Padura nos relata las etapas de la  evolución de la política cultural del castrismo, analizando sus fases y las diferentes actitudes que el régimen socialista cubano mantuvo hacia la cultura: desde la cerrazón y la persecución hasta la postura más abierta y flexible  que mantuvo hacia ella en otras momentos.    
 En fin, un libro de ensayos que nos permite a los que somos lectores impenitentes de la obra de Padura constatar lo que ya sabíamos por sus libros  o comprobar algunas de nuestras intuiciones nacidas de  su lectura. Pero, sobre todo, este libro puede ser una verdadera guía introductoria para aquellos otros lectores que se inicien en la lectura de la novelística de este “escritor cubano que escribe y  vive en Cuba”.  

    ( Publicado en el suplemento cultural de La Nueva España, de Oviedo)


lunes, 1 de abril de 2019


 LOPEZ OBRADOR Y LA CONQUISTA Y COLONIZACION DE MÉXICO
                          Julio Antonio Vaquero Iglesias





Fotografía de Tina Modotti sobre la pobreza de los mexicanos de origen indígena





 El presidente mexicano  López Obrador ha enviado sendas cartas al rey Felipe VI y al papa Francisco pidiéndoles que pidan perdón por la actuación de la Monarquía española y la Iglesia católica en la conquista y colonización de México en el contexto de las conmemoraciones del desembarco de Cortés en tierra azteca y el inicio de su conquista de aquel imperio en 1521 y  de la independencia del territorio mexicano del declinante imperio español. Tal petición ha causado un auténtico clamor de protesta en los medios políticos españoles e incluso  ha sido comentado con reservas en algunos medios de comunicación mexicanos. Salvo en el caso de Unidas Podemos y el PNV que han considerado como adecuada tal petición, el resto de los partidos han clamado contra tal petición, Y el propio Gobierno español ha contestado negativamente a tal  petición mientras que en  el caso del Vaticano ha apelado al hecho de  que tal perdón ya había sido pedido por el papa Francisco en 2015, sumándose a otras  peticiones realizadas por parte de pontífices anteriores.
  Desde el punto de numerosos intelectuales e historiadores españoles tal petición del presidente mexicano también ha sido profusamente criticada. Aunque esas críticas no se hayan hecho desde luego desde el mismo punto de vista. Las hay que, con cierta razón, han criticado como “presentistas” y fuera de contexto sus peticiones. Mientras que otros, desde el contexto de la “leyenda rosa” de la conquista y colonización españolas, con mayor o menor intemperancia ( como es el caso de  Pérez Reverte para el que el insulto parece ser  su mejor aportación a la Academia de la Lengua a la que pertenece ) y con más o menos  fundamentados argumentos, han rechazado por impropias  las demandas del presidente mexicano.
  Pero es curioso que pocos de esos críticos  han  hecho referencia a un dato que se incluye en la mencionada demanda presidencial.  Que el propio Gobierno mexicano quiere incluir en esas conmemoraciones también su propia petición de perdón a los mayas y  a los indios yaquis, a los chinos que la república mexicana masacró a partir de su independencia de España.
 Ese dato me parece revelador del significado de la petición de López Obrador. La historia siempre ha tenido una función social de especial importancia para todo orden político nuevo que alcanza el poder, bien para legitimarlo reescribiendo la historia sin tener en cuenta para nada los contenidos del conocimiento histórico, que es lo que suele ocurrir más frecuentemente, bien, al contrario, para desde el conocimiento fundamentado de esa historia buscar, al margen de paraísos imaginarios nunca existentes en  nuestro pasado, el entronque de esa historia no manipulada sino real  con el proyecto  hacia el futuro de sus intenciones políticas.
  La impresión que extrae uno de esa propuesta de López Obrador – puedo estar equivocado, sin duda- es que de alguna manera lo que quiere expresar con ella (reconociendo, incluso, como decíamos, el  propio estigma de los suyos en cuanto al maltrato de la población existente ) en relación con los mensajes conmemorativos  que van a realizarse próximamente, y quizás ilustrado por sus historiadores de cabecera, entre los que, por cierto, está el gijonés Paco Taibo II, es que  los descendientes de aquellos indígenas que fueron los grandes perdedores de la conquista y colonización, sin duda, digan lo que digan los justificadores de “la leyenda rosa” sobre las consecuencias de una y otra y reconociendo, incluso, también los aspectos positivos que aquella colonización aportó, sin duda, (basta leer a Rafael Altamira y su obras sobre la legislación indiana), van a ser un elemento decisivo  de sus políticas de integración y reformas de los ciudadanos de origen indígena en su proyecto político.
 Y, sin duda, esa intención es digna de alabar por todo aquel que sienta correr una gota, al menos, de deseo de justicia por sus venas. 

 ( Publicado en La Nueva España, de Oviedo , en sus páginas de opinión)
      


                     






        SENEGALESES EN ASTURIAS
                            Julio Antonio Vaquero Iglesias
 Conchi Urdampilleta, profesora del Instituto Alfonso II de Oviedo y doctora en Filosofía por nuestra Universidad es la autora de  este libro, La inmigración senegalesa en Asturias, que no es sino el  texto  de su tesis doctoral, pero aligerado aquí de su aparato crítico para que sea accesible a cualquier lector interesado por el tema. Y es que, además de su finalidad científica, es claro que la autora ha pretendido que su libro cumpla la función  social de  dar a conocer a los asturianos el enclave de los inmigrantes senegaleses que conviven entre nosotros desde los años ochenta del pasado siglo y que siguen siendo desgraciadamente unos verdaderos desconocidos para la mayoría de los asturianos. El libro lleva un excelente prólogo de profesor de Filosofía de nuestra Universidad y director de la tesis doctoral matriz del texto, Alberto Hidalgo.
Y es cierto que este libro cumple perfectamente todas las condiciones para lograr esa finalidad social a la que nos referíamos, sin que por ello desmerezca en nada su calidad científica. Desde  la perspectiva científica estamos ante un libro que combina armoniosamente la visión, antropológica, sociológica y religiosa del Estado senegalés como paso previo para analizar esas realidades de la comunidad de inmigrantes senegaleses en Asturias Y todos esos análisis están realizados desde la doble perspectiva emic  y etic ( desde el punto de vista de los actores y desde el punto de vista externo respectivamente ) a la vez, y en el marco teórico del materialismo filosófico.
   La profesora Urdampilleta ha logrado algo que no es usual  en esta clase de libros de origen académico. No  sólo presentar con lenguaje claro y sencillo y una estructura muy bien pensada el contenido científico de su libro, sino que además ha conseguido que  sea posible realizar una lectura del mismo por lectores que tengan como  interés prioritario conocer cómo y quiénes son los inmigrantes senegaleses de nuestra comunidad: cómo han llegado a nuestra región, cuál es su vida cotidiana y su actividad profesional y cuáles son sus problemas de integración en la sociedad asturiana. Pero también los prejuicios desde  los que los infravaloramos como la creencia extendida de su manipulación por las mafias en su actividad principal que es la venta ambulante o las prácticas y actitudes  racistas, xenófobas e islamofóbicas que hacia ellos tienen algunos de nuestros conciudadanos. 
        Para cumplir esa finalidad de darnos a conocer y comprender a los inmigrantes senegaleses del enclave asturiano la autora ha incluido acertadamente en su libro su  voz directa  reproduciendo las entrevistas que ha realizado en su investigación de campo cuyos contenidos son realmente reveladores de los diversos temas que se tratan en sus páginas.
      La inmigración senegalesa en Asturias, como la asentada en el resto de las comunidades autónomas y en los países europeos no es una inmigración originada por guerras, hambrunas o desastres naturales, sino una emigración de origen económico. Los inmigrantes senegaleses vienen a Asturias y España buscando alcanzar un nivel económico digno que les permita obtener algún dinero para reinvertirlo allá en su lugar  de origen y en beneficio de sus familias.
 En conjunto, en Asturias es la segunda corriente inmigratoria más numerosa de las de origen africano, después de la marroquí. Y desde los años ochenta en que comenzó en Asturias ha pasado por siete fases que nuestra autora describe y explica con rigor y claridad. Caracteriza las diferentes formas del viaje de los migrantes senegaleses originadas por los cambios legislativos que se han ido sucediendo respecto al fenómeno inmigratorio en España, así como los problemas de integración que han tenido que sufrir en cada una de esas fases. Además de los    cambios  en su composición  con la llegada de las mujeres y los niños como efecto de las políticas de reagrupación familiar.  Y también la presencia de los niños senegaleses  ya nacidos en Asturias.
  ¿Cuál es la identidad cultural  de los miembros de esa comunidad senegalesa en Asturias? Los ritos de paso y las ceremonias religiosas  que practican dentro del ritual de la religión musulmana que profesan son el marco de la profunda solidaridad y sociabilidad  que practican estos inmigrantes. Y su análisis es la demostración de una de las principales tesis que defiende este libro: la identidad cultural de los inmigrantes senegaleses en Asturias tiene como fundamento básico sus creencias y prácticas religiosas.      
   Si, como se dice habitualmente, es el conocimiento del otro  uno de los factores decisivos  para  erradicar los prejuicios raciales y xenófobos hacia los inmigrantes y promover así su positiva recepción e integración en el país de acogida, la lectura de este libro es, sin duda, una excelente aportación para conseguirlo en el caso de los senegaleses del enclave asturiano y, por extensión, de  los del resto de España.
(Publicado en el suplemento cultural de La Nueva España, de Oviedo)     

lunes, 25 de febrero de 2019











LA ACTUALIDAD POLÍTICA DE ANTONIO MACHADO
                          JULIO ANTONIO VAQUERO IGLESIAS
La conmemoración del ochenta aniversario de la muerte de Antonio Machado en Colliure, en el exilio republicano es, sin duda, un momento idóneo para resaltar y comprobar la rabiosa vigencia y actualidad  que siguen teniendo sus versos y sus escritos para enjuiciar y ver con claridad la actual y  difícil situación  política por la atraviesa nuestro país.
Es cierto que sus versos, sus ideas  y  actitud política han determinado que hayan sido las ideologías y partidos más diferentes y contradictorios los que hayan tratado de atribuírselo como patrimonio suyo: desde el sector del falangismo intelectual  de primera hora,  hasta el de  la izquierda más avanzada, pasando por el republicanismo liberal ligado a las ideas de la Institución Libre de Enseñanza, en cuyas aulas se formó Machado.
 Pero  leída desde nuestra perspectiva actual  la obra de don Antonio es, sin duda, la de  un escritor de izquierdas, claramente antifascista, aunque tampoco se callase sus críticas sobre los defectos de esa ideología. Seria,  sin duda, hoy  un debelador intransigente  de esa ultraderecha casposa cuyas banderas ondean al viento mientras galopan a caballo como si de “señoritos” de antes se tratara, él que escribió que los “señoritos” constituían en España una “clase social” depredadora del pueblo. Sí, sin duda, sus reflexiones en verso y en prosa siguen diciéndonos cosas  de plena actualidad y aplicables como denunciadoras todavía hoy en esta situación tan grave por la que atraviesa nuestro mundo y concretamente nuestro país.
 En  Juan de Mairena. ( sentencias, donaires, apuntes y recuerdos de un profesor apócrifo)  a través de sus heterónimos encontramos verdaderas perlas que nos vienen como anillo al dedo( nunca mejor dicho) para entender y analizar críticamente la vida política y a los políticos  de hoy en nuestro país. Machado siempre entendió la política como una actividad ética, de imprescindible valor para la vida social, la cual ni en su tiempo ni mucho menos ahora en el nuestro fue la actitud dominante de gran parte de sus actores. ”La política, señores- decía Juan de Mairena a sus discípulos- es una actividad importantísima... Yo no os aconsejaré nunca el apoliticismo, sino, en último término, el desdeño de la política mala que hacen trepadores y cucañistas, sin otro propósito que el de obtener ganancias y colocar parientes. Vosotros debéis hacer política. Sólo me atrevo a aconsejaros que lo hagáis a cara descubierta. En el peor caso con máscara política, sin disfraz de otra cosa: por ejemplo de literatura, de filosofía, de religión. Porque de otro modo contribuiréis a degradar actividades tan excelentes por lo menos como la política y a enturbiar la política de tal suerte que ya no podamos nunca entendernos
 Entonces, como hoy, los “trepadores y cucañistas” cuyo verdadero objetivo de su actividad política no es sino” obtener ganancias y colocar parientes” abundan por doquier y  Machado los denunció entonces como los denunciaría hoy. Como le escribió a Ortega y Gasset: “…Barrer de la arena política a una pandilla de políticos ineptos e inmorales sería siempre una obra santa que debe aconsejarse al pueblo”.
  Del mismo modo, que ante la actitud  encrespada, intransigente y rupturista que ha adoptado la derecha española en estos momentos frente a la izquierda, negándose a cualquier pacto o acuerdo  de estado con ésta, la crítica  de don Antonio sería sin duda demoledora como lo prueba la posición integradora que mantuvo, incluso, en plena guerra civil en aquellos momentos tan trágicos que le tocó vivir y en los que mantuvo plena coherencia con su pensamiento y su conducta anterior.
  Actitud esta que resuena como advertencia de algo no deseado no sólo en aquellos versos de Campos de Castilla tan repetidos  “Españolito que vienes/ al mundo te guarde Dios/ una de las dos Españas/ ha de helarte el corazón”. Y que se expresa ya de manera  explícita en febrero de 1937 en el periódico El Sol: «Hemos de evitar o corregir lo que sería el más grave pecado, el de incrementar el odio a nuestros adversarios. Sería un yerro moral. Madrid lucha hoy por defender a toda España, sin excluir a la España de sus adversarios”
Podríamos poner más ejemplos, pero creo que éstos recogidos más arriba son suficientes clarificadores  para  demostrar por qué la actitud y el pensamiento político de  don Antonio Machado siguen hoy plenamente vigentes ochenta años después de su muerte.

viernes, 28 de diciembre de 2018


UNA HISTORIA COMPARADA DE LOS INDEPENDENTISMOS  CATALÁN Y ESCOCÉS                                
                                      Julio Antonio Vaquero iglesias
  Los acontecimientos ocurridos en Cataluña estos dos  últimos años han abierto un grave proceso al tratar los nacionalistas catalanes  de conseguir su independencia de España. De aquellos tres problemas a los que trató de dar solución sin éxito la II República: el militar, el religioso y el territorial, y la etapa democrática logró hacerlo con los dos primeros y puso las vías, con el Estado de las Autonomías, para conseguirlo con el tercero, el territorial, éste ha sido un fracaso como demuestran los últimos acontecimientos.  Porque  ha resurgido  ahora de nuevo poniendo en peligro nuestra integridad territorial constituyéndose, como ha podido comprobarse con las recientes elecciones andaluzas, en un grave  factor de inestabilidad para nuestro país.
  No es extraño, pues, dada la enjundia del tema y lo que nos jugamos con su desenlace que el independentismo catalán   haya  generado la publicación de   un sinnúmero de libros sobre estos graves hechos desde las distintas perspectivas desde las que se puede analizar: política, económica, histórica, jurídica, testimonial…. Y ahora con este libro, Catalanes y escoceses. Unión y Discordia (Madrid, Taurus, 2018).publicado en el último trimestre de este año,  desde una orientación histórica peculiar, la historia comparada.
Estamos, sin duda, ante un libro destacable no sólo por su brillante contenido, sino también por la valía como historiador de su autor. John H. Elliott, hispanista, Premio Príncipe de Asturias de Humanidades y profundo conocedor y pionero en el estudio  del inicio de la historia de catalanismo con aquella obra magistral que publicó en los años 60 y con la que comenzó su destacada obra de hispanista:   La rebelión de los catalanes ( 1963).
 Tras un minucioso y excelente análisis histórico de los dos movimientos independentistas  escocés y catalán, que le acredita como un consumado maestro en el marco  de la que es una de las notas distintivas de la historiografía británica, la historia comparada, Elliott nos muestra cómo ambos procesos, que siguieron caminos diferentes en contextos completamente distintos, resurgieron con gran virulencia e intensidad en las décadas de 1970 y 1980. Décadas en las que en ambos casos  surgió  un fuerte sentimiento de identidad de una parte importante de sus poblaciones, originando en uno y otro caso, movimientos separatistas más duraderos y persistentes que los que les habían precedido hasta tal punto que la posibilidad de su éxito, según nuestro hispanista, ha alcanzado ahora, como nunca había ocurrido en el proceso histórico anterior, visos de hacerse realidad.
 Tanto en uno como en otro caso, en Cataluña, primero, y en Escocia, después el nacionalismo radical se intensificó con la crisis del sistema bipartidista y la incapacidad de los gobernantes para solucionar los problemas de la globalización y la desigualdad social causada por la Gran Recesión. La independencia  les permitiría “de nuevo” ser los dueños de su casa, según su fantaseado  relato de “comunidades imaginadas”  y oprimidas.
     Sin duda, será interesante saber cuál es la recepción de este valioso libro en el mundo independentista catalán y escocés.   
       
 John  H Ellliott,Catalanes y Escoceses. Unión y Dicsordia. Taurus, 2018











John  H. Ellliott, Escoceses y catalanes. Unión y Discordia.  Taurus, 3018


viernes, 21 de diciembre de 2018









LA IDEOLOGIA DE VOX
                          Julio Antonio Vaquero Iglesias
Tras la eclosión de análisis de articulistas y  polítólogos ( como pomposamente se les denomina ahora a los comentaristas políticos) de  la ideología de Vox originados por su éxito electoral en las elecciones andaluzas seguimos sin saber, a mi entender, muy bien cuál es el contenido nuclear ideológico de sus propuestas y cuál es la razón que tras cinco años de existencia haya alcanzado ahora precisamente ese cierto ascenso electoral. Uno tiene la impresión tras la lectura de esos análisis que la mayoría de ellos adolece de una falta de referencia al núcleo esencial de donde nacen las propuestas programáticas del partido de la ultraderecha, núcleo que radica, sin duda, en  sus contenidos de política económica.
 Todos- o casi todos., por precisar- han puesto el énfasis en los aspectos que se refieren a sus propuestas en el terreno de lo simbólico: su xenofobia con los migrantes de origen musulmán o africano y asiático, su rechazo a las políticas de género (lo que ellos denominan como también los hacen con su secular tono misógino algunos de los sectores reaccionarios de nuestra jerarquía eclesiástica “la ideología de género”) o las peticiones o demandas del colectivo LGTBI. Además de su oposición a todo aquello que se refiere a la memoria histórica y, sobre todo, lo que algunos de nuestros politólogos han considerado como el factor decisivo para su expansión, su enemiga  al movimiento independentista catalán. Lo que ha sido, esto último, para algunos el verdadero desencadenante en este momento de su éxito en las elecciones andaluzas.
  Si nos fijamos bien son todos ellos factores que se refieren al rechazo de  las  demandas de la izquierda  en el campo de lo simbólico (que nadie piense que el que esto escribe  nos la crea necesarias y oportunas) esto es, rechazo a  la igualdad  de género, de sexo, o manifestaciones de xenofobia hacia minorías étnicas procedentes de las migraciones o su oposición sin tregua  de las actitudes independentistas en nombre de un centralismo caduco que es incompatible con cualquier modelo de descentralización. Esto es: la modernidad del Vox, que no es sino una escisión del PP, está en su reaccionarismo frente a las demandas que son hoy la base del catálogo de peticiones  de la izquierda posmoderna que, desgraciadamente, ha olvidado o ha puesto al mismo nivel la luchas simbólicas con la explotación económica y las luchas de clases consiguiente, sin tener en cuenta que la explotación económica que ha traído la desigualdad y pobreza de amplias capas de la población española es la raíz y el fundamento de todas esas otras discriminaciones.
 Creo que en los análisis de nuestros politólogos han fallado al no poner en jerarquía los factores que han originado la aparición y el despegue de Vox. Jerarquía cuya primacía no sería otra que la del factor económico, esto es,  la situación de explotación económica de grandes capas de la población con sus secuelas de desigualdad y pobreza que originó la salida selectiva y discriminatoria  que el PP propuso y dio a la Gran Recesión. Basta analizar con detenimiento las propuestas económicas del programa de Vox para darse cuenta de ello y de la naturaleza ideológica de aquéllas que es la de ser claramente reaccionarias e ir en contra de  los propios  intereses del sector de clases medias y populares que podían caer en la tentación de votarles. Un programa económico cuya medida principal es la rebaja sustancial de impuestos que proponen. Rebajas que en realidad a quien beneficiarían, sobre todo, sería a los ricos y cuyo efecto último no sería otro que tener que adelgazar aún más el Estado de bienestar en el que esas capas masacradas por la crisis necesitan  apoyarse  con mayor necesidad  hoy  para soportar mejor su depauperado estado actual  e intentar salir de la  penosa situación en que se encuentran.
( Publicado en las páginas de opinión de La Nueva España, de Oviedo)       


miércoles, 21 de noviembre de 2018






      
MANIPULACIÓN HISTÓRICA EN LA CONMMEMORACIÓN DEL FINAL DE LA 1ª GUERRA MUNDIAL
                                          Julio Antonio Vaquero iglesias
Este pasado  11 de  noviembre   se conmemoró en Paris  el  centenario del  fin de la Primera Guerra Mundial a través de un gran despliegue ceremonial en el que estaban presentes los jefes de Estado y/o  Gobierno de 60 países y el Secretario General de las Naciones Unidas, amén de otras importantes personalidades mundiales. Ceremonia en  que fue notoria, pero muy significativa  la ausencia de dos países como Reino Unido y Hungría.
 Tanto el anfitrión, el presidente  Macron, como algunos de los otros líderes  políticos, hicieron alusión en sus discursos a la similitud que, según ellos, existe entre el período convulso que abrió ese final bélico en el mundo con la crisis del liberalismo, el desarrollo del fascismo y el nazismo, la Gran Depresión y el nacimiento de un nacionalismo de cuño identitario racista y agresivo. Factores todos ellos que condujeron finalmente al desencadenamiento de la Segunda Guerra Mundial.
Macron defendió en su discurso la necesidad del multilateralismo como instrumento para salir de la actual crisis política y social y contrapuso el nacionalismo insolidario que sostienen hoy algunos países y  fuerzas políticas al “verdadero” patriotismo. Y, como también desarrollaron en sus  intervenciones algunos de los otros  líderes presentes en la ceremonia, el líder francés hizo alusión además al paralelismo que existe entre la Gran Guerra y el período  de entreguerras que le siguió y la crisis política y social del mundo actual.
Para esos líderes, aquella etapa que  se abrió al final de la Gran Guerra y finalizó  con otro conflicto mundial, por su paralelismo con el mundo de hoy, debería de ser  entendida por los políticos y los ciudadanos como contraejemplo de la crisis política y social actual, dada  su similitud, según ellos,  con las tendencias que hoy siguen algunos estados, partidos y movimientos sociales   ante la crisis en la que estamos inmersos  La conciencia de aquellos acontecimientos históricos podría servir como vacuna  contra el populismo de ultraderecha que se desarrolla hoy en nuestras sociedades,  comienza a ocupar significativos  espacios en nuestros parlamentos y defiende un nacionalismo xenófobo que busca en los migrantes el chivo expiatorio de todos los males y desconfía de la democracia liberal.  Debería de servir también, según ellos, de advertencia histórica contra la actitud contraria de esos estados, partidos y movimientos  sociales hacia  los acuerdos y decisiones de los organismos  multilaterales en el marco de los cuales  se trata hoy  de resolver las amenazas que se ciernen sobre nuestro mundo globalizado actual.
 Pero lo cierto es que,  como escribió Marx, la historia no se repite ( y si lo hace es como farsa) y la situación de la etapa de entreguerras que abrió la Gran Guerra  presenta diferencias de fondo con la actual y si es cierto que  existe  alguna coincidencia entre aquel tiempo y el actual, ésta no se da en los aspectos sustanciales. El actual populismo de extrema derecha con su racismo hacia  los migrantes  y su crítica de la democracia liberal difícilmente se puede equipar con la radical oposición  ideológica contra el liberalismo  del fascismo y el nazismo y hasta ahora esa clase de populismo se mueve en la aceptación crítica de las democracias liberales. Del mismo modo que su nacionalismo, aunque tenga un fuerte componente identitarío como lo tenían aquellos movimientos del periodo de entreguerras, no parece ser  en cambio como entonces un nacionalismo expansivo y depredador que busca extenderse dominando el mundo.
  Además el avance de la  pobreza y desigualdad que ha dejado la Gran Recesión en nuestro tiempo, lo  ha sido en el marco de unas sociedades, las desarrolladas, en las que el estado de bienestar que se impuso después de la Segunda Guerra Mundial había logrado  unos niveles de vida elevados  que paliaron en cierta medida los efectos negativos de la crisis. Niveles  que no tenían que ver con los  que padecían  grandes masas de la población tras el final de la Gran Guerra y fueron el fermento del descontento y violencia que estuvo en el origen de la Segunda  Guerra Mundial.     
  Parece claro que el intento de algunos de los principales  líderes políticos presentes en la conmemoración en París del final de la Gran Guerra de buscar en la historia de aquel tiempo convulso la explicación  de los problemas del nuestro es, además de un profundo desconocimiento de la historia,  una burda instrumentalización más de ésta. Manipulación de  la historia que trata de dejar a salvo la responsabilidad de  nuestras  élites políticas y económicas actuales en la grave situación social y política que atraviesa nuestro mundo.

martes, 6 de noviembre de 2018


 ALMUDENA GRANDES Y LA FUNDACIÓN SIERRA PAMBLEY
EDIFICIO DE LA FUNDACIÓN SIERRA PAMBLEY EN VILLABLINO






         ALMUDENA GRANDES Y LA FUNDACIÓN SIERRA           PAMBLEY
                                JULIO ANTONIO VAQUERO IGLESIAS
Almudena Grandes acaba de ganar merecidamente el Premio Nacional de Narrativa por su última novela  Los pacientes del doctor García, cuarta novela de su serie "Episodios de una guerra interminable". Ficciona en ella, con la excelente documentación con que construye sus novelas, los años negros del franquismo tras la derrota republicana en el conflicto español. Son, sin duda, personajes procedentes de la ficción, pero que perfectamente podrían haber salido de la negra realidad de aquellos años de miedo y represión. El doctor García podría sin duda haber existido en la realidad y  la trama de los nazis que el franquismo ocultó y dio cobertura  para salir de España  a través de la organización de una persona real, Clara Stauffer, nazi y falangista, se fundamenta en hechos reales  y demuestra la profunda relación que existió y tuvo el régimen franquista con el nazi protegiendo y amparando en España a muchos de los militares y dirigentes nazis que lograron escapar de la persecución de las autoridades aliadas que derribaron a Hitler.
Como siempre y sobre todo en su trilogía sobre la guerra civil  Almudena traza un cuadro  sombrío pero real del primer franquismo que hace que sus novelas sean una combinación de ficción y realidad con una base de profunda realidad histórica y que nos recuerdan continuamente  que la memoria histórica sigue siendo una asignatura que nuestra democracia no ha logrado superar todavía.
  Pero quizás para muchos de los lectores de esta novela haya pasado desapercibido el homenaje que desarrolla en sus páginas a una institución educativa que  fundada por don Paco Sierra ( Francisco Fernández Blanco y Sierra Pambley) en Villablino (Laciana) que inspirada en los  principios educativos de la Institución Libre de Enseñanza  convirtió aquel valle y las comarcas próximas en una verdadera excepción en cuanto al nivel educativo de toda la provincia y de las adyacentes a través de aquella institución filantrópica creada para dar educación a los que no tenían recursos y en la que supo unir una enseñanza práctica profesional mercantil y ganadera  con una formación humana integral  de los alumnos que se convirtió en una de las iniciativas educativas más queridas por los institucionistas y en cuya fundación, puesta a punto y desarrollo colaboraron intensamente los catedráticos y puntales de la ILE don  Francisco Giner de los Ríos, Manuel Bartolomé Cossío y Gumersindo de Azcárate. Los frutos de aquella institución que comenzó a andar en 1886 y derramó instrucción y educación sobre los habitantes de aquellas comarcas hasta  que con el triunfo del franquismo en la guerra civil terminó incautada y desmantelado su primigenio espíritu.
  Almudena debió de conocer, deduzco, aquella institución y su magna obra educativa  a través del recientemente fallecido Eduardo Arroyo, el gran pintor e intelectual español, cuyo origen familiar procede de aquella comarca y del que ella como su marido fueron grandes amigos. Y esa admiración se trasluce en uno de los personajes de ficción(Manuel Arroyo Benítez, nacido en Robles de Laciana) más interesantes de su novela  formado en aquella institución y  de origen humilde que acaba convirtiéndose en un importante elemento de los cuadros de los  destacados intelectuales que apoyaron la II República como diplomático y que en la trama de la novela  trata de introducirse en la red de la Stauffen y  documentar y denunciar a la altas autoridades internacionales la existencia de aquélla para salvaguardar y pasarlos, dándoles cobertura legal, a  América latina a algunos de los nazis huidos y protegidos por Franco en España. Denuncia aquella que desgraciadamente no interesó a las autoridades internacionales porque en aquellos años, como bien apunta Almudena, la realpolitik trató de convertir a Franco y el franquismo en un bastión frente al miedo al  avance de la Unión Soviética.   
  En fin, un justo y merecido homenaje el que tributa Almudena Grandes  en las páginas de su novela a través del mencionado personaje a aquella benéfica institución que cambió la faz del valle de Laciana y sus vecinas comarcas.
( Publicado en las páginas de opinión de LA NUEVA ESPAÑA, de Oviedo)

viernes, 2 de noviembre de 2018











LIBERALISMO Y SISTEMA EDUCATIVO EN ESPAÑA
                                                          Julio  Antonio Vaquero Iglesias

¿Cuál fue el proceso legislativo que condujo  desde las referencias al sistema educativo de la Constitución de Cádiz en 1812 hasta  la Ley de Instrucción pública de Claudio Moyano en 1857 que supuso la implantación definitiva  en España de un sistema educativo basado en los principios liberales, ley  cuyo contenido fundamental, con supresiones y modificaciones y añadidos, llegaría hasta la Ley General de Educación de 1970 que supuso su derogación definitiva?
  Es el análisis de ese proceso el que se desarrolla en  el contenido de este libro (Génesis del sistema educativo liberal en España, KRK Ediciones, 2018) de la profesora titular de Historia contemporánea de la Universidad de Oviedo, Carmen García, que es una de la más profundas conocedoras del origen y desarrollo de la génesis de la  revolución liberal en Asturias y España. Esta obra es la parte introductoria de su tesis doctoral presentada en la Universidad de Oviedo con el título de El papel de la Historia  en el sistema educativo española durante el siglo XIX. El lento afianzamiento de las disciplinas históricas como saberes académicos.
Sin duda, como demuestra este libro, la implantación del sistema educativo liberal fue un proceso lento y gradual que finalmente terminó bastante alejado del modelo que había establecido la Constitución gaditana en su  título IX en el que se recogían los principios básicos  que debían de informar el sistema educativo liberal: igualdad, universalidad, uniformidad y libertad. Principios que debían de  fundamentar el desarrollo de una futura ley general de la enseñanza cuya preparación debía de realizar una Junta de Instrucción Pública. Ese fue el conocido como Informe Quintana que no pasó de la fase de proyecto, porque la reacción absolutista fernandina echó abajo ese primer  intento de crear un verdadero sistema educativo liberal, aunque, como dice la autora, ese proyecto tuvo su influencia en los posteriores como marco de referencia en la complicada historia legislativa posterior.
 Lo cierto es que, como va desgranando en su análisis Carmen García, en gran medida los principios que emanaron del texto constitucional gaditano, no llegaron a plasmarse en la realidad del sistema educativo liberal. No solo los de gratuidad y universalidad por razones propiamente materiales, pero también, sin duda, político-ideológicas (la reacción absolutista, primero y después, aunque no presentara grandes diferencias con el Progresista,  el predominio del Partido Moderado en esa primera fase del proceso revolucionario liberal, la gran influencia de los neocatólicos contrarios a todo cambio que oliese al proceso revolucionario francés en marcha y, sobre todo, la negativa de la Iglesia católica a perder en lo  más mínimo el control que venía ejerciendo sobre el sistema educativo de la etapa absolutista…). Como tampoco el principio de la libertad,  dado que, a pesar de las limitaciones que se establecieron en ciertos aspectos a la injerencia de la Iglesia en la enseñanza, la Ley Moyano, por ejemplo, frente al tono más secularizador del plan   Pidal de 1845 del Partido Moderado  y el proyecto progresista  de Alonso Martínez de 1855, mantuvo el derecho de inspección de la Iglesia  limitando la libertad de  cátedra. Lo que explica la polémica de los “textos vivos”, esto es, la crítica a los profesores que defendían en sus cátedras ideas y doctrinas “heterodoxas”. Crítica que culminó  en la denominada “primera cuestión universitaria” que terminó con la expulsión de algunos profesores demócratas y krausistas de la Universidad de Madrid como fueron los casos de Castelar y Sanz del Río.
Si bien es cierto que el nuevo sistema educativo que terminó estableciendo  la ley  Moyano supuso una nueva estructura que ha llegado hasta hoy con  la división del mismo en los tres niveles;  educción primaria, secundaria y universitaria, además de un profundo cambio en el nivel universitario, al menos teóricamente, en cuanto a disciplinas y contenidos curriculares en relación con los que se desarrollaban en la  universidad de Antiguo Régimen. Pero quizás lo más novedoso fue la introducción del segundo nivel claramente destinado a la instrucción de las nuevas clases medias, de tamaño e importancia reducida en nuestro país, que  originaron la aparición de una nuevo tipo  de centro donde impartirla como los institutos y una nueva clase de profesorado para llevarla a cabo. Como también lo es que los principios de uniformidad y centralismo del nuevo sistema educativo, siguiendo el modelo del sistema educativo francés, se establecieron, por lo menos sobre el papel de la ley, con gran rigor y meticulosidad. Algunos de los casos que analiza nuestra profesora de esa regulación minuciosa tanto de las actividades de los profesores y alumnos son verdaderamente llamativos.
  Sin duda, a pesar del tiempo trascurrido desde la presentación de este texto en nuestra universidad como estudio introductorio de la correspondiente tesis doctoral y la abundante bibliografía posterior sobre el asunto, el contenido de este libro sigue teniendo vigencia e  interés y sólo podemos lamentar que no  haya visto la luz antes. Y a la vez nos demuestra que las  tesis doctorales de circunstancias y baja calidad, como esa en la que usted está pensando, “aunque haber, haylas”, no son la “mercancía” habitual en nuestra universidad.    

( PUBLICADO EN EL SUPLEMENTO CULTURAL DE LA Nuevas ESPAÑA, DE OVIIEDO)